Opinión: A vueltas con la polla de Leandro Oberto

Leandro Oberto parece tener claro el rumbo a tomar para con su editorial, tal y como deja claro en su último comunicado.

Leandro Oberto parece tener claro el rumbo a tomar para con su editorial. Así lo ha dejado claro en su último comunicado de novedades sirviéndose de una autoentrevista en su blog, el buque insignia de Ivrea, en la que ha salido dispuesto a defenderse y a poner los puntos sobre las íes refiriéndose a las críticas suscitadas en torno a su editorial.

La fórmula no está nada mal. Es cierto que el fandom destaca por ser pesado hasta la saciedad, y no está de más paliar este cansinismo propio de un patio de recreo. Para ello, Leandro Oberto se ha servido de preguntas tan habituales como las referencias a la eterna lucha entre la cantidad por metro cuadrado de shonen o shojo que publican, o el típico comentario referido a sus series en las que abundan prominentes pechos.

Al director de Ivrea no le falta razón respondiendo a las preguntas que él mismo plantea y en las que pretende despejar dudas sobre las pretensiones y la metodología de su editorial, aunque se olvida de dos puntos importantes:

1. Llamar “niñatas calenturientas” a sus compradoras de “shojos guarros” no es una buena forma de acercamiento con tus clientes. 

Y es que todos sabemos que esos comentarios no son generalizados, y en el caso de hacerse vienen por parte de chicos. Es decir, darle repercusión a comentarios de un sector tan nimio de tu amplitud de venta no es una buena idea para conseguir librarte de las críticas. Menos aún si para ello te sirves de las “niñatas calenturientas” que compran tus mangas. Conste que probablemente Leandro no haya caído en este aspecto dentro de un contexto lleno de buenas intenciones, pero si pretendes ponerte al nivel de tus compradores en cuanto a comunicación el primer paso debería ser mediar tus palabras cuando te refieras a ellos. No obstante, esto no es sino consecuencia del segundo punto.

2. Es la propia editorial quien ha originado esta situación de acercamiento con el fan.

El propio Leandro menta un poco más abajo al trabajo de otras editoriales con total perspicacia sirviéndose del sarcasmo. “¿Otras editoriales nunca jámas tienen a sus dueños o redactores dando respuestas sinceras y realistas en sus webs a cada fan que pregunta? No importa, porque sus notas de prensa son serias.” Resulta un tanto contradictorio que primero te quejes de la gente que te da la monserga y luego critiques al resto de editoriales por no dejar que la gente se la de a ellos, ¿no? Esto no quita que el director de Ivrea no esté en su derecho de criticar sin ton ni son todo cuanto sienta que es injusto y desproporcionado a la realidad. No obstante, la editorial debería plantearse el seguir siendo tan extremadamente visceral si este tipo de comentarios vertidos por los fans les incomodan.

Pero Leandro Oberto no se ha limitado a contentar las ansias de crítica del público más ingenuo y poco altruista. Como sabréis, no han sido pocos los rumores que han surgido en torno a la editorial en las últimas semanas. De hecho, nosotros somos culpables de uno de ellos; podéis ver el comunicado al respecto que publicamos a principios de mes aquí pidiendo disculpas por el malentendido. En cuanto a otro de los rumores al que hace referencia el magnánimo director de Ivrea, el supuesto cierre de la editorial —noticia sobre la que, que tengamos constancia, no se ha hecho eco ningún medio—, Leandro ha dicho que es “Tan cierto y objetivo como cuando digo que tengo una polla de 30 cms. (…de ancho).” Tras esto añade otra pregunta a la que responde volviendo a hacer mención a su polla, aunque en este caso no he sabido descifrar a qué se refiere con ese conjunto pregunta-respuesta.

Termina la ronda de preguntas previas al esperado anuncio de novedades por parte de la editorial, que incluye grandes títulos que hemos reseñado en el blog en sendas noticias que tenéis más abajo. Un soplo de aire fresco con el que la editorial demuestra de nuevo que sabe moverse y contentar a un público cada vez más exigente.

Pero aún había espacio para más, y Leandro no ha dejado pasar la oportunidad de adelantarse a posibles conclusiones sacadas a partir de su texto. Así, debajo del anuncio de las nuevas licencias, ponía el broche a su intervención  refiriéndose a los comentarios vertidos hacia su persona y el lenguaje que acostumbra a usar. “Ya lo dice el refran, ‘Haters gonna hate’… Seré tonto pero nunca termino de comprender qué coño aporta la solemnidad a la hora de hacer notas de prensa… Me explico, no es que estemos publicando tratados de física cuántica.” Ciertamente, las notas de prensa de Ivrea están lejos de cualquier tratado de cualquier tipo. Sin embargo, el hecho de hablar a tus clientes con desenfado y cachondeo es cuando menos, una buena forma de acercarte a ellos y buscar su participación activa en la editorial.

Es decir, que Ivrea hace bien su trabajo, nadie les quita ese mérito. Su interés por hacerse ver entre los aficionados es loable y no todas las editoriales pueden presumir de ello. El problema llega cuando confudes el concepto de hablar de una forma sencilla en la que te sientes agusto y te desenvuelves con facilidad, con el hecho de introducir palabras malsonantes e improperios varios hacia gente que compra y difunde tu trabajo. Y ese, exclusivamente ese, es el gran problema que Leandro Oberto parece no comprender. Se puede hablar con desparpajo y ser profesional al mismo tiempo, y todo ello sin necesidad de meter ‘coños’, ‘pollas’ ni ‘gilipolleces’ de por medio.

De nada sirve decir que la gente “se queda en la superficie”, que “opinan en base a sensaciones superficiales” y que no se preocupan por ver “si en el día a día en las cosas importantes y que los conciernen nos la curramos o no”  si luego vas soltando majaderías por ahí, porque al final te van a tomar por el pito del sereno cada vez que trates de dar indicios de profesionalidad a tu público. Tampoco vale excusar tu forma de ser con que haces cosas que las demás editoriales no hacen —menos aún si te contradices a ti mismo, como os señalaba antes en el segundo punto—. No por nada, sino porque quedas aún peor, dando a entender que a tu editorial no le importa flaquear en ciertos aspectos porque luego te trata mejor que otras editoriales. Eso no es un argumento de peso. Pretender hablar y servirte del trabajo mal hecho de otras editoriales en lugar de centrarte en mejorar el tuyo no lleva a ninguna parte.

Para terminar me gustaría volver a reconocer el trabajo que está haciendo Ivrea, no es la primera vez que lo hago, y es que como he comentado más arriba acerca de las nuevas licencias, es digno de admiración como Ivrea ha pasado de ser una editorial secundaria a manejar un catálogo digno de las grandes. De hecho, este año Ivrea será una apuesta segura en cuanto a volumen de novedades y popularidad de éstas, que a buen seguro hará frente al resto de catálogos del resto de editoriales.

Como he repetido hasta la saciedad, no hay pegas posibles de cara al esfuerzo diario y a las ganas que le ponen desde la editorial, pero una cosa poco tiene que ver con la otra, y sinceramente, espero que Ivrea sepa combinar mejor su fórmula de cara a próximos comunicados y comentarios como este y el de hace unos días; no se trata de que dejen de ser ellos mismos —creo que coincidiremos al apuntar que no sería ni la mitad de divertido—, sino de que pongan los pies sobre el suelo y cuiden las formas.

A fin de cuentas, quieran o no, son una editorial.

Amigo de lo ajeno y pillado con las manos en la masa, por eso me echaron de aquí.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.