Sobre Ataque a los Titanes y la industria del entretenimiento

If you've got the money I think it would be funny oh ohoh ♪♫♬

Cuando anunciamos que la segunda temporada de Ataque a los Titanes se estrenaría en 2016, más de uno se llevó las manos a la cabeza. “¡Cómo puede ser esto!”, decían, y con razón. La primera temporada se estrenó en 2013 y ya hay material para seguir animando y dando al aficionado la mandanga que quiere y lleva meses pidiendo.

Ataque a los Titanes es algo revolucionario. Probablemente no a nivel técnico ni argumental, pero hay un hecho innegable, y es que la serie está llegando a uno de esos puntos tan poco comunes en la industria del anime: Está permitiendo que evolucione, abriéndole el camino con una excavadora de varias toneladas hacia un lugar mejor en el mundo.

Esta cosa tan poética y abstracta realmente carece de complicación. Que Ataque a los Titanes se alíe —o como lo queráis llamar, es indiferente— con Marvel para ofrecer una historia entre los dos mundos da un mensaje claro a la industria: Queremos más.

No nos basta con hacer cosas que funcionen, que vendan y que perduren en Japón; se trata de llevar su patrimonio a un nuevo nivel, derruyendo y volviendo a construir los muros y cimientos de una industria que cada vez vive más en la frontera del país, muy pendiente de quienes entran interesados en importar sus productos.

Que la segunda temporada de Ataque a los Titanes se estrene en 2016 responde también a esa serie de circunstancias.

Llamémoslo, no sé, “efecto occidental”. Coges una franquicia de éxito y después de lanzar su primera película, dejas un tiempo para crear expectación y acto seguido anuncias una secuela, que llegará, ¡tres años después! Obviamente, si el año que viene o al siguiente lanzaran la segunda película de Guardianes de la Galaxia, el recibimiento sería el mismo que si la sacaran en verano de 2017 —fecha oficial prevista—, pero además del estupendo margen y desasosiego que ofrece estrenarla con tanta diferencia, tienes un tiempo estupendo para que el departamento de marketing haga su trabajo.

Además de este pequeño encuentro entre los titanes y Marvel y las múltiples series paralelas que le están saliendo a la historia original, está claro que con Ataque a los Titanes se quiere aspirar a ese eslabón aún por descubrir para la industria japonesa. Obviamente, hemos tenido casos en los que su repercusión ha sido brutal fuera de Japón. No se trata de comparar a Ataque a los Titanes con ya clásicos como Dragon Ball o Naruto, pero sí de entender el poder que tiene a día de hoy para hacerse ver.

Las dos series que acabo de comentar, dejando a un lado cuál ha gozado de mayor popularidad, no contaban ni con la mitad de medios que cuenta hoy día Ataque a los Titanes; lo que antes eran scanlations ahora es la propia digitalización y expansión de la industria, en formas tan diferentes y accesibles que permiten a cualquier persona de cualquier parte del mundo acceder a una parte del fenómeno, aunque sea de rebote.

Antes del estreno en 2016 de la nueva temporada tendremos, por si fuera poco, dos películas recopilatorias de la primera temporada. La primera ya se ha estrenado en Japón y la segunda llegará en verano de 2015. No es exactamente el modelo que siguen en la industria norteamericana del entretenimiento, pero sí que es una clara declaración de intenciones.

Hay formas y formas de llevar los productos de ocio a los hogares de los aficionados, y podremos estar de acuerdo en que las campañas de publicidad y de proliferación de un producto dentro y fuera de tu país son la mejor forma de conseguirlo. Siempre que cuente con un concepto apetecible y unos estándares mínimos de calidad, la recepción genérica —o más mainstream, si lo preferís— será acoger el producto con las manos abiertas.

Nadie sabía de Guardianes de la Galaxia hace un año, pero ahí está. Los titanes, además de su máxima capitalización de un tiempo a esta parte, cuentan con un producto “madre” que ampara todo lo demás, posibilitándolos aún más para desarrollarse a distintos niveles.

Así que, ¿es tarde 2016? No. Será el mejor momento posible para volver a reactivar la serie y brindarle la posibilidad de seguir jugando en una liga a la que muy pocas marcas tienen acceso. Y si todo va bien y la rueda del dinero siga su invulnerable curso, tendremos una de las franquicias más sanas —y explotadas, claro— que la industria japonesa haya tenido el placer de presenciar.

Amigo de lo ajeno y pillado con las manos en la masa, por eso me echaron de aquí.




  • Dino

    Muy buen análisis. Tienes toda la razón, realmente Shingeki a pasado de un manga marginal, underground o como lo quieras llamar, a convertirse en una de las franquicias más potentes del panorama manga/anime, que, además tiene pinta de que va a perdurar en el tiempo. Y si, si comparásemos a naruto hace diez años, con los scans y los fansubs recién iniciados, con shingeki que cuenta con licencias de todo, tanto en físico como digital y de publicación inmediata (crunchyroll ofrece el manga legal con la misma rapidez que cualquier fansub y una calidad buenísima), realmente no hay color.
    Pero, como decían algunos por todos lados con el final de naruto, al final nos quedamos con lo bueno. Al final shingeki habrá abierto puertas a la industria y buenos momentos a los fans, y una vez finalizada a nadie le importará que si se explotó mucho o poco, como no nos importa con muchas otras series de las que pudiésemos haber dicho lo mismo en su momento. O ahora. Cuando sale un nuevo juego de dragon ball no escucho a nadie quejarse, a los que les interesa lo compran y a los que no se la pela. Al final el que se queja es porque no le gusta, y no es capaz de respetar que eso que no le gusta, tenga tanta variedad.

    Que bueno, buen articulo, que me enrollo xD.

  • Borsalino

    “Está permitiendo que evolucione, abriéndole el camino con una excavadora de varias toneladas hacia un lugar mejor en el mundo.”

    Sí, que le abran más el camino, y mientras tanto autores europeos geniales como le fue el gran Moebius, que se mueran de asco y sean absorbidos por los japoneses. Una pena que aquí no haya animación para dar a conocer a los pobres autores autóctonos.

    P.D. Buen artículo.

    • timehero

      Moebious es uno de los grandes, y como todos los grandes, no vende una mierda, eso es algo que uno tiene que aceptar, no es como si todo loq ue fuese manga vendiese, ahi tienes a tezuka, que tampoco vende nada a pesar de la enorme cantidad de “otakus siperfrikis que aman el manga”

  • Kipik

    Pues a mi me parece que conforme son los fans del manganime, y sobretodo de este tipo de series, no es una buena idea sacar el anime en 2016. Me explico: la mayoría de gente que ha visto Shingeki no Kyojin es la misma que hace 2 años flipó con SAO, Mirai Nikki, y parecidos, gente que solo se mueve por modas y solo ve las 4 series que ve todo el mundo. En el 2016, poca gente se va a acordar de Shingeki no Kyojin, puesto que habrá otras series que causarán furor entre ese tipo de gente.

    • Dino

      Permiteme discrepar, shingeki ha tenido un éxito muchísimo mayor al de otras franquicias que solo estuvieron de moda, tan solo hace falta fijarse en las ventas o en casos como esto: http://www.animegaster.com/un-ataque-a-la-bancarrota-shingeki-no-kyojin-salva-a-su-editorial-de-una-crisis/

      SAO y mirai nikki han tenido buenas ventas, pero ni se acercan al impacto de shingeki en el mercado, y no solo hablo del japonés, esa debería ser una prueba más que tangible a lo que se está hablando aquí.

      Además de que, no puedes decir que en el 2016 van a haber series que causen furor cuando todavía ni estamos en 2015, eso es especulación sinsentido.

  • Orochi

    Cuanto más tarden, más pueden adaptar sin inventarse nada. Por mí, cojonudo.

  • Yasu

    A mí lo que todavía me extraña es que un manga tan mediocre haya dado un salto TAN, TAN, TAN grande.

“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.