Análisis: ‘The Last Tinker: City of Colors’

¡Cuántos colores!

Los juegos indie no dejan de ganar protagonismo últimamente. Juegos que no tienen el respaldo de una gran producción, pero que a cambio cuentan con historias mucho más personales y enriquecedoras para el disfrute del jugador. Es el caso de Mimimi Productions, un estudio que ha dado el salto desde la plataforma con la que suelen empezar estos desarrolladores —móviles y táblets— hasta un proyecto mucho más ambicioso: Su primer juego para PC, donde estará disponible el 12 de mayo a través de Steam, y que además llegará a la última consola de Sony, la PlayStation 4 y de Microsoft, la Xbox One, con fecha aún por anunciar. Hablamos de The Last Tinker: City of Colors.

Y para dejarlo claro desde el principio, The Last Tinker es uno de esos juegos indie de los que hablaba, solo que además de ofrecer un buen rato de diversión, el apartado gráfico es digno de una gran producción. Un juego colorido hasta decir basta, con un escenarios y un apartado artístico preciosos, que ha sabido utilizar a su favor para darnos de bruces con algo fundamental en un juego: Una buena iluminación.

Pues bien, empiezas a jugar en el mundo 3D plataformero de TinkerWorld con nuestro personaje, Kaoru, y la premisa del título de Mimimi Productions es la segregación contra la que tendremos que luchar en un entorno donde el color de sus habitantes —también— es utilizado para generar conflicto.

the-last-tinker-2

Veremos camaleones transformados en personajes de cuento y todo tipo de criaturas, enemigos incluidos, con las que interactuar y avanzar en nuestra aventura. Es un título muy fácil, que no entraña una gran dificultad (si bien hay varios niveles de ésta) más allá de evitar caerte mientras pegas brincos. Que por cierto, no hay botón de saltar —no es el primero ni el último que no tiene—, basta con acercarse a los bordes con el botón de avanzar, y Kaoru hará el resto.

A mí me ha recordado bastante a dos títulos a los que llevo años sin jugar, pero a los que dediqué horas y horas de diversión en mi PlayStation 1. Me refiero a Crash Bandicoot y Spyro, juegos que de algún modo se ven reflejados en The Last Tinker, y eso me encanta.

Lo cierto es que The Last Tinker parece estar siendo enfocado por parte de los medios a un público infantil, pero es sabido por todos que estos títulos son igualmente disfrutables para un niño o para un adulto, y más cuando se trata de un juego tan especial como este.

the-last-tinker-1

Por su parte, las posibilidades que nos ofrece de cara a movernos por los paisajes son muy amplias. No es un juego totalmente lineal, y siempre es bueno pararse un rato y disfrutar de lo que tenemos alrededor.

En cuanto a su sistema de batallas, tenemos algo simple pero efectivo, en la línea de un juego que sin suponer ninguna novedad, consigue juntar lo mejor de otros clásicos del género. Todo ello acompañado de una alegre banda sonora que completa la experiencia con la que nos sorprende este estudio, en una muestra de que sin un gran presupuesto se pueden hacer auténticos juegazos.

Además, los textos del juego están totalmente traducidos al castellano —las voces son un idioma inventado bastante lento que puede llegar a ser cansino—, lo cual siempre es un aliciente. Si os interesa, ya podéis reservarlo ya en Steam.

7.5
The Last Tinker: City of Colors
Lo mejor
  • Un juego de aventuras que recuerda a los clásicos del género y destaca por su colorido ambiente.
Lo peor
  • A veces el juego puede dar la impresión de algo infantil.



  • Kipik

    “Veremos camaleones transformados en personajes de cuento y todo tipo de criaturas, enemigos incluidos, con las que interactuar y avanzar en nuestra aventura, a base de Es un título muy fácil, que no entraña una gran dificultad” Hay que corregir eso xDD por lo demas grandísimo artículo, el juego me ha llamado muchísimo la atención.

    • http://www.deculture.es/ Manu

      Whooooops xDDD se me debió mover el texto, gracias por avisar! <3

      Es una pasada, a ver si puedo preparar el análisis pronto, que esto era de tiempo limitado y tampoco daba para mucho.