Análisis: ‘Dragon’s Dogma’

Teme la noche

Los amantes de la fantasía épica medieval están viviendo una nueva era dorada gracias a que la temática está resurgiendo y se está imponiendo en series de televisión, literatura, el manga y, cómo no, los videojuegos. Desde Juego de Tronos, pasando por Berserk y Bastard!! y terminando con juegos como Dark Souls, Skyrim o, el aquí presente, Dragon’s Dogma, todos nos llevan de regreso a un mundo de ambientación medieval, aderezando el viaje con una dosis de ficción y otra de fantasía.

CAPCOM es toda una experta en esto de ofrecer títulos que beben de la fantasía heróica, echando una vista atrás podemos apreciar títulos fantásticos como Tower of Doom y Shadow over Mystara para recreativas y Sega Saturn, ambos basados en el universo Dungeons & Dragons, o la más conocida franquicia RPG Breath of Fire. Ahora, con Dragon’s Dogma, la compañía japonesa pone sobre la mesa nuevas ideas que buscan redefinir el género de la acción y el rol —ARPG—. Y talento no le falta, a la cabeza están el director Hideaki Itsuno y todo un equipo de desarrollo que anteriormente ha trabajado en franquicias como Devil May Cry, Breath of Fire y Resident Evil. ¿Habrán logrado crear un juego a la altura de semejante currículo? Comprobémoslo tras el salto.

 

¿Qué es Dragon’s Dogma?

Dragon’s Dogma es una nueva IP de CAPCOM ambientada en un mundo que fusiona el Medievo Europeo con la fantasía heróica. No estamos ante un RPG occidental, tampoco ante un JRPG, sino frente a un ARPG situado en un mundo abierto y dotado con ciertos elementos de hack ‘n slash, aventuras, survival horror y, en menor medida, puzles. Los fans del anime tienen además un añadido bastante suculento: las armaduras de Guts y Griffith, inspiradas en los diseños de la primera película de animación de Berserk, que pueden comprarse con las monedas del propio juego.

En el gran mapa que forma Gransys, se ofrece un abanico de posibilidades donde podremos dar muerte a numerosas criaturas y bandidos —cada raza cuenta con su propia IA—, recoger objetos, cazar pequeñas aves y mamíferos y disfrutar de sus elegantes y desafiantes batallas contra grandes bestias. En pocas palabras, Dragon’s Dogma es fuente de horas y horas de diversión.

Pero en esta aventura hay otros elementos muy importantes más allá del combate. Deberemos de prestar especial atención a lo que nos dicen los NPCs y peones nada más aceptar una misión o embarcarnos en un viaje, también deberemos analizar con ojos y oídos nuestro entorno, así escuchar las sabias palabras de los peones más experimentados para evitar ser sorprendidos por el enemigo. Todo esto es tan importante como asestar un buen golpe de espada en el momento adecuado.

Un viaje hacia lo desconocido puede suponer la muerte más rápida e inesperada. Separarse del camino y adentrarse en los campos y bosques, perder la luz de la lámpara en mitad de la noche y comprobar que no quedan botellas de aceite serán experiencias que puedan llevarnos hacia un estado de tensión que crecerá conforme vayamos vagando a ciegas y comencemos a escuchar inquietantes sonidos. El sonido de una fogata, el murmurar de un grupo de trasgos, el ruido que emite un saurio en calma o el batir de las alas de una arpía nos advierte de que la muerte está más cerca de lo que creemos, y se encuentra jugando con nuestra imprudencia.

Y aún siendo cautos, la muerte no dudará en hacer acto de aparición cuando menos lo esperemos. Dragon’s Dogma es, en gran parte, todo un desafío, toda una experiencia que premia y enriquece la partida de todo aquel que explora y sabe observar, tal y como explicaba en mis primeras impresiones sobre el juego. Eso sí, puede que en ciertos momentos la dificultad del juego se vea relajada, aunque en el tramo final del juego vuelve a coger fuerza.

Jugar con la muerte y los desafíos que esta nos presente son parte de la diversión que ofrece Dragon’s Dogma. Nuestro personaje y sus peones perecerán en muchas ocasiones, podríamos llegar a desesperarnos al perder horas de juego, pero en otras ocasiones también sentiremos plena satisfacción al verlos salir victoriosos de un desafío. Explora lo desconocido, desafía a la muerte y analiza y contempla el comportamiento de cada criatura, cada palmo de una mazmorra o paisaje, y con ello hallarás tu premio y puede que descubras varios de los numerosos secretos y detalles que esconde Dragon’s Dogma. Porque además de ofrecer diversión y adicción, Dragon’s Dogma es un título que premia al jugador en todo momento.

 

El destino del mundo en el corazón de un héroe

La humildad es fiel compañera del protagonista desde que este nace. Los aldeanos de su pueblo natal, Cassardis, se refieren a él bajo el cariñoso apodo de “pescadilla”, no en vano la pesca es la actividad principal de aquella diminuta y acogedora población.

Desde hace poco, se pueden ver en la entrada del pueblo varios soldados llegados de Gran Soren, la capital, animando a los habitantes a servir al Duque como fieles guerreros para así hacer frente a aquel dragón del que tanto hablan las escrituras y que está por llegar. Una enorme bestia que consigo trae el mal, la destrucción y la muerte.

Un día, el Dragón emerge de un portal abierto desde otro mundo y se presenta en el pueblo sin previo aviso, sembrando el caos con un breve pero feroz ataque que envuelve en llamas a todo aquel que osa hacerle frente. Una vez localiza a nuestro protagonista, se refiere a él como “El Elegido” que renacerá como Arisen, y tras una batalla en desigualdad de condiciones, el temeroso dragón rojo le arrebata al héroe su corazón y se marcha con la intención de que ambos vuelvan a verse las caras en un futuro.

Pese a haber perdido el corazón, el protagonista no muere a raíz de un extraño conjuro recitado por la bestia. La herida cicatriza rápido, y una misteriosa luz la ilumina en ocasiones desde el interior de su cuerpo. Poco tiempo después aparecerá de un cristal de la falla un ser de apariencia humana al que denominan peón. Estos seres, carentes de voluntad, juran fidelidad ante el Arisen, y serán los que guíen al protagonista hacia su batalla definitiva contra el dragón.

La historia en principio parece muy simple y sencilla, sin embargo, y casi sin darnos cuenta, se irá tornando más compleja de lo esperado, con giros de guión imprevistos que abren nudos que tan solo podrán ser atados al finalizar esta. Tampoco es de las que marcan una época, pero al menos hacen reflexionar al jugador en algún que otro momento.

Además de la trama principal, se nos mostrarán historias secundarias sobre corrupción, conflictos políticos, culto al mal y a los muertos, sobre desigualdades sociales y tantas otras historias que se nos irán abriendo. Algunas de estas misiones pueden tener distintos finales, todo depende de la decisión tomada por el Arisen en el momento preciso, y pueden llegar a extenderse a través de misiones secundarias que permiten conocer más detalles sobre lo ocurrido. De este modo, gracias a la libertad de decisión que en ocasiones ofrece Dragon’s Dogma, podremos, bien involucrarnos en cierta misión, o bien pasar de ella y dedicarnos a otras labores. Y es esta libertad la que, en determinados momentos, nos guiará hacia uno de los varios finales posibles en la historia del juego.

Gran Soren es ejemplo de las desigualdades sociales que se vivían en la época, de cómo algunos nobles se ven decepcionados al descubrir que el Arisen no es una heroica figura con la que se describe en los libros, sino un vulgar y andrajoso aldeano de un pueblo de pescadores, y el beneplácito que en un momento de la historia nos conceda el Duque no implicará que todos los allí presentes nos devuelvan una sonrisa.

Los más adinerados y la iglesia viven junto a la mansión del Duque, rodeados de murallas y soldados que aseguran su seguridad, mientras que los artesanos, herreros y granjeros, situados junto a las cosechas, cuentan con una protección mucho menor salvo en las puertas que delimitan unas zonas y otras. En la zona comercial tenemos a los pequeños comerciantes, y los ciudadanos de a pie junto a algunos personajes singulares. También está el barrio rojo, donde las prostitutas y los falsificadores hacen sus negocios. Por último, en la parte más baja de la ciudad, junto a las aguas residuales, viven los más pobres y humildes, aquellos que no logran un trabajo ni hogar y se ven obligados a vivir ocultos en aquella zona.

Obviamente, al ser este un videojuego donde se desatan los mitos y cuyo eje principal de la historia es el destino del Arisen, la recreación de aquella época no es totalmente fiel, pero sí que hay un riguroso trabajo de documentación que pretende recrear aproximadamente la vida de aquella época.

 

Fieles aliados

Antes de entrar en materia con otros detalles del juego, creo que es importante destacar la función que los peones y la piedra de falla cumplen en Dragon’s Dogma, ya que son una parte muy importante del videojuego.

Los peones no solo son esos misteriosos recipientes con forma humana que llegan como por arte de magia a través de un portal que se abre tras contactar con la “piedra de falla”. Estos son parte vital de la historia del juego, y también serán útiles y fieles compañeros durante cada viaje, cada batalla y cada misión a realizar.

La importancia del peón es vital. Erróneamente se le suele considerar como “el sustituto” del jugador online, pero ni el juego ni el peón están pensados para tener modo offline. El peón es un peso pesado dentro de la historia, y además de ello ayuda a ampliar nuestros sentidos: ellos serán nuestro tercer ojo, nuestro tercer oído.

Hay dos clases de peones: el peón principal y los peones secundarios.

  • El peón principal será aquel cuya apariencia y personalidad moldeemos a nuestro gusto y antojo. Este es el peón que más cercano se sentirá del Arisen, y nos acompañará en toda la aventura. Al igual que su amo, aprenderá habilidades, subirá de nivel y adquirirá conocimientos en la batalla, en las misiones y sobre otras criaturas. Podremos asignarle aquellas vocaciones que deseemos, excepto las exclusivas de los Arisen —Arquero mágico, Guerrero místico y Asesino—.
    El peón principal será el que traiga conocimientos de otros mundos al Arisen. Otros jugadores podrán contratarlo y llevarlo a su partida —no os preocupéis, si alguien lo contrata mientras jugáis podéis seguir teniéndolo como compañero, que no desaparece—. Cuando llegue de regreso, el peón habrá obtenido cristales de falla —útiles para comprar ciertos objetos o contratar peones de nivel superior al del Arisen—, nuevos conocimientos sobre criaturas y lugares, y puede que algún regalo que el otro jugador os haya enviado.
  • Los peones secundarios se contratan, bien en las ciudades o caminos de todo Gransys, bien entrando en la “piedra de falla”. Pueden contratarse hasta dos peones secundarios, ya sean de amigos, desconocidos, creados por el equipo de CAPCOM o bien predefinidos por la máquina. Estos peones tan solo adquieren conocimientos, no suben de nivel ni aprenden habilidades. Tampoco se les pueden asignar habilidades o moldearse su personalidad, por lo que antes de contratarlos es conveniente revisar su estado y ver si nos conviene su compañía antes de contratarlos.Los peones secundarios son en realidad los peones principales de otros jugadores, y cuando ya no necesitemos de su ayuda podremos cancelar el contrato, evaluarlo y, si así deseamos, darle un regalo que recibirá el otro jugador.

Si alguna zona o misión se nos resiste, podemos recurrir a contratar peones de nivel superior al nuestro. Mientras mayor sea la diferencia de nivel entre el peón secundario y nuestro Arisen, más caro será contratarlo con cristales de falla, aunque existe una excepción: contratar al peón de un amigo no supondrá coste alguno.

En principio inexperto, el peón irá aprendiendo habilidades y adquiriendo conocimientos conforme más desafíos supere a nuestro lado o el de otro jugador. En principio parecerá algo patoso, pero tras haber adquirido los conocimientos necesarios en la batalla a base, bien de práctica, bien del uso de pergaminos del conocimiento, podremos verlo actuar con soltura e incluso nos desvelará útiles detalles sobre criaturas y zonas para así evitar la muerte con mayor facilidad y salir victoriosos de cualquier misión o contienda.

Los peones también pueden ir moldeando su personalidad gracias a las órdenes que se les de en la batalla, los consejos que se le otorguen en la silla del sabersituada en posadas o campamentos—, o haciéndoles beber ciertas pociones de personalidad.

Cada peón puede tener dos tipos de personalidad, una primaria y otra secundaria, y tan solo podremos moldear la del peón principal. A la hora de escoger peones secundarios, es muy importante seleccionar a aquellos que cumplan con las necesidades que tengamos en cada situación, o que bien se adapten a nuestro estilo de juego, ya que si escogemos al peón equivocado, este podría ser más un estorbo que otra cosa. Esto no es ni mucho menos un fallo de configuración de la IA, tal y como he comentado es responsabilidad del jugador, que no ha elegido al peón adecuado.

Hay personalidades moldeables para todos los gustos, pudiendo hacer que el peón se adelante y analice el paisaje y sus peligros, recoja objetos, se centre en la batalla, ataque primero a la criatura más fuerte o más débil, que ayude a los otros peones, que no se separe un solo instante del Arisen, etc. También podemos ajustar su velocidad de dicción y hacerlo o bien dicharachero o bien reservado. Su actitud también es configurable, pudiendo hacer del peón principal un aliado sumiso, obediente, arrogante, etc.

Si algún momento de la partida notáis que el juego se está tornando algo sencillo, recomiendo probar a configuraciones más tradicionales de equipo, por ejemplo aquella que prescinda de un mago que cure, para así vernos obligados a utilizar pociones. También puede reducirse el grupo de peones a dos, a uno o incluso ningún peón, dejando solo al Arisen ante el peligro.

 

Un portal hacia otro mundo

 

La piedra de falla es el vínculo que nos une al mundo de los peones, una piedra con extraños grabados que emiten una luz desconocida y se encuentra en lugares estratégicos de los mapas y las ciudades. Gracias a ella podremos solicitar la ayuda de peones secundarios o bien revivir a nuestro peón principal caído en la batalla. Viene a ser un completo buscador con multitud de opciones para poder encontrar al peón secundario que necesitemos en cualquier ocasión. Podremos buscar, bien los peones con máxima puntuación, aquellos que sean del mismo nivel que el Arisen, aquellos que hayan sido creados por nuestros amigos de PSN /XBL, etc. También podemos aplicar filtros según vocación, sexo, habilidades, etc.

Una vez encontremos los peones que se ajusten a nuestras necesiades, podremos convocarlos y así contratarlos. Conviene revisar bien las habilidades de cada peón, así como su nivel y personalidad para adaptarlo a nuestras necesidades. Por ejemplo, si vamos a dirigirnos a una misión que nos lleve a unas catacumbas, donde habitan los no muertos y los esqueletos, será mejor contratar un mago que tenga “afinidad ígnea” o “afinidad sagrada”, habilidades que encantarán las armas del grupo con elemento fuego o sagrado, para así poder hacerles más daño.

En general esta herramienta es bastante útil y, lo más importante, muy completa, ya que no solo podremos solicitar la ayuda de peones de amigos y desconocidos, sino que también podremos contratar a peones creados por la máquina, el equipo de CAPCOM o personalidades como Eri Kitamura y Yoko Hikasha.

 

Criaturas inteligentes

El sistema de combate y la jugabilidad son, junto a la IA de las bestias, su diseño y los grandes jefes, las grandes virtudes de Dragon’s Dogma.

El videojuego, al ser un ARPG, se centra de lleno en la acción pura y dura, y además trae consigo la diversión y sana adicción que aportaban aquellos juegos de recreativas que nos tenían atado a la cabina de turno siempre y cuando en nuestros bolsillos quedara alguna moneda de 25 pesetas. Diversión como la de antes, de esa que cuesta ver hoy en día en un juego, y una jugabilidad muy accesible e intuitiva para todo tipo de jugador.

A lo largo de la aventura nos encontraremos con una abundante cantidad de criaturas que buscarán darnos caza. El mapa del juego es amplio, quizás no sea abismal, pero sí que da la sensación de estar en una zona amplia y grande. Lo mejor de todo es que, a diferencia de otros juegos de mundo abierto, no tendremos zonas completamente desoladas donde tardemos en encontrarnos con un enemigo. Nada más apartarnos de los caminos, alguna amenaza estará al acecho.

Existen más de 150 lugares a explorar, varios campamentos y fortalezas, pero en cambio tan solo tenemos dos ciudades: Gran Soren y Cassardis. Aunque parecen pocas localizaciones habitadas por el ser humano, no se echarán de menos más ciudades o pueblos, y como reza el dicho no hay “mal” que por bien no venga, ya que esto beneficia a la intensidad de cada viaje y batalla, especialmente cuando completemos una misión lejos de toda civilización y se nos haga de noche , que es cuando las criaturas se vuelvan más activas y agresivas, y aparecen otras aún más poderosas que no veremos durante el día. También cabe destacar que hay puntos estratégicos donde se ubican manantiales mágicos y pequeños campamentos que nos servirán para restablecer por completo la salud y, si hay algún vendedor ambulante de visita, adquirir equipo y objetos y aligerar el inventario de peso.

De regreso al asunto de las bestias, como ya he dejado caer existen numerosas razas, cada una con su propia IA, su propia conducta y su reacción ante el peligro o tras ver a un personaje débil. Incluso algunas nos tenderán emboscadas y trampas.

Por poner un par de ejemplos, en primer lugar tenemos a los trasgos, las criaturas más comunes del juego, unas criaturas por naturaleza bobas, hiperactivas y débiles que se reproducen como ratas. Lo comenta el juego y lo comentarán los peones: subestímalos y caerás en las garras de la muerte. Pese a ser bobos, los trasgos saben que su fuerza reside en la cantidad de camaradas que haya luchando frente a su enemigo, por lo que no dudarán en usar una corneta para atraer la atención de otros trasgos cercanos y que estos les presten ayuda. Otro ejemplo de unas criaturas aún más inteligentes son los lobos blancos, estos irán con frecuencia a por el más débil del grupo, se repartirán para atacar a todos si es posible, y procurarán mantener las distancias para atacar en el momento oportuno. Si se ven en peligro huirán, y regresarán al poco tiempo acompañados de otros lobos para dar caza al Arisen y sus peones.

La majestuosidad de las batallas en Dragon’s Dogma se eleva hacia lo más alto frente a las grandes criaturas, un elegante festín donde se intercambian los ataques, se vierte la sangre y la prudencia, el peligro, la muerte y la victoria nos acompañan.

Cuando nos topamos por primera vez con una de estas grandes bestias, ya sea un cíclope o el temible Ur-Dragon, la desesperación llamará a nuestra puerta mientras nuestra mirada se fija en la pantalla y los minutos vuelen como por arte de magia. Casi sin darnos cuenta habrán pasado 15, 20, 30 o más minutos.

CAPCOM ha sabido dotar a cada una de estas temibles criaturas de una IA aún más trabajada y de un patrón de comportamiento variado para enriquecer las batallas y hacer que cada una sea única. Para estas grandes bestias la compañía ha cuidado todos los detalles posibles. Habrá que buscar el punto débil de cada una, aprender sus fortalezas y debilidades, y ver qué clase es más fuerte frente a la bestia. Asimismo, nos encontramos con que cada una tiene distintos puntos donde poder atacarla, las hay que llevan armaduras que deberemos romper si queremos provocarle grandes daños, y las habrá que se vuelvan completamente locas tras entrar en furia. En estos momentos más de uno hará el Gandalf gritándole a sus peones “¡Corred, insensatos!”.

A todo esto hay que sumarle que tanto el Arisen como los peones pueden trepar por el cuerpo de estas bestias para acceder más fácilmente a su punto débil y atacarle. En estos momentos las criaturas intentarán a toda costa quitarse el “parásito” que llevan encima. Algunas realizarán bruscos movimientos que vacíen rápidamente la barra de energía del personaje para que así se suelte, otras intentarán cogerlo con sus manos para después lanzarlo violentamente contra el suelo, las bestias aladas volarán por los cielos para que el intruso caiga desde las alturas y halle la muerte, e incluso algunas se lanzarán de espaldas contra el suelo para aplastarlo.

Todas estas acciones vienen acompañadas de animaciones muy fluídas, naturales y variadas que ayudan a crear una magnífica atmósfera durante la batalla.

También es cierto que conforme más nivel adquiramos, algunas de estas grandes criaturas, especialmente las primeras que veamos en el juego, serán más fáciles de abatir. Sin embargo aparecerán otras más fuertes que mantendrán la emoción de las batallas.

Analizando a una de estas criaturas, por ejemplo la quimera, podemos ver que CAPCOM ha hecho un excelente trabajo. La quimera tiene tres cabezas, la de león, la de la cabra y la de la serpiente. Cada una actúa de forma independiente y tiene sus propias debilidades y fortalezas, e incluso su propia conducta. La cabra es débil frente a ataques físicos, pero resiste a la magia y realiza ataques mágicos, el león es débil a la magia pero su fauces y zarpas harán que la barra de vida del Arisen y los peones se vacíen de un soplo, y la serpiente será la que lance por los aires a los héroes mientras les escupe veneno para causarles estados alterados. Existen varias formas de matar a la quimera, si matamos primero a la cabeza de la cabra veremos que la criatura cobra fiereza y se vuelve mucho más activa y agresiva con los ataques físicos, mientras que si derrotamos primero a la cabeza del león, esta se vuelve mucho más asustadiza, brincará y lanzará patadas para alejarnos de su lado.

A todos estos detalles hay que añadirle que las criaturas cuentan con un excelente diseño en su forma y apariencia que, aunque se ajusta a la realidad de los mitos, logra dotarlas de personalidad y así escapar de lo genérico.

 

Apartado gráfico: amor y odio


Entramos en el apartado más contradictorio del juego, donde residen algunas de sus virtudes, pero también su talón de Aquiles.

El principal problema de Dragon’s Dogma es el que suele presentarse en los videojuegos de mundo abierto de la actual generación de consolas de sobremesa: la frecuente presecia del popping, que en varias ocasiones hará que tanto NPCs, monstruos como pequeños elementos del paisaje aparezcan de repente donde antes no había nada. El popping se acentúa sobre todo en los alrededores de Gran Soren y dentro de la propia ciudad. A esto hay que sumarle un “mal” menor: franjas horizontales de color negro que cubrirán la parte superior e inferior de las pantallas, aunque es cierto que, una vez pasadas las horas de juego, uno se acostumbra a ellas y pasan inadvertidas.

El juego es bastante estable, al menos en la versión de PlayStation 3. Gracias a la instalación de datos en el disco duro de PlayStation 3 y Xbox 360, todo va fluído, aunque puede sufrir ralentizaciones momentáneas mientras se guarda la partida y en algún momento muy puntual del juego.

Respecto a las texturas, se ha puesto más empeño en los escenarios, paisajes, bestias y personajes principales —el Arisen y los peones—, así como las armas y armaduras, donde se aprecia el brillo del cuero y el metal. Los modelos menos trabajados, y en ocasiones descuidados, son los NPCs, donde podemos encontrarnos de todo.

A su favor, cabe decir que los diseños y comportamiento de criaturas, lo adictivas que son las batallas y los paisajes que visitaremos ayudarán a sobrellevar estos problemas. Y si hay otro elemento que ayude a dejar estos problemas en un segundo plano, esa es sin lugar a dudas su atmósfera, que también juega un papel importante dentro del apartado gráfico.

Mientras corremos las llanuras, acantilados, ciénagas y resto de paisajes que conforman Gransys podremos ver como los árboles, hierbas y arbustos se mecen con el viento, las briznas de hierba u hojas sueltas vuelan por el aire y el polvo de la tierra se levantará al paso de los personajes. Junto a estos detalles, podemos encontrar también animales pasivos como pueden ser ciervos, jabalíes, conejos, gaviotas y cuervos, así como frutas y objetos destructibles que aportan vida al paisaje.

Tal y como ocurre en la vida real, durante el día las luces que bañan todo Gransys colorean de distinta forma y con distinta intensidad el paisaje a su alcance. La mañana será nublada, el mediodía radiante y el anaranjado atardecer irá cegando nuestra vista hasta llegar la noche. La iluminación es excelente, y la intensidad de las luces va en aumento o desciende según la hora del día. Tampoco es el primer juego que muestra ciclos de día y noche, pero sí que es uno de los que mejor sabe exprimirlos en consola gracias a cómo se aplica la iluminación y las sombras.

Llegada la noche, todo cambia radicalmente, el sonido cobra más importancia que la vista y nuestra experiencia de juego puede llegar a ser más intensa, sobre todo si nos vemos sometidos ante el peligro. La oscuridad, casi absoluta, puede verse interrumpida por la luz de una lámpara de aceite que guíe nuestro camino, un hechizo, una fogata o incluso el cuerpo etéreo de un espectro. La iluminación sigue siendo asombrosa durante la noche.

Respecto a la climatología, tan solo seremos testigos de mañanas nubladas. No hay días de lluvia ni nevosos, y es algo que en alguna ocasión podríamos echar en falta como esa guinda que ayudaría a Dragon’s Dogma a relucir aún más.

 

La vocación de un héroe

Durante las primeras horas de la partida se nos dará a elegir entre tres profesiones o vocaciones para nuestro Arisen y su peón principal: luchador, mago o strider, cada uno con sus ventajas y debilidades frente a las bestias —un mago será más eficiente que un strider frente a un Saurio, sin embargo el strider será más útil luchando contra un Golem—. Más adelante el abanico de posibilidades se amplía a 9 para el Arisen y 6 para el peón principal. Desde fornidos guerreros capaces de cargar con pesadas armas y elevar a los enemigos hacia las alturas de un solo golpe, hasta hechiceros que encanten armas, sean capaces de invocar la fuerza de los elementos, lanzando hacia el enemigo grandes columnas de hielo, tornados, meteoritos, e incluso llamar a los muertos para que estos les concedan su fuerza. Las tres clases exclusivas para el Arisen son vocaciones híbridas, las cuales poseen interesantes habilidades únicas, así como distintas combinaciones de armas. Por ejemplo, el arquero mágico puede usar, bien dagas y arco, bien bastón de mago y arco.

Además de habilidades elementales, armas encantadas con fuego, hielo, rayo, magia sagrada y magia oscura, los personajes pueden sufrir o provocar en el enemigo ciertos estados alterados como la ceguera, la congelación, el aturdimiento y la petrificación. Un detalle notable es que tanto personajes como criaturas pueden empaparse de agua tras cruzar un río o charco, pudiendo sufrir grandes daños si reciben un ataque eléctrico o de hielo, o incluso quedar impregnados de aceite y así ser vulnerables al fuego. El juego nos permite utilizar botellas que llenemos con agua, veneno y aceite para lanzárselas a los enemigos, además de explosivos y otros objetos.

Todas y cada una de las vocaciones tienen, por decirlo de alguna manera, su propio encanto y utilidad dentro del juego, aunque desde luego la vocación que más espectáculo ofrece es sin duda la de hechicero. Si en la partida se unen dos hechiceros que compartan una misma habilidad, pueden invocar en conjunto un hechizo mucho más poderoso e impactante.

Cada vocación tiene su propio abanico de armas, armaduras y habilidades a equiparse. Estas pueden ser, bien exclusivas de una sola vocación, bien ser compartidas y heredadas entre varias. Para los que gusten de la variedad, encontrarán en Dragon’s Dogma un fiel aliado, ya que hay más de 300 tipos de armas y armaduras y accesorios. También hay que mencionar que, aunque no se dé en todos los casos, algunos modelos de armas y armaduras tan solo presentan un lavado de texturas y mejora de stats.

Tanto las armas y armaduras como las habilidades pueden mejorarse. En el caso de las habilidades, no todas pueden reforzarse, pero las que sí lo permiten exigen subir nivel de vocación y pagar los puntos de rigor necesarios. Cada vocación posee hasta 9 niveles, cada nivel desbloquea nuevas habilidades, y para subir de nivel tan solo es necesario reunir la experiencia necesaria tras luchar o completar misiones. Para cambiar de vocación es necesario llegar a cierto punto de la historia y pagar a cierto personaje 1000 puntos de vocación que se adquieren tras derrotar a un enemigo. Si la vocación a la que se va a cambiar pertenece a la misma rama que la anterior, algunas habilidades se heredarán, mientras que otras no será posible utilizarlas.

El jugador puede equipar a su Arisen y al peón principal de hasta tres habilidades activas por arma —tres en arma secundaria y tres en arma principal—, y de varias habilidades pasivas.

En el caso de las armas y armaduras, la mayoría de vendedores que suministran estos artículos permiten mejorarlas mediante la forja. Para ello te exigirá una o más unidades de cierto material y una cantidad de dinero. El nivel de forja puede llegar a un máximo de estrellas, habiendo un cuarto nivel secreto que deberás descubrir por ti mismo.

Habría estado bien tener disponible un herrero que fabrique nuevas armas exclusivas a partir de ciertos materiales, pero en Dragon’s Dogma esto no es posible.

La apariencia y condición física del Arisen y su peón principal afectará de lleno a su rendimiento en la batalla. Un personaje de poca altura podrá cargar con menos peso que uno de gran altura y ser arrastrado fácilmente por fuertes vientos, sin embargo puede correr con mayor ligereza.

El peso de los objetos del inventario de cualquier personaje afectará también a su rendimiento. Cuanto más peso lleve encima, más lento será el personaje a la hora de correr, antes se cansará y más tardará en recuperar su energía una vez agotada. Hasta el sexo que escojamos para el Arisen y su peón principal puede aportar ventajas o desventajas frente a enemigos y misiones concretas.

 

Controles, interfaz y objetos

Respecto a los controles, como bien podéis ver en la imagen situada sobre este párrafo, se pueden escoger distintas configuraciones. Podremos realizar acciones como el ataque débil, el ataque fuerte, saltar, realizar una acción concreta —activar palancas, hablar con NPCs, etc.—, empuñar y enfundar el arma, activar las habilidades del arma principal, activar las habilidades del arma secundaria, cargar o agarrarse a los enemigos, peones, animales, rocas o NPCs, dar órdenes a los peones, mover la cámara, centrarla, caminar y correr y, según qué habilidades, se nos permite apuntar automáticamente a un enemigo o aliado.

Un factor estratégico que implementa el juego es la posibilidad de dar órdenes a los peones, para que estos actúen según la posición que tomemos en cualquier momento, dentro o fuera de la batalla. Podemos indicar a los peones que se adelanten al Arisen para que avisten el peligro o ataquen con fiereza al enemigo, que se mantengan unidos al Arisen y le sigan, o bien se enfoquen en las habilidades de apoyo al grupo. Quizás se eche en falta alguna orden para que los peones permanezcan quietos.

La interfaz que se muestra mientras jugamos es visualmente cómoda, configurable y minimalista, pudiéndose adaptar a los gustos y necesidades de cada jugador. Podemos desactivar o activar diversas opciones según nuestros gustos y nivel de experiencia, entre las que se encuentran por ejemplo los subtítulos de los peones, las escenas cinemáticas durante la batalla, las guías de órdenes a los peones y de habilidades, etc. Los menús de inventario, equipo y estadísticas, sin embargo, son más elaborados, emulando el estar revisando un pergamino.

El Arisen cuenta en la esquina inferior derecha con un minimapa que también puede desactivarse o activarse. Para una visión más amplia de la zona, siempre podemos consultar el mapa completo —solamente serán visibles las zonas que hayamos despejados—, accesible a través del menú que se despliega tras pulsar el botón Start.

A la izquierda del minimapa nos encontramos con las cifras que indican la salud del Arisen. Debajo están la barra de salud máxima —color gris— y, superpuesta a esta, la barra de salud —color verde—. Debajo, de color naranja, está la barra de energía.

La barra de salud máxima indica y limita el máximo de vida que el Arisen posee, y que va en aumento conforme subamos de nivel. Esta barra puede verse reducida con cada golpe enemigo, y tan solo puede restablecerse mediante uso de objetos curativos —frutas, hierbas, brebajes…— o descansando en la posada.

La barra de salud, a secas, siempre se verá limitada por la barra de salud máxima. Aunque el personaje tenga 1500 de vida, si la salud máxima se ve reducida a 500, no podremos recuperar más salud. Esta barra puede rellenarse, bien con magias de sanación, bien con objetos curativos.

La barra de energía es la que limita la capacidad del Arisen para correr, para ejecutar habilidades y para mantenerse agarrado a las grandes bestias o rocas del paisaje. Si bien esta se va recuperando gradualmente conforme pasa el tiempo —la velocidad de recuperación dependerá del peso que el personaje lleve encima—, también se pueden usar objetos y alimentos —pociones, carnes, pescados…— que recuperen rápidamente esta barra y que resultarán muy útiles en medio de la batalla para no dejarnos vendidos al enemigo. Si la energía se agota por completo, nuestro personaje quedará exhausto durante unos segundos y totalmente indefenso ante los ataques.

Los peones tienen situada sobre su cabeza la barra de salud máxima y la barra de salud. Si queremos que se curen, basta con colocar en su inventario los objetos necesarios. Si el peón muere, permanecerá inconsciente durante varios segundos que puedes aprovechar para revivirlo, pero si tardas mucho terminará por desaparecer. Si el peón principal desaparece, podemos rescatarlo al entrar en contacto con la piedra de falla, sin embargo la muerte de un peón secundario supone la cancelación inmediata del contrato y hará falta entrar en la piedra de falla para volver a contratar a este o a otro.

Para esta y otras causas, Dragon’s Dogma cuenta con una ingente cantidad de objetos consumibles, materiales, herramientas y de otro tipo. Todos los objetos son útiles, aunque según el perfil del jugador algunos pueden tener más importancia que otros. Si bien los que son útiles para recuperarnos en la batalla y para forjar armas y armaduras son los más solicitados, hay otros que, dependiendo de nuestra curiosidad, una misión concreta o nuestras necesidades, podrían ser más útiles de lo esperado.

La alquimia, o síntesis de objetoscomo prefiráis llamarlo—, también está presente en el juego, ofreciendo un amplio abanico de combinaciones. Sin embargo, la síntesis de objetos se queda a un paso de ser totalmente perfecta, ya que carecemos de un listado general que nos indique las combinaciones realizadas. En su lugar, el juego nos ofrece un pequeño listado individual para cada objeto, visible cuando activamos la opción de combinarlo con otro. Útil, pero no todo lo que un juego de estas características necesita.

 

Sonido y música

Para dar mayor importancia al sonido ambiente y crear una atmósfera más envolvente, las piezas musicales compuestas por Takayoshi Makino y Rei Kondo solo hacen acto de aparición en momentos del juego muy concretos, por ejemplo durante los últimos minutos de vida de las grandes bestias o para intensificar cierto momento de la historia.

El tema que acompaña al menú principal es Into Free —Dangan—, un tema interpretado en perfecto inglés por la veterana banda de hard rock japonesa B’z. Pero si ha de destacarse una canción de entre todas, esa es sin duda la enérgica Eternal Return, que adquiere belleza gracias a la hermosa voz de Aubrey Ashburn.

 

Jugando a ser dioses: El editor de personajes

Dragon’s Dogma posee un completo editor de personajes que nos permitirá crear y moldear a nuestro gusto tanto al Arisen como al peón principal. Podemos editar de todo, altura, cara, cuerpo, color de piel, peinado, etc. Con imaginación podemos crear desde altos y fornidos guerreros hasta vampiros, elfos, enanos y criaturas de cómic. El juego, al tener una temática centrada en el mito del medievo europeo, y por exigencias de la historia, carece de la opción de crear otro tipo de criaturas.

Los colores de pelo y tonalidades de piel a elegir son bastante básicos. Se nos ofrece una paleta con colores realistas, aunque llegado a cierto punto del juego podemos poner solución a esto con colores de piel y pelo más propios de una serie de dibujos animados.

La configuración de la constitución física del Arisen y el peón principal afectará al rendimiento de estos frente a varias adversidades: carga máxima que pueda llevar en el inventario, resistencia ante vientos fuertes, velocidad a la hora de correr, etc.

Si bien el apartado es muy completo, quizás el único punto negativo es la escasez de peinados. Un total de 40 peinados, 20 para hombre y 20 para mujer, que pueden llegar a saber a poco si vamos con una idea prefijada para nuestro Arisen o peón principal.

 

Voces y texto

Dragon’s Dogma ha sido desarrollado desde el principio con la idea de poseer tan solo voces en inglés, lo que ha permitido al equipo de desarrollo poder jugar y profundizar más en el idioma de Shakespeare. Las más de 42 000 líneas de texto sí que han sido traducidas a varios idiomas, y entre ellos se encuentra el castellano.

La traducción a nuestro idioma es sobresaliente. Los personajes usan frases y expresiones propias de la época, nada de utilizar expresiones modernas.

Lo mismo ocurre con las voces, escucharemos a los NPCs hablar en inglés antiguo, todo un premio para quienes entiendan el idioma y aprecien este detalle. Este ha sido uno de los grandes retos a los que se ha enfrentado CAPCOM dentro del apartado sonoro, ya que querían que cada personaje sonara único e interesante para el jugador. De este modo, la gente más culta hablará correctamente, mientras que el pregonero del pueblo hablará con un lenguaje mucho más llano. Lo mismo ocurre para personas que parezcan haber venido de lejos, como la sirvienta de la mujer del Duque, la cual habla con un tono afrancesado muy evidente.

Quienes valoren estos detalles sin duda verán premiada su experiencia de juego.

 

DLCs o no, he ahí la cuestión

Seguramente un tema que preocupe a más de uno es si Dragon’s Dogma tiene DLCs y esto afecta de lleno a la experiencia e historia de juego. A lo primero hay que responder que sí, mientras que a lo segundo se le otorga un no rotundo.

Los DLCs son totalmente opcionales y no limitan la experiencia de juego offline. El contenido que podrá adquirirse a través las tiendas digitales de PlayStation 3 y Xbox 360 se compone, por el momento, de peinados, armas y equipamiento exclusivos, así como misiones secundarias adicionales a las más de 150 que ofrece el modo offline y puntos de falla.

El juego ha tenido además alguna que otra actualización gratuita donde poder contratar a peones creados tanto por el equipo de CAPCOM como por invitados. Pero lo más interesante es la lucha contra el Ur-Dragon, una enorme bestia a la que podremos desafiar junto a jugadores de todo el mundo en una batalla semi-online sincronizada: La barra de vida de la bestia se comparte con todos los jugadores del mundo, pero cada jugador luchará sin ayuda directa de otros jugadores.

 

Conclusión

Dragon’s Dogma es uno de los títulos más ambiciosos de los últimos tiempos por parte de CAPCOM. Una apuesta arriesgada, ya que hoy en día, a ojos del consumidor medio, una nueva IP no adquiere el encanto de otras ya conocidas y populares. Sin embargo, la compañía japonesa ha logrado, pese a los fallos gráficos —popping, algunas texturas poco trabajadas…—, hacer un juego único y con personalidad.

La compañía de los peones arroja vida y originalidad al concepto de un ARPG, unos seres con una IA muy trabajada cuya personalidad puede ser moldeada y que poco a poco van aprendiendo a aprovechar las debilidades del enemigo y a aconsejarnos. Las bestias cuentan con excepcionales diseños y una muy buena IA, asegurándonos combates adictivos y divertidos que harán volar nuestras horas de juego.

La atmósfera de Dragon’s Dogma, muy ligada a los combates, se compone de una excelente iluminación, increíbles efectos de luces que acompañarán a magias y habilidades y a ciclos de día y noche que provocan cambios en nuestra percepción del entorno y en la agresividad de las criaturas.

Además, con el editor de personajes, uno puede crear a su gusto el Arisen y el peón principal que desee, con un amplio abanico de opciones de configuración que no solo moldean su apariencia física, sino también su rendimiento en la aventura.

La duración del juego es marcada por el propio jugador, a quien se le permite, bien dedicarse de lleno a la historia —nada recomendable si queréis exprimir todos los secretos y detalles de Dragon’s Dogma— o perderse a explorar y realizar misiones secundarias.

A diferencia de otros juegos, en Dragon’s Dogma nuestra curiosidad y sed de aventuras será premiada en todo momento, ofreciendo al jugador intensas batallas y jugosos y variados botines. Asimismo, las imprudencias del jugador son castigadas.

Era difícil crear algo así cuando ya tenemos en el mercado varios títulos populares ambientados en la fantasía medieval, pero Dragon’s Dogma lleva al jugador más allá, sirviéndose del género ARPG para ofrecer batallas intensas y muy gratificantes que toman tierra en un medievo europeo bañado por la fantasía heróica.

Para terminar, Dragon’s Dogma es un juego, no solo recomendable para los amantes del ARPG, sino también a todo tipo de jugadores. Un juego que vale su peso en oro gracias a sus adictivas y gratificantes batallas, la libertad que otorga en casi todo momento y a su atmósfera.

Nota: Análisis realizado a través de la versión para PlayStation 3. El juego incluye un código para descargar la demo de Resident Evil 6

Dragon’s Dogma

PlayStation 3 / Xbox 360

Distribuye: Koch Media

Desarrolla: CAPCOM

Género: ARPG, Fantasía Heróica

Fecha: 23/3/2012

PVP: 59,95€

PEGI: 18

Web oficial

Lo bueno:
– Divertido y adictivo. Batallas desafiantes.

– Magnífica IA evolutiva de peones. Excelente IA de bestias.

– Atmósfera y ambientación excepcionales. Ciclos de día y noche.

Lo malo:
– Popping.

– Franjas negras.

– Algunas texturas de NPCs poco trabajadas.


NOTA: 8,7 / 10