‘Senran Kagura Burst’ contra el machismo

Opinión sobre la polémica que gira en torno a Senran Kagura Burst y el machismo, desde el punto de vista de personas que ven la obra como pura ficción.

Senran Kagura Burst machismo

Creía que después del maravilloso —nótese la ironía— artículo de la Revista Oficial de Nintendo del Reino Unido, donde se afirma gratuitamente que Senran Kagura Burst daña a la industria de los videojuegos debido a que sus voluptuosas mujeres de ficción degradan a la industria, este fantasma ya había desaparecido, básicamente porque al juego se le estuvo dando bastante bombo a nivel europeo y no saltaron nuevas polémicas de relevancia.

Pero no, parece que las mentes cuadriculadas, de los que solo ven o blanco o negro y se olvidan de todo el espectro de colores que el ojo humano puede llegar a ver, siguen por ahí vivas, confundiendo realidad con ficción, y lo que es peor y aún más peligroso, cometiendo la falacia de comparar la realidad con la ficción, y algo aún peor, confundirlas.

Senran Kagura Burst

En el timeline de Deculture en Twitter se atacó a la web —o a la distribuidora española, a saber, que con esas faltas de ortografías uno nunca sabe— por dar a conocer la noticia de la llegada a Europa de Senran Kagura Burst, así como de su imagen de portada, se recibió por parte de una persona un “dais pena” precedido por un “esto es al machismo lo que un cartel de “primero los nacionales” para el racismo. Vamos, como si te hablaran del tiempo y en medio de la frase te soltaran un “rojas mangas verdes”. Y es que si juntamos edad temprana y mente nublada por política se acaba así, con una mente cuadriculada que te saca a Hitler hasta para decirte que le has dado mal el cambio.

Quienes anden un poco fuera de contexto con respecto al juego, que probablemente seáis pocos, cabe destacar que el título es un videojuego para Nintendo 3DS que cuenta con chicas jóvenes instruidas en las artes shinobis que, bajo la esencia de un beat ‘em up de scroll lateral, contiene elementos ligeramente picantes —No olvidemos que el juego cuenta con PEGI 16— al perder sus protagonistas femeninas jirones de ropa conforme van recibiendo daño, hasta el punto de quedarse en bikini. Todo ello ofrecido de manera ligeramente discreta para no perder sus factores más importantes: la diversión y el humor.

Lo que probablemente haya provocado esa ira en dicha persona podría haber sido la llamativa portada. En todo caso, este diseño de portada ni lo han escogido los chicos de BadLand Games ni lo hemos puesto nosotros, es algo que se ha impuesto desde la localizadora Europea, Zen United, situada en el Reino Unido, por lo que no hay justificación alguna para dichos insultos. Cabe destacar que yo soy de los que opinan que dicha imagen de portada se la podrían haber ahorrado y haber puesto en su lugar otra, como por ejemplo la japonesa, donde se veían a todos los personajes femeninos que intervienen en el juego en lugar de un par de pechugas, recordemos, ficticias.

Senran-Kagura-Burst-JP-Cover

Los argumentos de esta persona, que se exponen porque por desgracia es un pensamiento que es compartido por otras, han acabado titubeando entre la comparación con consignas racistas, tratado como propaganda y como trampolín para fomentar el machismo y el uso de la mujer como florero u objeto.

Vuelvo a insistir en que este artículo no va dirigido a una sola persona, sino a una idea colectiva que no hace mucho ruido pero que gusta de ponerse etiquetas sobre qué es lo correcto y qué no lo es confundiendo conceptos y tratando el arte, la ficción, como si fuera realidad e ignorando lo falaz e ignorantes que resultan estas afirmaciones. De hecho, nada más recordarle que hablamos de un producto de ficción llegó otro adalid de los que trazan para sí mismo y con tiza la línea de lo correcto y lo incorrecto para decir que es de incultos hacer mención de la ficción pues esta no elimina cualquier tipo de responsabilidad.

Considero de importante gravedad esta última afirmación, pues en ella recae todo el peso de la ignorancia cuando un videojuego levanta la polémica. Es muy importante saber separar la ficción, por grotesca que sea —que no es el caso— de la realidad. Rambo hacía estallar media selva solo con echar una meada y McGyver te construía la Estrella de la Muerte a raíz de una partida guardada de un Zelda de la CD-i.

Dejando a un lado que estamos ante mentalidades que juzgan por el prejuicio a raíz del envoltorio —da igual que sean aficionados o no al anime y los videojuegos, y detallaré esto más adelante— y no se fijan en que no estamos ante un hentai de tentáculos —que tampoco sería razón para levantar escándalos— sino ante un beat ‘em up con un puñetero PEGI 16, hay que tener cuenta la gravedad de este tipo de afirmaciones, pues nunca se han dado evidencias directas ni estudios que demuestren que juegos como estos fomenten o conviertan a sus jugadores en machistas o, como seguro que piensa alguno, en pervertidos seres aislados de la sociedad con ansias depredadores. Solo hay que ponerse en la absurda situación de una chica normal y corriente, homosexual, con su pareja estable que, de repente, juega al Senran Kagura Burst y ¡Pum! se convierte en una machista gracias al cursillo de adoctrinamiento de las chicas shinobi. Muy coherente todo, sí señor.

Poniéndonos más serios, hay que tener en cuenta que la imagen de la mujer no se denigra en ningún momento. Vuelvo a remitirme a las idioteces vetidas en la Revista Oficial de Nintendo asegurando que “se ofrece una imagen estereotipada de la mujer” recurriendo nuevamente a la falacia de que todas las mujeres de los videojuegos japoneses —porque de repente las chicas de Leisure Larry y Lara Croft han dejado de existir— se muestran con una silueta que no corresponde con el mundo real. ¡Señores, que con la imagen masculina también se ofrece una imagen estereotipada, que todos los tíos en la inmensa mayoría de los casos son malotes o guaperas de buen tipín y musculotes! Y es que, vuelvo a repetirme de nuevo, estamos ante la ficción. No niego que soy de los que piensan que añadir algún personaje regordete no estaría mal, pero tampoco me rasgo las vestimentas por no ver a una tía entrada en curvas en un videojuego. De eso no tratan los videojuegos.

Bayonetta-2-pr0n

Luego dicen que estudiar arte no sirve de nada, pero parece ser que en este país te ayuda a apreciar algo que otros ignoran. Recordemos que, al igual que con todo producto de ficción audiovisual, estamos ante una maraña de dibujos, ilustraciones y polígonos que representan una figura humana, pero que no es una figura humana. Son personas que no existen haciendo cosas que no existen. A menos que se muestre un videojuego con fines propagandísticos para tratar a la mujer como una fregona con patas, el videojuego no esconde valores morales algunos, ni tampoco los persigue, solo busca entretener bajo una temática concreta, y en este caso son jóvenes y adultas que son shinobi en una sociedad actual.

Lo más grave de todo esto, y ya me desligo por completo de los dos comentarios a los que hacía referencia en un primer momento, es que estoy seguro de que hay personas que pueden llegar a pensar, sin ser del todo conscientes, de que este tipo de juegos influyen a la hora de crear una sociedad machista y que incluso los que juegan pueden llegar a serlo. Es como si, animado por toda la literatura que gira en torno a la figura de Jack el Destripador, te apeteciera escribir una historia de ficción libre de valores éticos y morales, centrada en un asesino en serie, y de repente te convirtieras en un asesino o una persona que promueve y fomenta los asesinatos. ¿Veis coherencia en eso? Es más, ¿En cuántos videojuegos, cómics y películas mueren personajes? ¿Veis que la gente clame al cielo por la muerte de algún personaje secundario en una obra de terror? No, porque asimilamos que aquello que ha pasado no existe, no es real, es pura ficción, y nadie en su sano juicio va por ahí matando a los demás como si de Freddy Krueger se tratara. Ahora aplicad este sencillo ejemplo al mundo de la proyección de la mujer… ¡Y por qué no, el del hombre también! en una obra de ficción sin carga moral o de adoctrinamiento. ¿Veis que no es tan complicado?

Situaciones como estas se han repetido en innumerables ocasiones, a la cual más absurda. Bayonetta fue una de esos personajes que levantó polémica, por ser una chuloplaya con tetas y vagina, por tener un par de ovarios bien puestos y por ser una parodia del típico personaje chuloputas de cualquier película o videojuego. Y lo mejor de todo es que este personaje fue diseñado por una mujer. El caso es que al final parece acabar siendo más machista quien vierte este tipo de acusaciones que quien disfruta perfectamente de su juego y luego lo deja aparcado para irse a la cama y darle las buenas noches a la parienta no sin antes un cariñoso beso de buenas noches. Y todo se debe a una mente perversa e ignorante con lo que es ajeno a lo que ellos consideran normal, el habitual desprecio a lo “diferente” y que llama la atención. No es culpa de la obra, sino del prisma desde que el cual se está contemplando.

Mimi Yoon Powerpuff Girls

Esto también me recuerda a un caso reciente relacionado con una polémica portada de las Super Nenas.  A una mente sucia y perversa, concretamente la del señor Dennis L Barger Jr, se le ocurrió la brillante idea de aprovechar sus influencias para criticar una ilustración especial que la artista Mimi Yoon, cuyo trabajo está reconocido por dar fuerza a la idea del poder femenino, había realizado. Él acusaba a la artista de “sexualizar a niñas preadolescentes como si fuera un pervertido escritor de fanfic de los que circulan por internet“. Todo por mostrar a personajes femeninos en látex. Con la polémica servida, Cartoon Network retiró final mente la portada para no dañar la imagen de la compañía. ¿Queréis saber cuál era la meta real de la autora? Mostrar la feminidad de la mujer, hacerla ver como un personaje con valores, fuerza personal y a la vez belleza.

Mi objetivo era el de ilustrar unas Super Nenas modernas, influenciadas por la cultura pop, pícaras (que no eróticas), que acaban de derrotar al señor del crimen y lo tienen tumbado en el suelo. Sí, las chicas llevan trajes de látex ¿Y qué? ¿Acaso no todos los superhéroes con superpoderes llevan látex?

Desgraciadamente, el cómic nunca llegará a las tiendas. Sí, estoy muy decepcionada porque una mente pervertida decidió ver en esta imagen lo que su sucia mente conjuró, y ladró lo suficientemente alto. Peor aún, se aferró a los niños y usó como excusa la protección de los menores para salirse con la suya. ¿Se cree este que los niños son tan imbéciles como él?

harley queen ecchi

Por supuesto en Senran Kagura Burst no se exponen estos valores, pero la intención del ejemplo es la de hacer ver lo que una persona puede llegar a distorsionar la realidad y aprovecharse de la ignorancia de los demás para dañar una imagen, da igual cuál sea. De hecho, un ¡ZAS, en toda la boca! que este señor se lleva viene de Elizabeth Pearson, quien muestra a este hombre una imagen del cómic Batman igual de pícara y asegura que lo leyó de niña y creció de manera sana porque sus padres le enseñaron a diferenciar lo correcto de lo incorrecto.

Y esto no es todo, abajo una imagen del señor Dennis L Barger Jr, que tanto se preocupa por la imagen de la mujer preadolescente y la seguridad de los niños, en una situación que se contradice con su moral. Cortesía de Mimi Yoon en un acto de justicia universal:

Dennis L Barger

Este tipo de mentalidades suelen intentar proyectar la imagen de que lo sucio e inmoral es aquello a lo que atacan, pero no se dan cuenta de que el problema lo tienen ellos mismos. Y el motivo de este extenso artículo no es solo defender esta sana afición, así como los juegos japoneses, sino hacer ver que se está atacando algo por no pertenecer al rebaño. Que ahora está de moda criticar los juegos japoneses, pero que antes pasó lo mismo con los juegos de conducción y violencia tipo Carmageddon o Grand Theft Auto, que antes que esto se atacaba al Heavy Metal por satánico, y que antes que esto se decía que los juegos de rol de tablero incitaban a los niños a matar porque se creían enanos con hachas y guerreros con espadas. Y no es una ironía, los veteranos del mundillo sabrán de más que esta lacra ha estado siempre presente, solo que atacando a un objetivo distinto en cada ocasión y aprovechando el desconocimiento de terceros para arrastrarlos en su cruzada contra aquello que no ven normal. La única diferencia es que antes, como dirían en las películas, el enemigo lo teníamos fuera de casa. Ahora lo tenemos dentro, con gente dedicada a atacar esos productos de la industria que no consideran “normales”.

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No quiero terminar sin dar paso a la opinión de un par de compañeros del mundillo: Hazustark, que seguro que lo conoceréis por Blog is War, y Plusichan, una chica que gusta del humor y que también trabaja en cosas de Satán como es el mundo de los fanzines.

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@Plusichan

plusichan avatarHola, soy Plusi, soy chica y me gustan las chicas, y reservé Senran Kagura Burst hace dos semanas. Si a esta frase pensáis “y qué”, perfecto, pasad de mí y leed la siguiente opinión. Si no, continúa conmigo.

La opinión de mucha gente, sobre todo chicas, se puede resumir en “ESTE JUEGO ES MALO PORQUE OBJETIVIZA A LAS MUJERES Y LAS TRATA COMO OBJETOS SEXUALES”, así, en mayúsculas, a lo Tumblr. ¿Por qué? ¿Porque tienen tetas grandes, jugosas, y que botan? ¿Porque cuando reciben daño se despelotan? ¿Por escenas casi lésbicas gratuitas? Mierda, todo lo que me gusta. Bitch please.

No, de verdad, si vuestro argumento es que el fanservice degrada a las mujeres, ¿por qué no cogéis también el argumento inverso? Free! era una serie sobre machos medio despelotados y un claro ejemplo de fanservice y nadie se ha quejado porque degrada a los hombres. Si la idea es la igualdad entre sexos por qué la gente se queja sobre el fanservice en Senran Kagura y no sobre el de Free! (por poner un ejemplo, vaya).

No quisiera convertir unas pocas líneas de una opinión en un monólogo, pero mi opinión es esa: la gente se toma las cosas demasiado a pecho. A pechos, en este caso.

Y ahora de verdad: he leído que el gameplay es bastante bueno. Si no, hubiese pasado del juego y hubiese visto solo el anime (que por cierto acabé dropeando).

 

Hazustark

HazustarkNo hay que ser ningún experto en videojuegos para darse cuenta que uno de los pilares principales de la franquicia Senran Kagura es la sexualización de sus personajes. Chicas jóvenes, de grandes pechos, con las que el jugador puede deleitarse la vista y no solo porque le puedan llamar la atención, también porque el propio juego incita a ello desnudándolas y dando la opción de verlas desde cualquier ángulo posible.

El lanzamiento de Senran Kagura Burst en Europa ha levantado ampollas, alzándose muchas voces que critican al título de sexista, denigrante, insulto para la mujer, degenerado y muchos adjetivos más que no le desean el éxito precisamente. Lo curioso es que, en el fondo, las chicas del juego no existen, y no son más que una representación en 2D y 3D de unos cánones que no se encuentran en la vida real. Por mucho que puedan ser apetecibles sexualmente para algunos jugadores, algo para lo que han sido diseñadas, no dejan de ser fantasía. Pese a todo, no son pocos los que alegan que el que no sean reales no libra al juego de todos esos adjetivos, que fomenta el machismo y que convierte a la mujer en un mero objeto sexual.

¿Podemos negar la evidente sexualización de los personajes del juego? Por supuesto que no, pues como ya he comentado, el mismo juego vende eso como uno de sus atractivos principales. ¿Va a convertir este juego en violadores o machistas a sus jugadores? Evidentemente, no. El juego está calificado como PEGI 16, un “para mayores de 16 años”. Cualquier jugador de esa edad o más que decida hacerse con el título lo hará porque le gusta su temática, y esto incluye tanto la acción como las voluptuosas chicas. Ha de mostrar ya interés por la sexualización para tener interés en el juego, con lo que la misma no tendrá influencia alguna sobre su forma de pensar. Y qué decir del acceso de los infantes al título que otros critican, cuando son los padres los responsables de vigilar aquello a lo que juegan sus hijos.

La idea de convertir en un crimen algo tan sencillo como entretenerse unas horas con un videojuego, es una muy peligrosa. Un videojuego no tiene ningún objetivo adoctrinador, está creado para divertirse, para entretenerse, para hacer sentir al jugador unas emociones concretas, tal vez incluso para inducir un poco a la reflexión, pero no para lavar el cerebro a nadie. Los seres humanos somos influenciables, y más aun los niños y adolescentes, no podemos negarlo, pero convencerse de que un simple juego puede influir tanto en una persona como para provocar ciertas conductas indeseables en él, es reducir al absurdo su entorno. ¿De verdad puede tener más influencia pasar unas cuantas horas jugando a un videojuego que todo lo que te rodea?.

Las ideas sobre machismo y mala imagen de la mujer son solo un intento de culpar a un videojuego de los problemas de nuestra sociedad, algo que no proviene del juego. Las chicas del juego son mujeres fuertes, independientes, y capaces de enfrentarse a sus problemas gracias a sus habilidades. No son desvalidas damiselas que necesiten la ayuda de un hombre cuando están en apuros. No son mujeres débiles. No son objetos. Son las protagonistas.

En cualquier caso desde aquí quiero dar la razón en cierta medida a todos los detractores del juego, porque estoy sinceramente convencido de que cualquier hombre que juegue a esto, tenga ya cierta edad o sea todavía un joven muchacho, acabará con la misma idea tras superar el juego: “Me gustan las tetas”. Y todos sabemos que eso será por influencia del juego, porque tradicionalmente las tetas no han gustado nunca a los hombres.

Fundador, redactor jefe y editor de Deculture.es. Jugón desde la vieja escuela, amante de JRPGs y SRPGs, a poder ser de estilo clásico. Lector de cómics, amante del manga clásico.




Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.