Reseña: ‘Cibercafé a la Deriva’ #3

Sexo y paella en los confines del mundo

La apocalíptica epopeya de Shuzo Oshimi no tiene parangón: Cibercafé a la Deriva se acerca cada vez más a la línea que separa la cordura de la locura, y sus personajes están a punto de sufrir las consecuencias directas del desarrollo “natural” de los acontecimientos.

No hay respuestas, seguimos sin saber qué ha pasado en el mundo ni por qué los clientes del cibercafé parecen ser los únicos supervivientes de una catástrofe a gran escala. Mientras, la historia se mueve por derroteros muy inquietantes, que lejos de dar solución al problema, caldean un ambiente lleno de tensión.

La bola no ha dejado de crecer a lo largo de estos tres tomos y el complot se cierne ante nuestros protagonistas: Toki y Tôno. La desesperación y la falta de respuestas llevan a la influencia, al chantaje y en definitiva, a que se formen grupos que tratan de imponerse al resto de supervivientes por medio de la fuerza.

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En la primera mitad del tomo, incluso, se palpa cierto descontrol por parte de Oshimi. Sus caprichosos personajes han cobrado vida y mueven la historia a placer. Al fin y al cabo, Cibercafé a la deriva trata en buena parte de sacar a relucir todo lo malo y repugnante del ser humano. Y de momento, es lo que más estamos viendo — también se ha encontrado un supuesto acceso a Internet que podría ser la ventana de vuelta, pero de momento toca cogerlo con pinzas.

No obstante, mientras se desata el caos entre los personajes y sus intereses, hay un conflicto en segundo plano que parece encauzarse. Volvemos, no obstante, a la demostración de nuestro verdadero ser, aunque en esta ocasión el asunto de torna de manera diferente.

Hagamos memoria.

Toki, que espera ser padre en breve, acaba desamparado en un cibercafé con su amor del instituto: Tôno. Nunca le había echado narices al asunto, y cosas del destino, al final iba a tener la oportunidad de hacerlo.

Era obvio que antes o después habría espacio para estos dos personajes, y parece que por fin han dado un pequeño paso al frente.

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¿Controlar tu instinto? Bueno, en este caso Cibercafé a la deriva le da un poco la vuelta a la tortilla. Nos muestra las dos caras de la moneda, de hecho; por una parte, lo peor del instinto, y por otro, lo agradable que es a veces escuchar a nuestro corazón — o bajo el contexto de Oshimi, a nuestro pene.

Digamos que Toki había quedado envuelto en una espiral de compromisos a los que se había ido arrastrando sin el mayor entusiasmo y por fin tenía la oportunidad de expresar lo que sentía con la persona por la que tanto había sentido (y seguía sintiendo).

Eso sí, no ha escogido el mejor momento ni el lugar para hacerlo. Una cadena de encontronazos, escenas hípersexualizadas y afán por la toma de poder nos conducen a un callejón del que será bastante difícil salir.

Y hasta ahí. La segunda parte del tomo es un claro reflejo de la pronunciada psicosis de Cibercafé a la deriva, con un deselance espectacular que al igual que en los tomos anteriores, deja la historia a punto de caramelo. Veremos hacia dónde se dirigen Toki, Tôno y compañía en los próximos números.

Cibercafé a la Deriva #3
Lo mejor
  • Engancha cada vez más en su búsqueda de respuestas y sentimientos encontrados.
  • Es estupendo que MW esté editando esto con tanto esmero: Tenemos nuevo marcapáginas de regalo.
Lo peor
  • Un tomo meramente transitorio en el que se abre la puerta al conflicto que seguramente veamos en próximos tomos.
  • Altamente explícito, aunque ya depende del lector.



  • Guimu

    Tomo transitorio en el que comienzan a manejar sables de luz ;) Está bastante interesante esto xD