Reseña: ‘El Almanaque de mi padre’

El Almanaque de mi padre, de Jiro Taniguchi, se ha consagrado como una obra maestra atemporal con el paso de los años.

Almanaque-1Hay algo especialmente exuberante y excitante en la lectura de algún tipo de historia de corte realista: la posible identificación con los personajes o la situación. Con lo contado. Algo muchas veces especialmente deliberado, pero también consistente y efectivo si se hace con un poco de mimo: no hay mejor culmen para una obra costumbrista que el hecho de que el receptor del mensaje lo entienda y lo asimile sacando algo de ahí, comparando con sus propias experiencias y obteniendo, al final, una conclusión. Porque, evidentemente, no consiste en un simple parecido, en la posibilidad de un resquicio que conecte de alguna manera semblante la vida del lector o espectador con la ficción contada: tiene que haber más, un mensaje especial que recalque algo en lo que todos posiblemente hayamos caído alguna vez y que nos haga reflexionar largo y tendido sobre nuestras acciones, pasadas y futuras. El Almanaque de mi padre hace eso desde la primera página, con una elegancia y un respeto hacia lo efímero del pasado que no es sino el motivo principal para que esta historia se ha consagrado como una obra maestra atemporal con el paso de los años.

Una historia difícil de contar, en cualquier caso: la brillantez de este volumen único no reside en su historia, explicable y olvidable en un par de minutos: si todo funciona es porque todo está construido en base a recursos narrativos que el autor plantea y que se descubren en una reflexión posterior y de la que uno no puede escapar, y es que Jiro Taniguchi es un autor —como muchos ya sabréis— especialmente talentoso. Para mí lo más importante en un manga siempre ha sido la narrativa: por encima de un buen dibujo o de un simplemente atrayente argumento debe haber un autor que sepa escenificarlo todo, hacer acopio de todo eso que la industria del manga lleva transformando desde que es industria y contarlo desde un punto de vista. No importa cuál —ni el método— pero sí que sea efectivo. Y justamente Taniguchi tiene una especial brillantez en su reiterado uso del ciertamente perfecto estilo basado en planos que recuerdan al más puro de los audiovisuales. Ése realmente no es el punto clave que hace que una historia esté bien contada per se, pero es de agradecer esa calidez que el autor consigue; en pocas viñetas y a base de ángulos donde lo que prima es la comodidad —la del autor; la nuestra— sabemos bien todo lo que pasa y tenemos que conocer. Es algo casi mágico, y es fascinante cómo atrapa sin que uno se dé cuenta: de una manera nada forzada estaremos gracias a ello totalmente metidos en la historia que se plantea.

almanaque-2La obra presenta a Yoichi como protagonista, un tipo normal y corriente y casi sin carácter. Ahí está el primer truco. Al no tener un pensamiento realmente definido ni unos ideales morales presentes (ni siquiera se llega a saber en qué trabaja exactamente) la identificación es más clara y rápida. No tiene ningún rasgo especial, y de lo que se sabe todo son vestigios de actividades que cualquiera podría haber tenido en su infancia. El caso es que él recibe nuevas acerca de la muerte de su padre, figura que se presenta respetuosa y lejana con la excusa de que Yoichi no tiene contacto con él: ésa es la premisa desde la que se parte, puesto que todo el cómic se desarrolla a través de lo que la familia del chico le cuenta acerca del pasado; del suyo y del de su padre; del de su madre y su hermana: de su familia, pero al final también de la nuestra. Porque nosotros somos Yoichi, somos los que tenemos esas relaciones imperfectas con la familia. Esos sentimientos encontrados, esos pensamientos acerca del porqué de muchas actitudes.

Taniguchi habla aquí acerca de muchas cosas, de hecho: de superación, de rencores; de felicidad. A través de flashbacks que van y que vienen durante toda la obra quiere aleccionarnos señalando claramente y sin vergüenzas hacia un par de direcciones muy concretas y delimitadas. También quiere que nosotros encontremos nuestros propios límites: que discernamos posteriormente acerca de dónde está el punto donde nuestra felicidad puede rozar con el dolor de los demás, acerca de las acciones que tomamos y de esa búsqueda de la libertad que se ocasiona en la adolescencia. El Almanaque de mi padre es una historia impregnada de dolor y de redenciones; las de los personajes, las nuestras. Es una obra que no debería estar en nuestras estanterías, sino mucho más allá, casi permanentemente en nuestras mentes como un manual de uso.

Ese el mensaje que yo cojo, la moralina que he pretendido ver. Quizás esté errado, es muy posible: no pasaría absolutamente nada si para otros el mensaje recibido difiere de lo que yo he querido absorber. Ésa sería, de hecho, la prueba definitiva de que estamos ante una obra maestra que nadie, bajo ningún concepto, debería dejar escapar: por lo aplicable a cada uno de manera individual; por la reflexión que da; por la lección de cómic de primera categoría que supone.

El Almanaque de mi padre

Manga
Edita: Planeta DeAgostini Cómics
Autor: Jiro Taniguchi
Género: Drama
Edición: Tapa dura, 272 págs. B/N
Fecha de salida: 2014
PVP: 16,95€
Lo bueno:

El dibujo, el argumento. La forma de hacer cómic de Taniguchi.

Lo malo:

Absolutamente nada.




  • Iván Fernández

    Muy bonita reseña :). Yo descubrí a este autor con el primer tomo de “Barrio lejano” en una tienda de segunda mano, hace ya unos años. Lo he seguido leyendo desde entonces y es realmente agradable leer cualquiera de sus trabajos, simplemente son mágicos.

  • Kipik

    Os pasáis un poco con el fanboyismo xD el dibujo no es para nada atractivo y echa un poco para atrás, aunque como suele pasar con Taniguchi, compensa con todo lo demás.

    • _-H-_

      Depende de como lo cojas. Desde luego que los habrá mejores en según qué aspectos. También es cierto que este estilo de dibujo suele echar para atrás a los que vienen del shonen. Pero el control que tiene este hombre sobre la figura humana,y sobre los escenarios,es innegable. Luego queda aparte si su forma de dibujar los rostros te gusta más o menos.

    • chibisake

      Como siempre, es tu punto de vista. Aunque no te llamaré hater o fanboy por ello :P

  • kris

    Esto de ‘lo malo: absolutamente nada’ no lo veo muy ortodoxo. ¿Donde está la objetividad?

    • Sergi

      En ningún lado: esto es la reseña de una obra basada en mi lectura y mi punto de vista (así como mis experiencias: cualquier cosa que me haya podido influir a la hora de asimilar este cómic, vamos), así que poco hay aquí de objetivo.

      No veo sentido a una reseña de ese tipo, en cualquier caso.

      • Kipik

        “Una reseña es una evaluación o crítica constructiva, que puede
        ser positiva o negativa que depende de lo que el crítico analice.
        El autor puede asignar al objeto criticado una calificación para
        indicar su mérito relativo con el objeto de aproximar a los lectores
        hacia lo descrito. En su contenido debe reflejar la interpretación y
        evaluación crítica de quien la realiza, pero evitar sesgos de carácter
        personal.”

      • http://www.deculture.es/ Manu

        Me parece estupendo que alguien se guíe por una definición a la hora de enfocar un escrito. No es la política de Deculture ni la forma en que hacemos las cosas aquí. En cualquier caso decir que una evaluación es algo objetivo es la mayor contradicción de la historia. Una evaluación o crítica nunca podrá ser objetiva al 100% ya que depende de cómo el autor haya percibido la obra y cómo ésta haya influido en él.

      • Sergi

        ¿Cómo criticar de manera objetiva un videojuego, o un disco entonces? Es que no se puede, o al menos no tiene ningún interés para mí el hacerlo, ni como lector ni como redactor.

        Para mí la reseña de un tebeo no se basa en hacer una lista de personajes y cuatro cosas de wikipedia, es otra cosa totalmente y en la que interfiere sí o sí el escritor de la crítica.

      • chibisake

        No hace falta justificar la política de Deculture. En ningún medio español o ingles existe la objetividad. Existen comunicadores y recopiladores de información, que suelen ser los confundidos con aquellas personas objetivas.

    • chibisake

      ¿Ah, pero aún hay gente que cree que la objetividad no es una utopía? xD El día que en lugar de personas escriban autómatas con nociones técnicas de narración, estilo, dibujo y demás podremos hablar de objetividad.

      • _-H-_

        Espero que ese día nunca llegue.

  • Pretty Guardian Moon

    Estaría bien leerlo.