Reseña: ‘La abuela y su gato gordo’

De la autora de El dulce hogar de Chi

La abuela y su gato gordo recorre las aventuras y desventuras de “Gordi”, una gata entrada en carnes que convive con su dueña, una abuela de lo más simpática que completa el magnífico dúo de gato y abuela en un manga. A través de pequeñas historias de pocas páginas, Konami Kanata trata de desvirgar a aquellas personas que no han tenido la experiencia de tener un gato en casa; lejos de mostrarnos a uno de esos entrañables gatos de manga, se hace un pequeño intento de expresar en forma de viñetas la poca amistad que profesan a veces estos animales de compañía. No faltan, eso sí, las situaciones y expresiones menos realistas que llevan al lector a sentir algo de empatía hacia la figura de un gato gordo que las pasa canutas para hacer vida de felino más allá de las paredes de la casa de la anciana.

El gato de La abuela y su gato gordo, está, como ya habréis intuido, gordo. Muy gordo. Y tanto la autora como la abuela se encargarán de repetirlo hasta la saciedad, ya sea mostrando los problemas que conyeva ser un gato obeso o a través de “gordis”, ” gordas” y gorditas”, cual pareja de adolescentes enamorados llamándose el uno al otro de forma cariñosa — al menos suele der así en la mayoría de los casos, la doble intención siempre puede estar ahí.

Hablando de doble intención, no me ha terminado de quedar claro cuál es el cometido de Konami Kanata en esta historia, y aunque sigue la premisa que ya vimos en España con su obra El dulce hogar de Chi, lo cierto es que la cosa no termina de despegar hacia ningún sitio relevante más allá de ofrecer pequeñas historietas sobre la rutina de un gato y su dueña. No quita eso mérito a la labor de contextualización de la vida de un gato, y dicho sea de paso, a la tremenda labor de adaptación de Verónica Calafell, que mantiene toda la esencia y buen rollo que el manga trata de transmitir. Adaptar un manga para gatos, con chistes sobre gatos y encima, desarrollada en Japón, no es moco de pavo, y sin embargo, la fluidez página tras página no solo no decae, sino que es uno de los pocos refuerzos que le quedan al lector para seguir con la lectura.

Fuera de ahí, tenemos un manga cotidiano y mínimamente desarrollado, que se basa puramente en el sustento narrativo de la historia-chiste express. No hay nada más y no parece que vaya a haberlo más adelante, así que es algo a tener en cuenta de cara a las expectativas que cabe desarrollar en torno a La abuela y su gato gordo.

Por otra parte, si bien la edición de Planeta Cómic es muy correcta, el precio es un auténtico escándalo. 9.95€ para un tomo de estas características es la sublimación de un inexplicable proceso de aumento de precios que no se justifica ni en edición ni en formato. Para que os hagáis una idea, el tomo tiene mucho que ver con el formato económico que la editorial lanzaba hace unos años y que fracasaba estrepitosamente. ¿Es necesario subir los precios para generar ganancias y atraer a un público desencantado con las obras de precios inferiores? Pues parece que sí, o al menos eso salta a la vista tras tener el primer volumen en nuestras manos.

En definitiva, La abuela y su gato gordo es una licencia cuando menos curiosa, que sin tener un público fijo —y por tanto es disfrutable por cualquier persona— tiene la oportunidad de hacerse un pequeño hueco entre el catálogo de Planeta a base de su rutinaria propuesta de concatenación de un humor algo pasado de rosca y la presencia de un gato objeto hacia el que dirigir toda la “acción”. El resultado no es muy bueno, pero ahí está para el que quiera aprovecharlo.

La abuela y su gato gordo
Lo mejor
  • Bien para los fans de El dulce hogar de Chi. De hecho, Chi hace aparición en la historia.
  • Lectura amena sin más.
Lo peor
  • Se hace cansino muy pronto, quizás porque son clichés del manga y los gatos bastante trillados.
  • En general es muy simple.