‘El Vendedor de Humo’ se lleva el Goya al mejor corto de animación

El corto de animación 'El Vendedor de Humo', dirigido por Jaime Maestro, se lleva el Goya al mejor corto de animación de 2013.

El vendedor de humo

Como todos sabemos, anoche tuvo lugar la gala de entrega de los Premios Goya, y entre algunos discursos haciendo referencia a ciertas prácticas no muy éticas por parte del Gobierno y alguna que otra errata con fatales consecuencias, pudimos ver una de las categorías que más nos gusta: el mejor corto de animación. Entre los candidatos se encontraban ¿Por qué desaparecieron los dinosaurios?La Mano de NefertitiAlfred y Anna y El Vendedor de Humo, siendo este último el que recibió el premio. El cortometraje fue dirigido por Jaime Maestro y, lo más sorprendente, desarrollado por un equipo formado por los estudiantes de un máster en animación y diseño 3D impartido por la escuela PrimerFrame de Valencia.

Esto supone un grito esperanzador para todos aquellos que sueñen con dedicarse al cine de animación, en contraposición a la creencia popular, la cual siempre ha sido que todo lo relacionado con la animación, el 3D y otras disciplinas similares no tenían un gran futuro en el mercado laboral español. Así pues, El Vendedor de Humo se suma presumiblemente al carro de las producciones españolas de animación, que, tarde o temprano, también se suman al mundo del videojuego. Todo un punto a favor para esta industria, que no deja de ser una rama artística más.

El Vendedor de Humo cuenta la historia de un joven mago que viaja de pueblo en pueblo transformando cualquier cosa en algo mejor y más valioso por un módico precio. Lo que no se esperan sus víctimas es que, al fin y al cabo, lo que están comprando no es más que humo. Una curiosa crítica al pan de cada día en el mundo político en clave de humor y apta para todos los públicos.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.