Robi, el adorable robot japonés a la venta por fascículos

DeAgostini pone a la venta en Japón a Robi, el primer robot japonés a la venta por fascículos que ha sido diseñado por Tomohaka Takahashi.

Robi

Planeta DeAgostini también hace de las suyas en Japón, aunque conservando tan solo el apellido empresarial, DeAgostini. Ellos son gente de costumbres, por lo que en el país del sol naciente también se inflan a sacar colecciones con interminables cantidad de fascículos. La última ocurrencia de la compañía es Robi, un robot de apariencia adorable para toda la familia diseñado por el famoso creador de robots Tomohaka Takahashi.

Robi es capaz de entender más de 200 palabras en japonés, sabe mantener diálogos, sentarse, quedarse quieto, caminar, bailar, encender la televisión, hacer zapping y dar el parte metereológico. Oh si, también sabe guiñarte el ojo y contar el tiempo que queda para que el plato de pasta que está hirviendo quede en su punto óptimo.

El robot se divide en 70 piezas, repartidas en cada una de las entregas que irán saliendo a la venta en Japón cada semana. Si bien el primer fascículo no llega siquiera a los 800 yenes, a partir del segundo el precio asciende a 1990 yenes. Vamos, que en total Robi sale por un precio total de 138 100 yenes (1140 euros) y 70 semanas de espera.

¡Mueve ese exoesqueleto!

Robi Arguiñano

El Tiempo con Robi

Limpialotodo Robi

Fundador, redactor jefe y editor de Deculture.es. Jugón desde la vieja escuela, amante de JRPGs y SRPGs, a poder ser de estilo clásico. Lector de cómics, amante del manga clásico.




  • Pero qué cosa más monosa!!! Lo quiero!!! Aunque con ese precio es todo un lujo T_T

  • ¡¡Donde hay que firmar para que traigan esto a España!!

  • MasterDoll//Ravenna

    Lo tendría todo el día pasando la mopa por mi cuarto xDDDDDDDDDDD

“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.