Opinión: El verdadero problema del iberomanga

La situación del manga made in Spain parece hoy en día un tema tabú, y eso me toca mucho las narices. Para unos, hacer una crítica neutral ya te...

La situación del manga made in Spain parece hoy en día un tema tabú, y eso me toca mucho las narices. Para unos, hacer una crítica neutral ya te coloca en el lado de los malotes que tan sólo quieren lo japonés y desprecian lo demás. Para otros, hacer un buen comentario de una obra española que te gusta ya te convierte en un ser maldito cuyo cerebro ha sido succionado por las editoriales. Y si reseñas una obra patria que te parece, o bien pésima, o bien excelente, todos te comen vivo.

En nuestra afición, este mundillo autóctono poco a poco se va abriendo, habiendo crecido en los últimos años, tanto en popularidad, como en público que lo consume, gracias a los fanzines y las editoriales que apuestan por lo patrio. Al estar aún en proceso de expansión, los estereotipos siguen muy candentes hoy en día, y hay quien no sabe mirar que, además de las dos posturas radicales habituales —lo español mola muchísimo vs lo español es una bazofia— hay otras muchas que ya han comenzado a surgir y que son más neutrales. También se presta mucho a la confusión, cualquier palabra mal interpretada, puede encender perfectamente la mecha, aunque en parte es lógico, ya que en España los autores han recibido numerosas hostias por gente que tan sólo tiene prejuicios y que no se han limitado a darle una oportunidad a eso que es “nuevo” —atención a las comillas— y que todavía desconocen. No en vano, algunos siguen pensando hoy en día que el fanzine, si es dibujado por chicas, es yaoi, y si es dibujado por chicos, tira topicaza de humor titulada Los huevazos del dragón.

En la noticia del posible Big Manga de Ranma ½, buscaba opiniones constructivas de fans de Rumiko Takahashi que expresaran lo que para ellos sería una edición definitiva, si tienen alguna sugerencia, si les gusta la posibilidad de incluír como extras trabajos de dibujantes ajenos a la autora, etc. Creía que se organizaría un pequeño y ameno debate, pero todo se ha reducido a: “iberomanga sí”, “iberomanga no”, “Glénat me has robado a mis hijos, devuélvemelos“, etc. Y yo, en medio. Y todo por decir que, en lo personal —siempre he intentado dejar claro que es mi opinión— y como fan de la autora, no me gustaría ver, en una edición que costaría sus 9-10€ y que se consideraría definitiva, nada que no sea de Rumiko o que ayude a conocer más sobre la obra y su autora. Y razoné los motivos de mi opinión.

Principalmente se ha sacado brillo y se ha tirado mierda a lo patrio, dejando la edición de Ranma 1/2 en segundo plano. Aunque, todo hay que decirlo, ha habido algún comentario interesante. Al haber dos posturas tan distintas, la gente choca, y saltan chispas. Es cierto que cada uno puede opinar libremente, pero debería hacerlo con respeto y con cabeza. Puede no gustarte una obra, pero no caigas en los estereotipos de “pretenden ser como los japoneses”, y puedes ser autor o uno de sus seguidores, pero respeta también a quienes se muestren insatisfechos con un producto y no te saques un “¿Qué pasa, tienes master del universo o algo?” o “eres un talibán“, no al menos con comentarios que no pretenden hacer daño. Esto, en definitiva es tirar piedras sobre el propio tejado, y también se las acabarás tirando a quien, teniendo el tomo de turno en su estantería, no buscaba más que opinar que sí le había gustado, o que no. Y el gran perjudicado es la afición, porque se cierran fronteras.

Adoro este jodido cómic, y ya estáis tardando en comprarlo

A los que critican lo español. Esto, en el mundillo del cómic español, no pasa, y hay tíos y tías made in Spain que dibujan para Marvel y para DC Comics, por no hablar de algún suertudo que dibuja en revistas japonesas. De hecho, tengo ahora en mis manos el primer tomo de Peepo Choo, un manga publicado en Japón. ¿Y queréis saber de quién es este jodido manga? Ni más ni menos que de un autor llamado Felipe Smith, que aunque no sea español, tampoco es japonés. Y si los tres volúmenes que componen esta obra han salido al mercado nipón, por algo será, y no por enchufe precisamente, sino porque hay calidad. ¿No os gusta el dibujo decís? El manga es una forma más de expresión artística, cada autor tiene su personalidad y estilo propio, y no por ello ha de ser mejor o peor.

Tampoco hay que olvidarse de las magníficas ilustraciones que muchos españoles realizan, y que a mí, en más de una ocasión, me dejan con la boca abierta. Sin salir del mundillo del manga, en esta misma noticia podéis ver una ilustración de Madoka Kaname, realizada por Kenneos, que le quita el hipo a cualquiera.

A los que defienden lo patrio a capa y espada, ya sea porque les gusta, o porque trabajen en ello, les digo lo mismo. No porque no le guste a alguien ha de molestaros. Sí, hay gente con críticas destructivas, pero entre tanta mierda habrá alguna que ayude a mejorar al autor. El menda, que se tiene que ocupar de casi el 100% de este blog, ve cómo algunas de sus noticias son directamente copiadas y pegadas por otros más grandes, cómo no respetan nuestro trabajo ni nos ponen de fuente, y a la vez, veo cómo nos acusan —a espaldas, por supuesto— de gilipolleces por puro celo, rivalidad o, simplemente, porque gustan de vivir en corrales de gallinas. Y hay que tragar, porque lo que no te destruye, te hace más fuerte, y aquí seguimos nosotros, vivitos y coleando, y eso que Deculture.es no lleva ni un año de vida, y ahí siguen los autores de cómics, iberomanga y fanzines, abriendo el mercado en España, expandiéndolo, poquito a poco, pero con paso firme. Mejor así que de otro modo.

Ambas opiniones han de convivir, y aprender a ignorar las que tiren hacia los extremos, y para ello hay que guardar las espadas y los mosquetones, porque como comentaba más arriba, este mundillo, pese a la crisis, está en constante expansión, y, además del blanco y el negro, comienzan a llegar cada vez más matices de color, que no son otra cosa que opiniones totalmente distintas a las dos habituales y que tanto rallan al personal.

Estas personas que van llegando, pasan de enfrentamientos, o directamente los ignoran, y tratan este material con total naturalidad del mundo. Ellos no ven que “sea un complot de las editoriales que, afectadas por la crisis, quieren hacernos tragar autores españoles para tener menos manga”. Tampoco compra un manga “por apoyar la causa”, porque el tomo sea de “X autor/a que es majísimo/a y está en deviantart y me ha hecho un retweet” y tampoco evita hacer comentarios constructivos y críticos si la ocasión lo requiere. Ellos, como lectores, consumen un producto si les gusta, sin que le importe que sea de procedencia española, eslovaca o del planeta de los Hare Krishna. Con los pies en la tierra, ellos no dudan en criticar una obra si asi lo ven oportuno, pero tampoco se cortan a la hora de tener buenas palabras para lo patrio que así lo merezca.

Si no se frena esta tensión que se respira en el ambiente, serán estas personas las que reciban más piedras reciban por ambos bandos, porque cuando diga “no me gusta esto”, ya se le calificará como hipster de mierder y repelente que se toca todas las noches pensando en Osamu Tezuka, y cuando diga “me gusta lo otro” se le pondrá en la espalda la etiqueta de marioneta de las editoriales, o correrán rumores de que los dibujantes españoles le han hecho un bukkake por encima y le ha gustado. Seguramente, al ver este panorama, la persona, o bien acaba contaminándose de una de estas dos actitudes dañinas para nuestra afición, o se larga con total tranquilidad del mundo.

Respecto al tema de las críticas, quiero comentaros varios ejemplos para que veáis que esto también ocurre en Japón. El primero, con uno de los pilares del manga, para que veáis que hasta las obras que están más arriba también reciben críticas. En Japón, los autores también reciben críticas por parte de los lectores, y el que tenga conocimiento de lo que se cuece en 2ch sabrá a lo que me refiero. ¡Ay hamijos la que le cayó en su día al dibujante y maestro Tetsuya Chiba por cierto suceso en el manga Ashita no Joe! Gente cabreada, desesperada, con lágrimas entre los ojos los llamaban a sus casas, por teléfono y en persona, pidiéndole explicaciones, diciéndole cosas que harían llorar a Buda, y rogando que revertieran los hechos. Como buenos autores, ellos no podían más que “aceptar” su “error” y pedir disculpas, y así hicieron. Finalmente, con el paso del tiempo, este suceso en principio negativo, que evito mencionar para evitar destripes —aka spoilers—, acabó por convertirse en uno de los episodios más icónicos de la historia del manga.

Otro ejemplo está en las novelas ligeras dirigidas a los otaku más cerrados que existen en Japón. Es muy frecuente que algunos fans exacerbados por algún hecho concreto ocurrido en una obra provoquen que estos acaben destruyendo todos los manga, anime y merchandising que posean y estén relacionados con la franquicia. Luego suben las fotos de la masacre a la red, acompañada de insultos y otros regalitos. ¿Veis que los autores de esa obra se piquen tiren de los pelos? Pues no, de ser así, Tite Kubo estaría ahora mismo calvo. ¿Tiran la toalla todos los mangaka cuyo manga acaba en la cola de los rankings semanales y ve cómo la editorial le obliga a cerrar la historia? La respuesta es no. Porque ellos conviven con lo bueno y lo malo, y saben aprovecharlo para beneficio propio. Cuando algo comienza a crecer, siempre recibe críticas —prejuicios aparte—, y eso no es necesariamente malo.

Por último, a los autores ¿Os sentís coartados porque deseáis comentar en esa web o blog que tanto os gusta y os da miedo que os echen mierda encima? Pues mandadlos a tomar por culo, cojones, y comentad donde os apetezca. ¿Acaso alguien evita comprar X manga porque Y no le gusta? Pues ya está, haced lo que os de la soberana gana y a intentar comerse el mundo.

Por último, para todos aquellos que sigan creyendo por sus santos cojones que el manga en Japón goza de trazos firmes, de tramas y de proporciones idénticas a la anatomía humana, aquí tenéis pruebas de que la realidad es mucho más variada de lo que pensáis. No en vano, lo que de verdad importa es la habilidad del autor para transmitirnos una historia, adquirir personalidad en el dibujo y saber llevar la transición entre viñetas. Por último os diré, si seguís pensando así tras ver las viñetas, para vosotros el manga es una simple moda,  y no lo valoráis como cultura que es.

Fundador, redactor jefe y editor de Deculture.es. Jugón desde la vieja escuela, amante de JRPGs y SRPGs, a poder ser de estilo clásico. Lector de cómics, amante del manga clásico.




Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.