La importancia de presentar ‘Pokémon’ a los más pequeños

Los monstruos de bolsillo, compañeros ideales para las generaciones más tempranas

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Normalmente podemos ver en televisión cómo las noticias relacionadas con los videojuegos que no están remuneradas siempre se centran en una cosa: destacar la violencia que estos ejercen sobre los jugadores, o incluso llegando a decir barbaridades como que incitan a matar. Es el pan de cada día desde que estas falacias se pusieron de moda a principios de los 90.

Incluso juegos destinados a fines éticos y morales como Pokémon han sido objeto en España de denuncias por parte de padres que decían que incitaban a maltratar animales. En realidad el el mensaje que Game Freak transmite a través de esta franquicia es totalmente contrario: acercar a los más pequeños a los animales y las mascotas y hacerles ver que son seres vivos a los que tratar con respeto, que necesitan de cuidados que hay que satisfacer y que la existencia de mascotas ayudan a hacernos la vida más feliz.

Escribo estas palabras porque estoy especialmente sensible. Ayer se suponía un buen día, pues por fin pude hacerme con mi copia de Pokémon X, que es uno de los juegos que con más ganas esperaba este año desde uno de los vagones del tren del hype de Nintendo. Sin embargo, a las pocas horas de sano vicio, y coincidiendo de casualidad con cierta frase clave que un NPC comenta en el juego, descubro que mi perra Aeris (nombre acuñado en honor de la amiga que se la encontró en la calle y me la dió) se muestra extraña, y lo que parece ser una pequeña molestia en su ojo derecho resulta ser un desprendimiento repentino del cristalino, habiéndole causado la pérdida total de la visión en ese ojo.

Soy una persona que, para bien o para mal, ha tenido que soportar muchas penas que llegan de imprevisto, así como el ataque gratuito en este sector y en la vida de gente que únicamente sabe hacerse notar intentando pisotear al resto, por lo que normalmente me muestro fuerte. Pero digamos que lo de Aeris, una perra que pese a haber sido maltratada y abandonada en la carretera se porta como un cielo de animal, llegó tan de sopetón que el mundo se me vino encima.

Algunos pensaréis que esto no viene a cuento en un blog de videojuegos y cultura popular japonesa, y siento molestaros si es el caso, pero a raíz de esto he podido darme cuenta de un detalle de gran importancia que muchos pasamos por alto.

No es novedad que en este país y en estos tiempos, donde la tortura hacia un ser vivo como es el toro se intenta camuflar como deporte, arte y cultura (o peor aún, patrimonio de la humanidad) y donde galgos son ahorcados en encinas porque “ya se saben todos los trucos que usa la liebre para escaparse“, veamos a niños patear y tirar piedras a gatos o perros que, por desgracia, han sido abandonados por familias inconscientes que pensaban que esa criatura iba a requerir las mismas exigencias y mantener siempre el adorable aspecto que un peluche de algodón de Hello Kitty. Son estos niños los que han sido criados desde pequeños bajo la cultura de “la fuerza y la violencia es lo que te hace valer” que heredamos de los Estados Unidos, influenciados ya sea por un entorno no adecuado o por medios de entretenimiento audiovisual que no eran adecuados para su edad, algo que por otra parte no es culpa de la industria sino de sus padres que, con 11 años, le compran el Grand Theft Auto y el Call of Duty para que les dejen tranquilos varias horas. De este modo el videojuego se convierte en el tutor del pequeño, que no es capaz de distinguir los mordaces sarcasmos sobre la sociedad americana que se dan en el Grand Theft Auto o la situación especial de conflicto retratada en los Call of Duty. Sin un padre o hermano mayor al lado que les diga y explique qué es lo que está ocurriendo, al pequeño, aún incapaz de ver “entre líneas“, tan solo le llega el mensaje de que la violencia es la única manera de ganar. Esto pasa igualmente en el cine, la televisión, los libros (aunque que un crío lea libros se está convirtiendo en utopía en este país viendo la de adolescentes que se quejan de que algunos manga “tienen mucho texto“). Y es que cuando el niño aún no ha desarrollado la capacidad de observar, razonar y criticar recurre a un instinto que posee el ser humano desde que nace, que es el de imitar lo que ve para adaptarse a su entorno. ¿Recordáis cuando, de pequeños, queríais una cosa solo porque vuestro hermano o primo la tenía? Pues a eso me refiero.

Pokémon podrá ser para algunos un JRPG obsoleto (que no lo es), o un juego infantil pese a que incluso hay casos de padres que juegan junto a sus niños a esta fantástica franquicia. Pero Game Freak y Nintendo aprovechan la fuerza con la que la franquicia está asentada en la sociedad para transmitir valores que muchos en este país, como ya he comentado, necesitan urgentemente obtener. Dejad atrás falacias como la de “y tú te comes el pollo del supermercado“, porque también hay tribus caníbales que no saben de la civilización y no por ello vamos tratando al resto de personas como cosa sin valor por debajo de uno mismo (no al menos las personas con dos dedos de frente, porque gente especialita hay en todos lados).

Como muchos otros que nacieron en la década de los 80, yo tuve la suerte de haberme criado con series como Alfred J. Kwak, La abeja Maya, La Aldea del Arce, David el Gnomo, Delfy y otras tantas que velaban por el respeto al medio ambiente y los animales ya sea de manera directa o indirecta. Y es gracias a estas que desarrollé sensibilidad y respeto hacia la madre naturaleza, además de aprender otros conceptos inherentes a la razón del ser humano como son la amistad, ayudar sin pedir o esperar nada a cambio, etc.

Ahora que estas series no son tan frecuentes y que la tarde ya no es de los niños sino de la tropa basura que orquesta Sálvame y Hombres, Mujeres y Viceversa, es importante aprovechar los minutos que los niños emplean en ocio tecnológico, como los videojuegos, para transmitirle estos valores con juegos como Pokémon.

Cada una de las entregas de esta franquicia esconden en el desarrollo de su historia gran cantidad de mensajes clave que podrían animar a los más pequeños a despertar su compasión por los animales y el respeto y debido cuidado hacia las mascotas. Al iniciar una aventura siempre vemos a personajes ansiosos que te comentan sus ganas por lanzarse a la aventura junto a sus monstruos de bolsillo, a personajes que te advierten que ese primer paso será el principio de unos lazos de amistad entre humano y mascota que no se romperá nunca, e incluso quien comenta que el viaje hará madurar al protagonista (que no es sino una metáfora del camino que una persona toma en un momento determinado de su vida junto a un compañero animal y que se forja a través de la compañía, el afecto y el respeto). Una vez avanzada la aventura se nos mostrarán otros muchos temas que guardan relación con la vida de humanos junto a animales, ya sea en forma de mensaje didáctico o de denuncia. Por ejemplo se tratan con delicadeza temas como las organizaciones criminales que roban, trafican y explotan a los animales salvajes y las mascotas, que son representadas por el Team Rocket; se muestra la realidad de activistas que luchan por liberar a los animales de las ataduras que les impone el ser humano, algo que podemos ver claramente en N (Pokémon Ed. Blanca y Negra), personaje que yo siempre he identificado como una caracterización de la denuncia hacia temas como las tiendas de mascotas que favorecen la venta de animales exóticos o la trata de perros y gatos de raza como mercancía: animales hechos para parir, comprarse y vender ¡Con la de animales que mueren cada año en las perreras!. También veo a N, en su aberración hacia el uso de Pokéballs para mantener encerradas a las criaturas, como el reflejo de esas personas reales que denuncian el estado de algunas mascotas que pasan casi todo el día encerradas o atadas a una cuerda y que no obtienen la libertad que ellos necesitan, es decir, que no reciben por parte de sus amos los paseos ni actividades matutinas que requieren. Las mascotas no están para ser encerradas, sino para convivir con los humanos sin ataduras. Por supuesto, todo esto se introduce disimuladamente en un contexto de fantasía para guardar conexión con la historia del juego, ya que al fin y al cabo estamos ante un producto de ocio, pero que no pierde la oportunidad de instruir a los más pequeños.

Otros temas, más ligados con la convivencia del ser humano con su mascota, son los beneficios que estos aportan en nuestro día a día. El afecto y apoyo moral que, junto a nuestros familiares y amistades, estas mascotas nos dan, sin juzgarnos. También vemos lo útiles que pueden llegar a ser para la sociedad cuando son tratados como leales compañeros y no como instrumentos, ¿Recordáis esos Chansey que asistían a las Enfermeras Joy de Pokémon Edición Amarilla? En la vida real tenemos a perros que ayudan a los policías en labores como la de detener a delincuentes que huyen de la escena del delito, detectar alijos de drogas ocultas en las maletas de los aeropuertos y demás. Y aunque no os lo parezca, el policía a cargo de ese animal también establece un vínculo muy especial con el perro.

Un perro nos va a querer independientemente de que seamos altos, bajos, delgados, gordos, guapos o feos. Esas características subjetivas escapan de su interpretación de lo que es su dueño y compañero. Esto se muestra en los videojuegos. Cuando nos encontramos ante un NPC que presume de lo bonita que es su mascota Stunfisk, el juego transmite que a un ser vivo que nos acompaña durante varios años de nuestra vida hay que valorarlo por lo que nos ofrece y no por cómo es su aspecto.

La muerte de nuestras queridas mascotas también son tratadas en la franquicia. Todos esos pueblos con cementerios dedicados a los Pokémon, todas esos NPCs que nos explican que no hemos de estar tristes sino agradecerles los momentos de compañía, apoyo y alegría que nos han ofrecido desinteresadamente mientras estaban con vida… Aunque mostrados de manera suave para no aturdir ni atemorizar al pequeño, se exponen para hacerles ver una realidad.

Como bien sabréis, no todos los animales, sean salvajes o domesticados, aceptarán de buen grado la visita de un intruso, y el ser humano puede ser uno de ellos. Para advertir a los niños de los peligros de ciertas criaturas desde Game Freak nos muestran a Pokémon como Ursaring, de aspecto temible, con la intención de que el pequeño de la casa advierta que son animales que, en la vida real, pueden llegar a resultar peligrosos.

La reciente llegada de Pokémon X y Pokémon Y también introducen interesantes elementos acerca de la interacción y el cuidado de nuestras mascotas y que se perciben claramente en el Poké Recreo y Superentrenamiento. Dos características que además están tan bien implementadas en el juego que se vuelven pilares fundamentales si de verdad queremos rendir en la partida y en los combates online. El Superentrenamiento viene a representar perfectamente ese ejercicio que las mascotas necesitan a diario, sus paseos para ejercitar los músculos y que puedan hacer sus necesidades, sus juegos con la pelota y el palo… Por otra parte el Poké Recreo introduce la necesidad de la criatura de alimentarse y de recibir ciertos cuidados, y hace ver al pequeño que, tratándolo bien, ellos nos recompensarán con afecto.

Eso sí, he de admitir que en el Poké Recreo no me ha gustado ver como alimento o “premio / golosina” unos pastelitos, ya que los perros son diabéticos y no faltan niños que les inflan a dulces, chocolates y helados cuando nadie les vigila. No obstante para que el pequeño sea consciente de este peligro, y que además logre captar todo lo tratado en este artículo, es necesario que mientras juega siempre tenga al lado a un hermano mayor, un padre o una madre que le supervisen en su partida o simplemente estén a su lado para atender a sus preguntas y curiosidades. Si no, pasará como con esos niños que tienen como “tutores” al GTA y el CoD, que al carecer de una persona que les explique las referencias detrás de cada secuencia de vídeo o comentario, lo más probable es que hagan interpretaciones erróneas de lo que observan.

Por otra parte, que un niño aprenda estos valores implica riesgos como el hecho de tener que llamar Pikachu a un pastor alemán (anécdota que ha pasado con unos primos míos y su hijo), pero son cosas que se pueden sobrellevar ya que al fin y al cabo son más los aportes y refuerzos positivos que la franquicia Pokémon aportan al pequeño.

Fuente del fanart que encabeza el artículo: wazzy88

Fundador, redactor jefe y editor de Deculture.es. Jugón desde la vieja escuela, amante de JRPGs y SRPGs, a poder ser de estilo clásico. Lector de cómics, amante del manga clásico.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.