Nintendo, ilusión y videojuegos

Durante el E3, y a través de las redes sociales, Microsoft lanzaba un mensaje de unión a la comunidad de videojuegos. ¿Cuál es vuestro juego favorito?
Miyamoto Nintendo

Pura MAGIA

Durante el E3, y a través de las redes sociales, Microsoft lanzaba un mensaje de unión a la comunidad de videojuegos. Veíamos a través de vídeos y mensajes, bajo la mismísima gente que te intentaba vender Xbox One, guiños hacia juegos de otras compañías. Veíamos, de hecho, aparecer los nombres de Super Mario BrosThe Legend of Zelda: Ocarina of Time en la conferencia de Microsoft del E3.

La campaña se llamaba #MyFavouriteGame, un buen marketing de imagen para los chicos de Phil Spencer, que se contraponía con el mensaje de Sony, que iba más encaminado hacia un “PlayStation es el mejor sitio para jugar”.

Pero bueno, ¿cuál es vuestro juego favorito?

Cuando recuerdo mis primeros videojuegos las buenas sensaciones son infinitas e indescriptibles. Mañanas y tardes de mi infancia dedicadas a aporrear botones, sin darle importancia a la consola, a la compañía o incluso, al producto. Lo importante era sentarme, ya fuera enfrente de mi primera PlayStation o del emulador para televisión de juegos preinstalados de la NES, y dejar pasar el tiempo.

El tiempo dio la razón a aquellos locos que hacían videojuegos, que habían conseguido llevar —poco a poco— a miles de casas un pedazo de tecnología que consistía en el entretenimiento y el ocio a través de una pantalla y los botones de un mando. De aquella época recuerdo con mucho cariño, los 8 bits con Ice Climber, y los primeros polígonos de Spyro the Dragon.

Me decía hace poco Arturo Monedero, refiriéndose a sus primeros títulos, que en su memoria son juegos con “unos gráficos perfectos y en HD. Historias que recuerdo y no imagino en pixelotes”. Creo que todos podremos estar de acuerdo con él y coincidir en esto; no sé si con el paso de los años o con la llegada de los actuales —e inmejorables— motores gráficos, el videojuego ha perdido en gran parte ese encanto de antaño.

Buena prueba de ello es que una parte de los jugadores —y con ellos la industria— está acercándose hacia juegos indie y más experimentales, obviamente mucho menores a nivel de presupuesto y recursos que los triple A que nos sacan a razón de uno por año y franquicia.

Miyamoto Nintendo 2

Esto quiere decir que la industria está desgastada, y que nos hace más ilusión que Microsoft recupere Project Spark que cualquier producción millonaria. Estamos pidiendo a gritos ese factor nostálgico; necesitamos algo que nos llene tanto como lo hacían esos juegos de antaño, y yo al menos, no lo encuentro en un Assassin’s Creed.

Estos días la gran pregunta que ronda a todos es quién ha ganado el E3. Es la pregunta de todos los años, y los medios intentan responderla en base a las conferencias y los anuncios de las tres grandes compañías. Pero más allá de grandes anuncios y de grandes conferencias, lo que nos hace falta es, precisamente, algo de ilusión.

Tras mis primeros periplos con los videojuegos, recuerdo muy de cerca mis interminables partidas a Pokémon —entre ellas, las de Pokémon Pinball con mi padre se llevan la palma—, esconderme en las sábanas para jugar por la noche a The Legend of Zelda o el genial regalo de aquel Súper Mario.

Con menos de diez años, Nintendo me ilusionaba. Nintendo hacía que jugar a esos videojuegos me hiciera feliz.

Hace unos días, Nintendo anunciaba “lo de siempre”. Y sí, desde luego anunciar un The Legend of Zelda no es el movimiento más innovador de los de Kioto, pero una vez más, la expectación llegaba a los hogares de todos aquellos que un día encendieron su Game Boy y jugaron con un monigote con espada. La evolución, el espíritu de Nintendo, sigue ahí. Lo saben en Microsoft y lo sabe la revista TIME.

También lo saben todos esos padres que crecieron con Nintendo y que vuelven a apostar por las bondades de la compañía de videojuegos más “familiar” y más “casual” para sus hijos.

Mis consolas actuales son una PlayStation 3 y una Nintendo 3DS. Creo, sinceramente, que cada uno podría escribir su propia historia sobre lo que los videojuegos han significado para él o ella, y en ella, destacar a una compañía u otra. Creo, además, que movimientos de apertura entre compañías son bastante importantes. Al final, el que decide qué juego y qué consola comprar en la tienda eres tú, y lo que menos necesita el jugador es una guerra abierta entre el sector.

Me gusta Nintendo, y me gusta porque gente como Miyamoto, Iwata o Reggie, y todos los que trabajan en hacer grandes juegos junto a ellos, hacen que cada año, cuando llega el E3, no piense en otra que en ver su conferencia, en disfrutar con lo que tienen que decir. Puede que me guste más o menos lo que vea ese año, puede que en ese momento tenga su última consola o no. Da igual, lo que quiero es, por unos instantes, recuperar esa buena fe y amor los videojuegos.

Y, en mi historia de los videojuegos, Nintendo siempre consigue, de una forma o de otra, recordarme que lo que hacemos cuando aporreamos los botones de un mando es una de las cosas más bonitas que nos ha brindado la vida.

Miyamoto Nintendo 3

Amigo de lo ajeno y pillado con las manos en la masa, por eso me echaron de aquí.




  • Manu-G

    Lo importante de Nintendo es su interés, que aunque suele tirar de los mismos personajes y sagas, no intenta estancarlas con los mismos esquemas de siempre. Arriesga y algunas veces le sale bien y otras, no. Pero lo intenta.
    El resto de compañías, intentan ofrecer alguna alternativa, sinceramente (y hablando de el ejemplo que has puesto), este nuevo Assassin’s Creed es el que más me ilusiona desde el 2, con el modo co-op en el modo historia. Hace que cada nueva partida las posibilidades sean enormes.
    De todos modos, con todo lo que ha ofertado Nintendo en este E3, me tienta sobremanera obtener una WiiU.

“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.