‘Mangafest 2014’ y el aforo máximo permitido

Un problema que nos afecta a todos

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La celebración de la tercera edición del Mangafest, el Festival de Videojuegos y Cultura Japonesa de Sevilla, ha levantado nuevamente una polémica relacionada con este tipo de eventos que, ni es nueva, ni va a ser el último caso que se de. Nuevamente, debido al aforo máximo permitido, un evento se ha visto obligado a cesar la venta de entradas para el sábado 22 de noviembre e impedir la entrada a todo aquel que, con entrada o sin ella, intentara acceder al Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla (FIBES), lugar de celebración del evento. Cabe destacar que lo que aquí quiero reflejar no es sino una opinión personal basada en la recopilación de datos, opiniones de personas de confianza, contrastadas con el comunicado oficial. Un compañero de Deculture estuvo presente en dicho evento y pudo aportar un comunicado ofrecido por parte de la organización, pero como servidor no pudo asistir, no profundizaré allá donde no debo.

El aforo máximo para un evento es un asunto que se lleva mirando con mucha más lupa desde la desgracia ocurrida en el Madrid Arena. Antes de aquel fatídico incidente muchos de los asistentes a eventos que movían masas de personas éramos testigos del gran apelotonamiento y sensación de agobio que se respiraba en ciertos días. Quienes hayan asistido al Salón del Manga de Barcelona (época de La Farga) durante los días más frecuentados sabrán de lo que hablo. Esta medida, si bien puede fastidiar a muchos, es totalmente necesaria para velar por la seguridad de todos y cada uno de los asistentes a un evento. Solo faltaría que ocurriese alguna desgracia con víctimas mortales para que esta afición vuelva a ser vapuleada por los medios más sensacionalistas, aunque en catástrofes así no es más importante el prestigio de una afición que la propia vida humana.

La organización de un evento ha de cumplir a rajatabla el aforo máximo permitido en base al espacio disponible para la celebración del mismo, y planificar en consecuencia el número de entradas que se pueden vender cada día, sumando las adquiribles tanto vía online como a través de taquilla. En un evento como Mangafest, con su tercera edición celebrada, se puede pecar de ingenuidad por parte de la organización, de estar aún en el proceso de forja, pero ello no le libra de la responsabilidad de garantizar que todos aquellos que hayan adquirido su entrada puedan entrar al evento. Porque Sevilla no es una ciudad pequeña, tampoco es una ciudad poco influyente, y con esto sobre la mesa era evidente que un evento que en sus dos ediciones anteriores haya podido tener más aciertos que errores iba a atraer a un mayor número de personas. Hay quienes me han asegurado que a buena hora de la mañana ya había una cola de más de mil personas para un aforo de cinco mil, no es un dato que pueda contrastar, solamente puedo extraer de ahí que desde primera hora ya se veía a muchas personas. Algunos hablan de pase, de perdonar, pero la opinión popular es, y ha de ser, contundente, siempre desde el criterio y nunca desde la rabia, no solo para defender a los afectados sino también para fomentar y demandar eventos que ofrezcan un mínimo de garantías.

Ya se sabe el dicho, más vale prevenir que curar, y aunque no haya maldad ni codicia por parte de la organización del evento sevillano o cualquier otro, cosa que nunca se ha puesto en duda, cuando hay dinero de por medio la planificación, la prevención, son sagrados. Porque la gente no perdona, y está en su derecho de no hacerlo sobre todo si viene de fuera de la ciudad, habiendo realizado un gasto adicional en transporte y, quizás, en alojamiento no reembolsables. La lupa es y ha de ser implacable, y errores de este tipo, afecten a veinte o a mil personas, desatan una tormenta que dejará una mancha que solo podrá ser borrada con una labor impecable en futuras ediciones. Los eventos no los organizan máquinas, sino humanos que pueden cometer errores, y puede que en la organización no tuvieran prevista la llegada de tantas personas, pero en una España como la de hoy en día, donde el dinero no sobra precisamente y la ilusión de la gente ya está de por sí herida, habría sido mejor cortar la venta de entradas con mayor antelación, avisando previamente de esta posibilidad a quienes decidan desplazarse desde otras ciudades para asistir al evento, garantizando tanto la entrada a todos aquellos que ya contaran con su pase como un servicio de atención a los afectados. Tengo conocidos que salieron del evento para comer fuera, que se les prometió que podrían volver a entrar, y que al regresar se encontraron con la imposibilidad de acceder al recinto.

El afectado también ha de ser ejemplo de una actitud responsable, crítica pero responsable. No es de ningún modo aceptable es que las víctimas de este tipo de incidentes se sumen a una actividad violenta, muchas veces fomentada por quienes aprovechan estos incidentes para intentar colarse en el evento sin tener entrada, donde se dan insultos, agresiones verbales, y empujones para romper el orden de entrada y salida. Esta es la otra cara de la moneda que tuvieron que sufrir los colaboradores, que no organizadores, del Mangafest, según cuenta uno de ellos en este artículo. Ante casos así, es recomendable que los verdaderos afectados se separen de los violentos e incluso les recriminen su actividad. Es tan fácil como tomar de ejemplo a aquellas manifestaciones nacionales pacíficas que se desmarcaron de los más radicales para que su voz y su crítica no se viera mancillada por una actitud destructiva, porque actos así también pueden traer consecuencias nefastas para eventos no tan masificados, y muchas veces, “en caliente”, no somos conscientes de ello.

De vuelta al cauce del río, insisto en que la problemática del límite de entradas para un evento no es algo aplicable exclusivamente al evento sevillano, de hecho algo similar se ha vivido este fin de semana en el Salón del Manga de Valencia, y también se ha dado en los últimos años en otros eventos celebrados por el país. Por tanto, es algo a tener en cuenta por parte de otras organizaciones que tengan en mente la celebración o inauguración de un evento o jornadas. Porque las personas no son números, y eso hay que tenerlo siempre claro.

Por su parte, la organización del Mangafest 2014 ha anunciado que reembolsará el precio de la entrada a aquellos que la adquirieron y no pudieron acceder al recinto el día del incidente.

Aquellas personas que no hayan podido acceder al recinto y que contaban con entrada comprada podrán solicitar la devolución íntegra de la cuantía. El procedimiento para solicitar las devoluciones se realizarán en los próximos días. Toda la información se podrá conocer en la página web de Mangafest, Mangafest.es.

Fundador, redactor jefe y editor de Deculture.es. Jugón desde la vieja escuela, amante de JRPGs y SRPGs, a poder ser de estilo clásico. Lector de cómics, amante del manga clásico.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.