Fullmetal Alchemist y la linealidad como camino narrativo a seguir

Drive es una película que recomiendo a todo el mundo. Hiromu Arakawa firma una obra francamente interesante en Fullmetal Alchemist. ¿En qué se parecen?

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Atención, para leer este artículo es recomendable tener una idea básica acerca del planteamiento de Fullmetal Alchemist.

Drive es una película que recomiendo a todo el mundo. A todos. Y de hecho, lo hago. La conocí gracias a un buen amigo, y la cosa no podía ir mejor: es de esas cintas que se aprecian más y más a cada día que pasa desde su primer visionado –aunque siempre se guarda mejor recuerdo del primero que de un posible segundo– y que acaba colocandose dentro de esa colección de buenos recuerdos procedentes del mundo cinematrografico que cada uno posee. Para el que no conozca la película de Winding Refn, Drive trata sobre un personaje interpretado magistralmente por Ryan Gosling que se dedica, por las noches, a hacer de taxista para los cacos y que se enamora de una jovencita con un hijo y un marido recién salido de prisión, el cual vuelve a trajinar con gente no demasiado razonable.

Lo sorprendente del asunto y la razón de este artículo es que aunque tengo una buena pila de obras por leer esperándome –o casi que yo a ellas– por mi estantería el otro día no pude evitar terminar de leer Fullmetal Alchemist por segunda o tercera vez. Y aunque muchos lectores –o seguidores de alguno de los dos animes– se quedan ahí y no le dan demasiadas vueltas, dejando simplemente en sus mentes el recuerdo de una serie muy redonda y francamente estupenda en cualquier aspecto por el que a algún crítico se le tercie juzgarla, la finalización de su lectura me trajo dos pensamientos: por un lado, ése ya comentado, y por el otro, lo mucho que en esencia se parecen el metraje de Refn y el manga de alquimistas.

Hiromu Arakawa firma una obra francamente interesante: dejando a un lado el más que notable guión (que encuentra en su apoteósico clímax su mejor parte), hay un aspecto en el que ahondar y que quizá hace de Fullmetal una serie más interesante narrativamente que la mayoría de sus competidoras: el de no tener sagas, o al menos no tener unos limites entre unas y otras muy claros.

Desde el primer momento la autora de Hokkaido deja claro que la historia es un viaje en el más estricto sentido de la palabra: no sólo es que evidentemente el guión muestre eso, sino que está contado como tal. El transcurso de la historia no está marcado por unas pautas, no está delimitado realmente por nada: al principio sabemos la meta, pero no cuán larga es la pista del recorrido.

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La autora no quiere dar al grupo de personajes principales –no hablo sólo de la familia Elric, sino de personajes como Scar, Winry o la teniente Hawkeye— una función clara, un puesto dentro una saga y dejar de darles un merecido papel: en vez de hacer eso la autora muestra bastante soltura a la hora de representar los viajes de cada uno. Porque, aunque no nos demos cuenta en un principio, Fullmetal Alchemist no va sobre el viaje de los hermanos, sino que ése es el viaje que se muestra en un primer plano, pero cada personaje, por pequeño que parezca, tiene o ha tenido su viaje.

Puede no enseñarse, o demostrarse muy rápido y en base a un par de líneas de guión, pero está ahí. Los personajes nunca se estancan, nunca tienen un final: aunque llegue el momento en el que se cruzan sus vidas con los hermanos, todo prosigue de una manera u otra. Y la forma en la que la autora lo deja patente es una de las más maravillosas que se han visto en comparación con la estructura de la mayoría de shonen cíclicos que estamos viendo hoy en día.

Es por eso que podríamos aventurarnos a decir que Fullmetal es algo así como la Drive del manga: en finalidad es una obra comercial, popular al lado de obras más independientes aunque de parecido envoltorio, pero que gracias a la maestría de su responsable directo consigue destacar, aferrarse a sus propios principios como obra y resultar un producto de casi culto dentro de su medio, entendiendo el lenguaje con el que se tienen que manejar, aceptándolo, acatándolo sin rechistar, y dándole ya no tanto una nueva forma como una revisión perfecta de ese metalenguaje.

Y no, no nos engañemos: ni todas las historias son viajes ni realmente están bien contados como tal. Fairy Tail, por ejemplo, no es un manga con un argumento líneal. Adolece mucho de delimitar sus sagas, no tener un planteamiento claro ni una meta formal. Es el leer por leer, la aventura por la aventura sin más. No hay un trasfondo –por mucho que el autor lo intentase dejar al principio de una obra que se le ha escapado de las manos– que seguir. Hay sagas mejores y peores, que casi se podrían valorar de manera independiente unas de otras. El manga de Hiro Mashima se basa en las sagas, en los combates y en las pequeñas metas dentro de un gran objetivo que se va diluyendo más y más con el paso de los tomos y que acaba resultando casi anecdótico en el computo global. Y como éste, a patadas.

Eso es lo que marca la diferencia que hace que Fullmetal Alchemist sea tan grande y tan buena: desde un principio sabes que en algún momento habrá un final. Puede durar más o menos, pero el tiempo pasa y las cosas siempre consiguen, de una manera u otra, finalizar. Ese camino, esa linealidad que se sigue durante todo FMA avanzando todo el rato en pos de solucionar el planteamiento inicial y que deja atrás los rellenos más innecesarios o que sólo sirven para la recreación del autor, es el camino que debería seguirse más en el shonen de hoy en día. Pero desgraciadamente no se hace todo lo que se debería. Aunque al menos eso hace que obras como esta salgan a relucir más dentro de lo comercial.

Como Drive.




  • Manu-G

    Si que existen arcos dentro de la propia serie, pero están enlazados los unos con los otros creando una única historia.
    Pero doy la razón muy fuerte en que FMA es una magnífica serie.

    • http://www.hablandoenmanga.com/ Sergi

      Está claro que podíamos decir: “parte que están en Central, parte que están en en el Norte, parte que…” pero desde luego no son sagas como las que podrás ver en One Piece o Bleach. De hecho, yo no las considero como tal.

      • Manu-G

        Obviamente no (personalmente considero que cada isla en One Piece es una saga.
        Pero por ejemplo One Piece tiene rasgos en común con FMA (dentro de lo que cabe: el objetivo final está muy claro cual es, la diferencia radica es que durante el viaje descubres el universo y las leyes e historia que lo rigen), Bleach es mas del tipo Fairy Tail.

        Pero reitero, FMA, por su sencillez y porque en todo momento da la sensación de que es la historia que Arakawa quería contar, es uno de los mejores manga que he leído.

  • Juan Vicente Tapia Manzanero

    Yo no he leido aún el manga, estoy esperando a la nueva edición de Norma, pero el anime, sobre todo el “remake” que según tengo entendido es más fiel al manga, es de una linealidad sorprendente, el objetivo final es el mismo aunque yo si que definiría dos sagas, la primera, la búsqueda de la piedra filosofal, y una vez se dan cuenta de lo que es, pues buscar otra solución al problema aunque ahí realmente si que no saben que es la solución, aunque al menos se sabe que ese es el objetivo.

  • DSenderM

    No podría estar más de acuerdo contigo. Por algo FMA es mi manga favorito, y una de mis obras favoritas dentro de la literatura en general.

  • _-H-_

    Curioso artículo. Esto me anima más a comprarme la Kanzenban.