‘Pokémon: Los orígenes’ (The Origin), regreso a Pueblo Paleta

Impresiones de Pokémon: The Origin (Pokémon: Los orígenes), el especial animado que muestra la historia de Red y Green en los videojuegos originales.

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Hace unos días se estrenó en TV Tokyo el especial Pokémon: The Origin, una OVA dividida en 4 pequeñas partes que nos hacen viajar en el tiempo hasta 1996 y revivir las aventuras de Red y Green, protagonistas de las primeras ediciones de la saga Pokémon.

El hecho de que sea un tributo al comienzo de la saga hace que encontremos un escenario más maduro que el de la serie original, apreciándose esto con bastante claridad en los combates donde veremos, entre otras cosas, a un pequeño Squirtle mordiendo sin pudor al contrincante. La nostalgia juega un papel muy importante durante la hora y media que dura este especial, con el guión calcado (con algunas licencias) del argumento de los juegos y la banda sonora sacada en gran parte de los mismos cartuchos cuadrados que seguramente todos hemos tenido.

La historia comienza, como no podía ser de otro modo, en Pueblo Paleta. Red y Green irán al laboratorio del Profesor Oak para recibir sendas Pokédex bajo la premisa de completar una gran enciclopedia con los datos de todos los Pokémon existentes y su Pokémon inicial. Las opciones aquí son bien conocidas por todos: Charmander, Bulbasaur y Squirtle. Red escogerá a Charmander haciendo honor a su nombre y tal y como pasa en el juego, su oponente elegirá el tipo de Pokémon con ventaja sobre el protagonista. Exceptuando algunos detalles como el de posponer la primera lucha o la aparición de Brock como mentor desconocido, vamos notando la gran diferencia de este hilo con el del anime principal y nos vemos de pronto metidos en la historia juego.

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Red proseguirá su aventura acompañado de una sucesión de canciones que a todos nos resultarán familiares (incluso aquellas con leyenda, como la de Pueblo Lavanda) hasta completar los gimnasios, vencer al Team Rocket y pasar por la famosa Liga Pokémon, con momentos icónicos del juego a modo de flashback como el barco, la entrega de la caña o el bono bici y un montón de detalles más. Así hasta finalizar la Pokédex, con alguna que otra sorpresa y algún momento un tanto forzado (como el del Lapras).

Pero todo tiene un motivo: este gran guiño a los jugadores más veteranos o a los que antaño jugaron a la primera generación de Pokémon sirve como acercamiento a las nuevas ediciones X e Y, introduciendo la ya desvelada megaevolución en el hilo de la primera historia.

Mirando de cerca el apartado técnico nos encontramos con la dirección y producción de XEBEC y OLM y a Masafumi Mima a cargo del sonido, lo que nos da una idea de por qué la banda sonora está tan cuidada incluso tratándose de un especial. La animación está mimada y se nota que la producción no ha sido elegida sin pensar. Veremos cómo se han incluido detalles a la hora de dibujar, se han diseñado unos personajes basados en los modelos del juego pero actualizados y los paisajes, sobre todo al principio, tienen un especial coloreado.

Con un principio emocionante, un desarrollo un poco más lento (que pierde fuelle por la necesidad de condensar y elegir algunos sucesos), y un final de altura, estamos ante una gran historia que consigue hacernos volver atrás por un instante y recordar esas largas horas sujetando una Game Boy. ¿Lograrán con este especial reunir ante un nuevo juego de la saga a los seguidores de antaño? Todo lo que se ha leído por la red estos días parece indicar que sí. La nostalgia siempre es un buen as en la manga y la gente de The Pokémon Company sabe cómo usarla. Conmigo, desde luego, ha funcionado.

En España podremos disfrutar de Pokémon: Los Orígenes a partir del 15 de noviembre en TV Pokémon, la aplicación para móviles de The Pokémon Company.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.