Reseña: ‘El perro enamorado de las estrellas’

Hoy tengo la impresión de que el cielo está lleno de estrellas. No las veo bien... pero las oigo... las oigo perfectamente.

perro enamorado estrellas portada

Hoy tengo la impresión de que el cielo está lleno de estrellas. No las veo bien… pero las oigo… las oigo perfectamente.

Hay historias que, a falta de saber plantear un buen fondo dramático que figure en caso de que la historia necesite ese acompañamiento no imprescindible, usan la figura del animal –casi siempre el perro– como punto de inflexión: con sólo ver al animal gimoteando un poco cualquier lector o espectador se pondrá a disposición del escritor y mirará la obra con otros ojos. Se olvidará un poco de todo lo demás, y recordará la historia, al menos en lo referido a lo melodramático del asunto, como algo mucho más redondo. Mirad por ejemplo la imprescindible Gran Torino de Eastwood: la figura de la mascota del personaje interpretado por el mítico actor supone, ante todo y casi únicamente, un punto más para la aflicción fácil. Y como éste, no hay que calentarse tampoco la cabeza demasiado para encontrar ejemplos que presenten similitudes.

La figura del animal indefenso supone la intervención de un personaje mucho más desprotegido ante el mal que se presente, sea cual sea, antes que cualquier ser humano. Y, a sabiendas de ello, muchos guionistas se aprovechan descaradamente de eso, denotando así una falta de talento, de un saber hacer necesario para emocionar sin usar ese tipo de artimañas de manual, que al final queda tristemente visible.

El perro enamorado de las estrellas, afortunadamente no cae en eso: comparte con las anteriormente nombradas el hecho de que no es una historia sobre el animal, sino que gira en torno a él, pero sabe bordear todas esas escenas carentes de contenido y darles aquí un valor real y muy especial.

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La imprescindible obra de Murakami es en verdad un conjunto de relatos sobre personas, sobre emociones y sentimientos, con el denominador común de estar relacionados íntimamente con la figura canina. Realmente no sería en concreto con la especie en general, ya que los perros aparecidos –que tampoco son muchos– siempre tienen alguna relación con Happy, el can de la portada. La obra narra las vivencias de un grupo de personas relacionadas con el perro, comenzando con para mí la historia más especial de todas en lo que podíamos nombrar como “el presente” y trasportándonos después al pasado y al futuro.

El perro enamorado de las estrellas se puede interpretar de muchas maneras, siendo imposible no encandilarse con los cuatro relatos del tomo –editados muy correctamente por Ponent Mon–, llevados de manera independiente pero conectadas en todo momento. Es una historia sobre la vida, sobre la esperanza y sobre nunca perder las ganas de vivir. Es una historia de muchas cosas: es casi una lección sobre la vida que deja que nosotros reflexionemos acerca de lo que sucede: la metáfora más clara es la del perro que mira las estrellas, encontrando aquí ciertas similitudes entre la mirada perdida, sin sentido apenas, del animal que curiosea el horizonte de nuevo cada noche con la del ser humano que busca cierto amparo bajo la soledad del cielo estrellado.

Murakami, que se consagra aquí como un maestro de la narrativa, intenta aleccionar, casi alarmar, a los lectores acerca de lo rápido de la vida, de la pérdida de los seres queridos y la inocencia con un dibujo sencillo, muchas veces trazado de manera simple y rápida pero no descuidada, sorprendiendo en cada página con una narración muy rápida e inteligente, dejando muchas veces la responsabilidad de decidir más a la imaginación que a la propia viñeta.

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Todo sucede rápido, casi sin que nos demos cuenta: la primera vez que podamos levantar la mirada del cómic nos habremos dado cuenta de que hemos acabado congeniando con los personajes, entendiéndolos e incluso aprendiendo de ellos. Pero lo que el autor no pretende, porque realmente no hace falta, es que le cojamos cariño a estos. Sí que es cierto que unos nos pueden caer mejor o peor, llegar a calarnos más hondo, pero no se busca el afecto del lector hacía el ente ficticio: se busca que entendamos la situación, las razones, las motivaciones de cada uno para hacer lo que hacen. Da igual quién lo haga, lo importante es el resultado y lo que podamos sacar de ello.

El hecho de que aquí la edición se haya juntado en un único tomo (recordemos que en Japón se publicó como dos volúmenes) deduzco que ha sido enteramente comercial, dado que el público al que va destinada la obra está preparada para desembolsar los 20 euros que cuesta, e igual había cierto  miedo en la editorial de que, si se separase en dos, el primer volumen tuviera más ventas que el siguiente. Y, aunque haya sido por eso, la cosa ha quedado estupendamente: es una obra muy fácil de leer, cómoda, y que se presta fácil a la lectura seguida. No nos habremos dado cuenta y ya nos habremos terminado el volumen de unas 300 páginas de una sentada. Y creo, sinceramente, que así se puede llegar a entender mejor el contexto general de la obra, el punto que une todo, y de este modo acabar con una lectura más satisfactoria.

El perro enamorado de las estrellas es una de las mejores publicaciones en lo que llevamos de año, una obra madura e interesante de fácil comprensión y, simplemente preciosa. A algunos conmoverá profundamente y para otros simplemente supondrá un entretenimiento de sobresaliente calidad, pero lo complicado es que no guste.

Porque al final, todos somos perros enamorados de las estrellas.

El perro enamorado de las estrellas

Manga
Edita: Ponent Mon
Autor: Takashi Murakami
Género: Drama
Fecha de salida: Julio 2013
PVP: 20€
Web oficial
Lo bueno:

– La eficaz manera de narrarlo todo, lo inteligente del mensaje que trasmite.

Lo malo:

– Ciertas personas pueden rechazar la obra por su dibujo.

Takashi Murakami


Takashi Murakami es un artista pop japonés, fundador del movimiento Superflat.





  • Kipik

    Definitivamente me la voy a comprar.