Reseña: ‘Flipando en Colores’

Reseña de la novela 'Flipando en Colores' de Eto Mori. Libro que inspiró a Keiichi Hara a realizar la película de animación 'Colorful'.

Todos nos morimos, ¿no? La vida empieza, se vive, y luego termina. El modo de vivirla pertenece a cada uno. Hay quien prefiere dedicarse en cuerpo y alma a algo, otros se conforman con dejarse llevar. Realmente, hay de todo; cada persona tiene su razón de ser, su forma de adaptarse al mundo, o de que el mundo se adapte a él. No es nada nuevo, la vida está ahí y nos ha tocado vivirla, y ya que nos ha tocado… ¿habrá que aprovecharla, no?

Lo cierto es que a Makoto las cosas se le habían torcido un poco. Quizás demasiado. Digamos que era un gran chico, con toda la vida por delante. El típico “nadie se lo esperaba”. Siempre están ahí y hacemos como que no lo vemos, corremos un velo de ignorancia y nos lavamos las manos. Puede que en este caso las cosas fueran demasiado lejos para Makoto.

Creo que nunca podré llegar a comprender lo que puede llevar a alguien al suicidio. Las razones que Flipando en Colores aporta tampoco me merecen la pena. Supongo que debe ser una situación demasiado insoportable, y que no la entiendes hasta que estás en ella. No se lo deseo a nadie, la verdad. Quiero decir, que si bien Makoto acabó con su vida, no solucionó nada con ello. O sí, aunque he de deciros, antes de entrar al trapo con la trama de Flipando en Colores que, queridos amigos, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

flipandoencolores Flipando en colores, de Eto Mori, ya a la venta

El caso es que como ya os he contado, a Makoto le pudo la situación que estaba viviendo. En el instituto no era muy popular que digamos, ya sabéis, esos chicos que son un tanto tímidos y que el resto de gente los convierte en demasiado tímidos. Eso no mola nada, no es para nada justo, pero tristemente ahí está. También es verdad que Makoto no era especialmente guapo; eso tampoco ayuda a hacerte un hueco cuando tu autoestima tira por lo bajo.

Tampoco era para tanto, Makoto lo sobrellevaba más o menos. Hasta que llegaron los problemas en su propia familia. Su padre, el egoísta que solo piensa en sí mismo y su madre, la infiel. De por medio el borde de su hermano. Ah sí, y la chica que le gustaba prostituyéndose en un Love Hotel.

Vale, quizás sí era para tanto, nada sonreía a Makoto. Y así decidió acabar con su vida.

Purapura era un poco cabrón. Tenía su gracia, todo hay que reconocérselo, y sabe jugar sus cartas para servir de punto de inflexión de la historia. Pero un ángel que se te aparece así por las buenas y te dice que te ha tocado la lotería celestial… También está bien que los ángeles sean cachondos, las creencias religiosas los pintan muy de estirados, y eso no transmite muy buenas sensaciones. Si algo me ha gustado de la narración de Eto Mori es como logra introducirte en ese mundo de fantasía celestial y conseguir que el lector lo vea con buenos ojos e incluso le parezca divertido.

Porque hombre, un mundo en el que Dios le da vueltas a una tómbola (quizás use Random.org, quién sabe) y sale elegido un afortunado pecador que opta a una nueva oportunidad, suena bien. Si no sales es una putada, pero visto así le resta importancia a eso de morirse, ¡menudo cachondeo se traen ahí arriba!

Por cierto, en Flipando en Colores, Eto Mori le da a ese ciclo de la vida un carácter dhármico, de forma que es la reencarnación, reflejada en religiones como el hinduismo o el budismo, lo que mueve el flujo de almas.

Total, que con Makoto fuera de juego, llegamos hasta Purapura, un ángel que ofrece a alguien de quien no sabemos nada, el cuerpo de Makoto, mientras este agonizaba en una cama de hospital. Sí, le había tocado la lotería celestial y ya no había vuelta atrás, tendría que ocupar el cuerpo que le dejaba un chico que había acabado con su vida. ¿La razón? Pues como os he adelantado más arriba, se trababa de un pecador, y en anterior vida había cometido una falta grave, así que era el momento de redimirse y demostrar que era digno de seguir cursando el ciclo de la vida.

Una vez cumplido su trabajo y recordado su pecado, abandonaría el cuerpo de Makoto, para dejarlo de nuevo sin vida. Todo ello con tiempo limitado.

Es decir, pongámonos en situación: Tienes el cuerpo de un chico que se ha suicidado, vas a estar en él durante apenas unos meses, y no sabes nada ni de Makoto ni de ti mismo (porque evidentemente, no recuerdas nada de tu anterior vida). La cosa no pinta nada mal, ¿tú qué harías?

Yo por mi parte os invito a leer las 240 páginas en las que está basada Colorful, de Keiichi Hara, a la venta desde hace cosa de un mes gracias a la Editorial Noguer por 11,95€, en una edición rustica con salapas, muy bonita y manejable. La edición no es lo único que es bonita; la historia se lleva otra buena parte del mérito, y es que tratándose de literatura juvenil, logra engancharte de principio a fin con una narración muy amena y llevadera, en la que descubriréis algo más acerca de las segundas oportunidades y sobre cómo la vida puede llegar a sorprenderos cuando todo está perdido.

Flipando en colores
Novela
Publica: NoguerEditorial japonesa: Bungei Shunju

Género: Juvenil

Fecha: 19/6/2012

PVP: 11,95€

Web oficial

Lo bueno:

– Una historia diferente sobre el concepto y el sentido de la vida.

– Muy divertido y fácil de leer. Te hará sonreír en más de una ocasión.

Lo malo:

– Su corta duración, si bien no se queda corto en cuanto a detalles y desarrollo.

– Las razones que llevan a Makoto el suicidio, poco acentuadas.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.