El mejor videojuego de la historia

Pequeña reflexión acerca de un tema muy debatido durante años: el mejor videojuego de la historia.

Simon-the-Sorcerer

Como decían los Mamá Ladilla, uno nace, crece, se jode y se muere. Esto es así. Pero entre que pasa todo esto uno también logra vivir diversas experiencias que marcan nuestras vidas, nuestras metas, nuestros sueños. El primer amor, el primer trabajo, la primera paga ganada con el sudor de tu propia frente, la primera historia que te fascina… y, entre tantas otras experiencias, tarde o temprano te llega el momento: Tu primer videojuego.

Algunos habréis tenido vuestro primer contacto con esta forma de entretenimiento tras quedaros a dormir en casa de un familiar o amigo, otros al ver a jugar a vuestro hermano mayor o vuestro padre, los más viejunos puede que con algún que otro contacto con las salas recreativas, pero seguro que la experiencia que todos vivimos en aquel momento de nuestra infancia fue casi unánime: veíamos cómo una caja de plástico nos dibujaba en la pantalla de la televisión, como por arte de magia, una historia como la de las películas y dibujos. Pero esta era distinta, pues por primera vez en nuestras vidas, nos sentíamos protagonistas de ella. Aquellas historias de caballeros, guerreros espaciales y superhéroes que recorrieron durante años nuestra imaginación tomaban forma ante nuestros ojos y nos permitían decidir casi libremente qué hacer. Embrujados por aquella experiencia cogíamos los mandos por primera vez y, conforme movíamos al personaje hacia un lado nos desplazábamos junto a él. Lo mismo para cuando pulsábamos el salto, nos veíamos en la necesidad de saltar mientras la adrenalina recorría nuestro cuerpo. Un sueño se había cumplido, la de encarnar el papel de un héroe, y esta anécdota nos marcaría a muchos hasta tal punto que hoy en día, algunos ya con trabajo y otros siendo papás, nos negamos a abandonar nuestro corazón de Peter Pan para seguir experimentando estas aventuras, probablemente de una manera distinta, pero compartiendo el mismo concepto base que nos atrapó cuando aún éramos el niño bonito de mamá: viajar a un nuevo mundo, una nueva historia, un nuevo sueño, en el que encarnamos a un personaje y donde se nos concede la libertad de vivir, de perseguir una meta, y de no rendirnos ante la adversidad pese a la cantidad de vidas que se hayan perdido. En este mundo podemos errar, y de esos errores aprender sin ningún tipo de coste, y por un instante volvemos a ser ese niño o niña que quedó embelesado por primera vez ante una aventura electrónica interactiva.

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Durante todo este camino recorrido hasta la adolescencia o edad adulta numerosos videojuegos han desfilado ante nuestros ojos. Algunos los olvidamos rápidamente, otros acompañarán nuestros recuerdos durante un tiempo, pero otros permanecerán por siempre junto a nosotros, como la estatua de un coloso tallada en piedra. Estos últimos, historias que tan gratos recuerdos nos traen, se han merecido ese puesto por hacernos vivir una experiencia irrepetible, por lograr conectar con nosotros hasta tal punto de llegar a emocionarnos y hacernos derramar una lágrima, o simplemente porque fueron de los primeros videojuegos con los que tomamos contacto.

Cada individuo somos un libro animado cuyos capítulos se van escribiendo solos. Puede que en ocasiones algunos de estos capítulos aparezcan también en el de otras personas que entran a formar parte de nuestras vidas, pero que sigue siendo nuestro, que sigue siendo único. Los videojuegos forman una pequeña parte de esta novela, y cada uno de nosotros los vivimos de una manera única y subjetiva. Es por ello que el mejor videojuego de la historia escapa de estadísticas y de referencia para obedecer a cuestiones puramente individuales y subjetivas, dictadas por el corazón de cada uno. No importa que tan solo lo conozcan diez personas, o que otros veinte millones lo tengan en un pedestal, al fin y al cabo lo que importa es que para ti, y para nadie más, esa aventura electrónica te brinda una grata mezcla de dulce melancolía, cosquilleo y felicidad con tan solo recordarla, y eso ya la convierte en el mejor videojuego de la historia, tu propia historia.

Fundador, redactor jefe y editor de Deculture.es. Jugón desde la vieja escuela, amante de JRPGs y SRPGs, a poder ser de estilo clásico. Lector de cómics, amante del manga clásico.




  • Jargon Fenix

    Solo dire una cosa… LEGEND OF DRAGOON

  • Manu-G

    Lo que a veces puede pasar es que lo que una vez te pareció impresionante y maravilloso, con el tiempo ves que no ha envejecido tan bien.
    Pero eso es algo que pasa en todos los ámbitos del arte y gusto humano.

    Por otro lado, si algo de tu niñez sigue siendo tan disfrutable cuando lo vuelves a jugar, ahí tienes una joya imperecedera.

  • Megoliat

    Para mi el mejor es Final Fantasy IX, seguidos de otros como Castlevania SotN y Resident Evil 2.

    • Dani Blue Rhythym

      Sihiii, FF IX forever, es en el juego que he estado pensando todo el tiempo mientras me leía la entrada jaja bueno y un poco de Alundra también si cabe.

  • Yo cuando volvi a jugar Crash Bandicoot note como los graficos me parecian mierda. ;__;

    • Kipik

      Esque SON mierda… pero qué coño importa eso? Lol

“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.