Un breve sobre el XVII Salón Internacional del Cómic de Granada

Una pequeña crónica sobre el XVII Salón Internacional del Cómic de Granada, celebrado del 9 al 11 de marzo de 2012.

Los años pasan, y si bien mi, llamemos, sentimiento, hacia el cómic permanece en mayor o menor medida como antaño, no puedo decir lo mismo con respecto a los eventos de esta temática, que se han convertido en un jolgorio mal argumentado de una gente que se hace llamar friki; y la cosa no pasa de hormonas que se congregan en recintos. Esto siempre ha sido un poco así, y lleva a eso de “has visto un salón, los has visto todos”. Sin embargo, puede inducir a error asociar a un salón con su público “más expuesto”.

No todo son carteles de abrazos, gente haciendo el loco y frikis dándose el lote. Sería injusto calificar a un evento en base a esto, y que el salón puramente comercial se haya convertido en tendencia en nuestro país, no significa que no sigan quedando resquicios como este Salón Internacional del Cómic de Granada, que nos deje hablar de tebeos y no de subderivados.

Hacía tiempo que un salón no brillaba tanto en Granada, y fuera el R2-D2 gigante del recinto, las numerosas y bien conseguidas exposiciones, las actividades, charlas y presentaciones que se sucedían durante todo el día, el amplio plantel de invitados —una sorpresa encontrarse por allí a Niko, de Cálico Electrónico—, o el voluptuoso escenario digno del más cool de los eventos, el caso es que salí de una decimoséptima edición del salón granadino con la impresión de que se había hecho un buen trabajo.

Porque, a fin de cuentas, no viene mal que un salón del cómic tenga ese componente cómic en detrimento del manga; de hecho, es lo normal. Por eso, es de agradecer que la organización siga potenciando este salón, que parece haberse convertido en el único capaz de “hacer sombra” al Salón del Cómic de Barcelona.

Para terminar, me gustaría hacer también mención a la profesionalización que viene protagonizando al certamen desde hace un par de años, con la tercera edición este año del Encuentro Profesional del Cómic, que ha vuelto a congregar a multitud de profesionales del sector, otra muy interesante práctica perdida en nuestro país que ahora recupera Granada.




  • Amen a todo eso.
    Casi disfruto mas del Salón del Cómic de Barcelona porque no te da la sensación de darte vergüenza ajena pasearte por allí.
    Expocómic parece haberse convertido en Expomanga 2, así que no me vale.

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