Ivrea, recomponiendo el mercado español

Hace ya algún tiempo, Ivrea daba una bocanada de aire fresco al mercado español anunciando el lanzamiento de Haruhi Suzumiya. Novelas y manga llegaban de forma totalmente inesperada a...

Hace ya algún tiempo, Ivrea daba una bocanada de aire fresco al mercado español anunciando el lanzamiento de Haruhi Suzumiya. Novelas y manga llegaban de forma totalmente inesperada a nuestro país, un lanzamiento que rompía por fin los estereotipos marcados a lo largo de estos últimos años por las grandes editoriales. Anunciar la licencia de Haruhi no era anunciar la de Soul Eater, que al final acabaría llegando. Monster Hunter Orage, Soul Eater, Tegami Bachi… Psyren, Sket Dance y Toriko también llegarán, y lo mismo pasará con el resto de shonens punteros actuales. Pero era complicado preveer que a día de hoy Haruhi estaría en nuestras estanterías.

Y era complicado de preveer porque nadie daba un duro por ella. Norma sabe que si saca Soul Eater va a vender sí o sí, como ya hace con Fairy Tail, o lleva haciendo desde hace años Glénat con Naruto. Parece ser que a día de hoy las editoriales se rigen por lo establecido, por el shonen que les salvará el culo durante unos años y que cubre las malas ventas de sus anteriores errores, esas obras que pasan con más pena que gloria.

Esas obras que a día de hoy aún Planeta intenta quitarse de encima y que antes publicaba cual colección de cromos. Es más, esas obras que a día de hoy la misma Ivrea trae (Mixim 11) aún siendo evidente que lo único que van a conseguir es llevarse la patada por parte de los consumidores. Series que a pesar de ser shonens no suponen más que “otro título más” que un reducido número de personas comprará y seguirá número tras número. Y suerte para Ivrea que Mixim 11 no superará los 12 tomos.

Hemos pasado de un extremo a otro. Sntes las editoriales se tiraban hacia cualquier shonen que jugara a colorear un poco su catálogo, ahora las licencias más comerciales llegan en cuentagotas totalmente exentas de novedad.

Claro que Suzumiya tiene un buen tirón comercial, pero nada asegura que una obra que se sale de “lo estipulado” vaya a rendir bien. FMA, Naruto, Soul Eater, Fairy Tail, Bleach, Tegami Bachi, Dr. Slump… podrán ser mejores o peores, vender más o menos, pero está claro que funcionarán, y por eso están aquí, publicándose todos los meses.

Pero que estas series funcionen no significa que el resto dejen de vender.

La mentalidad del consumidor habitual de manga español es por lo general muy ofuscada. El problema, de hecho, es el consumidor español, en su mayoría adolescentes que se autodenominan frikis y que suben a su Tuenti imágenes que han encontrado en Google. Si un amigo viene y me dice que 666 Satan es del hermano del creador de Naruto, voy y me la compro, sea 666 Satan o el nuevo shojo que ha sacado.

En la mentalidad actual no tiene cabida que un tomo que vale 15€ tiene el doble de páginas que un tomo de Naruto. Estás comprando lo mismo, 400 páginas en un volumen o 400 páginas en dos tomos de Naruto, pero el consumidor actual se comprará los dos tomos, porque son dos, y dos es mejor que uno.

Lo mismo pasa con los títulos actuales. Si me compro Naruto sé que me va a gustar porque me lo compro mensualmente, y me gusta. Pero llegado el mes en el que sacan una serie nueva, y tengo el dinero justo para un tomo, ¿qué compro, el tomo de Naruto o la serie nueva? Volvemos a lo de antes, tengo un tomo de Naruto, y si me compro otro tengo dos, y tener dos tomos de un manga que me gusta y que le gusta a mis amigos es mejor que tener un solo tomo de una serie que no sé si me va a gustar y que igual mis amigos no compran.

Pero el problema es que esta mentalidad la han inculcado las propias editoriales, pretendiendo hacer subsistir a su catálogo con una o dos series, las cuales son líderes en ventas y hacen todo el trabajo, mientras que el resto de series aguantan con lo justo para seguir editando nuevos tomos.

En el caso de Norma lo han hecho bastante bien, ya que las ventas se reparten entre lo que editan, primando por lo que vende, a base de nuevas licencias punteras. Bakuman, por ejemplo. “Ey, mira, de los creadores de Death Note, ¡flipa!”.

Esto no quiere decir que no sean buenas obras, pero mirar a Planeta, cuya línea manga actual sobrevive gracias a Dr. Slump y las series de Urasawa, con el aliciente de los recientes Tegami Bachi y Rin-ne. O Glénat, que lo último que ha licenciado ha sido un intento desesperado por sacar ventas de un sector, el de los videojuegos, que ha aflorado gracias a los mangas de Zelda.

Esta “actitud” está haciendo monopolizar el mercado en pos de unas obras que no van a estar ahí siempre y de las que el público acabará cansándose.

Aquí es donde entran en juego esas obras como Haruhi Suzumiya o incluso Bakuman, que a pesar de suponer un riesgo por ser diferentes, funcionan y muy bien entre un público que trata de evolucionar frente a las imposiciones marcadas por las editoriales.

Poco a poco van apareciendo síntomas de esta evolución también en las editoriales, como es el reciente caso de Panini Comics, que ha sabido dejar a un lado sus prejuicios hacia el manga y nos ha sorprendido con tres obras que si bien no se salen de ese cerco suponen una clara evolución en su línea manga.

Más concretamente está el caso de Ivrea, con el anuncio ayer de una nueva tanda de licencias tan inesperadas como fue el caso de Suzumiya.

Y digo inesperadas porque a ver quien es el guapo que tiene narices de traer To Love Ru a un país como España, lleno de gente especial que se escandalizan por ver dibujadas un par de tetas y sin embargo a nadie le importa un comino que haya gente viviendo a cuerpo de rey a costa de contar su vida en TV. Porque señores, que To Love Ru llegue a España es lo mejor que le podía ocurrir a nuestro mercado. Un mercado que vive anclado en el pasado, lleno de prejuicios e incapaz de hacer frente a obras como esta.

Sin tomar como referencia lo poco aprovechada que estuvo la licencia de Ichigo 100% por parte de Panini, creo no equivocarme cuando digo que To Love Ru es la primera serie de sus características que llega a España, siendo un shonen de larga duración, que cuenta con un reconocimiento bastante decente como para posicionarse en un buen lugar en ventas y sobresalir como ese “shonen en el que salen tetas”. No es malo que la reconozcan por ello, de hecho en esta ocasión lo de cambiar el tomo de Naruto por la nueva serie de tetas es más probable.

Algo similar pasa con Hatsukoi Limited, aunque en este caso la jugada dura tan solo 4 tomos. En el shojo no me meto, pero lo de traer un manga cuya historia gira alrededor de un tema tan actual como es Twitter es otro signo claro de que Ivrea está sabiendo adaptarse a los nuevos tiempos.

Igual me equivoco y todo es cuestión de tener suerte, de que el consumidor se vea atraido por una obra en un momento determinado y acabe funcionando, pero está claro que si las editoriales siguen poniendo todas sus espectativas en tres o cuatro obras por año seguiremos estancados en un mercado que no va a ninguna parte.

Amigo de lo ajeno y pillado con las manos en la masa, por eso me echaron de aquí.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.