Jill Thompson: «Si no eres lo suficientemente bueno como escritor o dibujante, no vas a tener éxito»

Entrevistamos a la madre de Scary Godmother

Jill Thompson es una escritora e ilustradora de cómic americano con una larga trayectoria en la industria. Empezó en los 90 a cargo de los pinceles de Wonder Woman para más tarde trabajar junto a Neil Gaiman en The Sandman. Es la autora de la popular Scary Godmother, que cuenta incluso con adaptación animada, y por sus manos han pasados series como Batman, The Invisibles o Swamp Thing.

Polifacética e imprescindible, la ganadora de seis Premios Eisner —se dice pronto— nos visitó durante el pasado Expocómic de Madrid. Tuvimos la oportunidad de charlar con ella, y hoy os traemos su entrevista, en la que nos habló bastante de Scary Godmother y del mundo que hay a su alrededor.

¿Estás trabajando en algún proyecto actualmente?

Estoy trabajando en un montón de proyectos, pero todavía no puedo hablar de ellos. ¡Lo siento! Sí que puedo decir que es un proyecto muy muy grande para DC que ya está casi terminado, pero eso es todo lo que me dejan desvelar de momento.

Scary Godmother landscape

Scary Godmother es uno de tus principales trabajos. Cuéntanos cómo surgió la idea.

Scary Godmother ocurrió totalmente por accidente. Estaba trabajando en unos cuantos cómics para Vertigo, después de terminar con tHE The Sandman. Por aquel entonces – esto sucedió alrededor de los años noventa – muchos creadores querían adoptar el método de trabajo de Neil Gaiman, que es básicamente utilizar un artista para una historia concreta, y después buscar otro artista distinto para otra historia distinta, en lugar de tener simplemente un artista regular para todos los números. Esto empezó a pasar en muchísimas obras, y artistas como yo nos aprovechamos de esta flexibilidad para saltar de historia en historia y trabajar con mucha gente distinta. Pero a mediados de los noventa hubo una época en la que se empezó a especular en exceso con el mundo del cómic, y los especuladores hicieron que el mercado cayese. Muchas compañías optaron por volver a los dibujantes regulares, dejando a la gente como yo, que habíamos estado saltando de cómic en cómic, sin ningún lugar donde trabajar. De repente no había trabajo para mí en ningún sitio, así que tuve tiempo para pensar una historia propia, que realmente quisiera realizar. Además, mi sobrina estaba a punto de nacer, y yo iba a ser su madrina, y quería escribir un cómic que fuese una especie de regalo para el bebé cuando llegase al mundo. Entonces vestía bastante más gótico de lo que lo hago ahora: toda mi ropa solía ser negra, y mi pelo era mucho más voluminoso, y me imaginé a mí misma esperando en la parte trasera de la iglesia vestida como solía vestir, y juraría que dije en voz alta: “oh, dios mío, voy a ser una madrina terrorífica”. Y cuando dije esas dos palabras juntas, fue como en los dibujos animados, cuando se enciende una bombilla encima de la cabeza de los personajes porque acaban de tener una idea. Y entonces diseñé el personaje, y se me ocurrió que su función podía ser enseñar al bebé que las cosas que parecen aterradoras en realidad no dan tanto miedo como parece, y podría conseguir que dejase de asustarse. Empecé a dibujar este regalo para mi sobrina, y luego me dije a mí misma: podría intentar publicar esta historia. Se la envié a varias editoriales con las que había trabajado (DC, Dark Horse) y todas me dijeron que les gustaba de verdad, pero no sabían muy bien qué hacer con ella porque era una historia para niños, y no solían publicar ese tipo de cosas. Al final fue Sirius Entertainment quien me ofreció la posibilidad de publicarla.

El año pasado comenzaste un Kickstarter para recaudar fondos para crear una muñeca de Scary Godmother. ¿Cómo va la cosa? ¿Por qué querías una muñeca de este personaje?

Quería una muñeca porque gracias a Scary Godmother me han pasado un montón de cosas fantásticas. Y aunque la compañía que publicaba el cómic tenía los derechos del personaje – para hacer dibujos animados, películas de televisión, etc. – nunca hicieron ningún merchandising. Yo quería hacerlo pero no podía porque los derechos eran suyos. Así que cuando mi contrato con ellos caducó y los derechos volvieron a ser míos, me di cuenta de que, si descubría cómo financiarlo, iba a poder crear todo el merchandising que quisiera. Desde que empecé el cómic se me han ido ocurriendo muchísimas ideas de productos relacionados con él que quería sacar al mercado en cuanto pudiera. El problema es que los costes de producción son muy elevados, así que Kickstarter ha sido mi forma de conseguir ayuda de la gente para financiarlo. Ahora estoy empezando a realizar lo que posiblemente van a ser tres años de recompensas para la gente que ha aportado dinero, pero merece la pena, porque la muñeca ya está definitivamente en proceso. Tenemos el prototipo ya terminado, así que la cosa va sobre ruedas. Eso sí, en cuanto llegue a casa voy a tener que ponerme a cocinar siete tipos distintos de galletas, y a pintar postales de Navidad a mano. Pero es divertido, y me gusta hacer este tipo de cosas, así que supongo que está bien.

Scary Godmother artwork

¿Encuentras mucha diferencia entre escribir para niños y escribir para adultos?

No creo que haya mucha diferencia entre escribir para niños y escribir para adultos, excepto por la cantidad de contenido explícito que puedes mostrar. Cuando cuentas una historia para un niño hay una especie de código que establece las cosas que puedes enseñar. Eso no significa que los malos no vayan a disparar a los buenos, o que no vaya a haber romance, o que no vayan a pasar cosas aterradoras. Simplemente significa que lo vas a mostrar de una forma menos gráfica. Cuando escribo algo para niños no quiero que los padres tengan que leerlo y se aburran hasta la muerte; quiero algo que pueda ser disfrutado a todas las edades.

Las brujas y Halloween son un tema recurrente en tus cómics. ¿Qué tiene esta época del año para que te guste tanto?

Siempre me ha gustado la magia, y las brujas. Siempre he querido que la magia fuese real. Supongo que es el mismo motivo por el que me gustan los superhéroes: yo quería ser uno de ellos. Quería volar, tener telequinesis, súper fuerza o leer mentes. Halloween es una época del año que me gusta mucho: me gusta el otoño, me gusta vestirme con disfraces, adoro decorar y me gusta creer en la magia así que parece natural que sea mi época favorita del año. Cuando era niña era muy asustadiza y siempre tenía miedo de todo; ahora disfruto de las cosas que dan miedo. Y bueno, mírame, la verdad es que me parezco bastante a una bruja. Una vez iba en bicicleta por la calle, – y sí, llevaba puesto un vestido negro, pero hacía calor, así que era un vestido de verano – y pasé al lado de un autobús lleno de niños. Las ventanas del autobús estaban abiertas y, a la vez, todos los niños empezaron a tararear la canción del Mago de Oz, y casi tengo un accidente porque no pude evitar echarme a reír muchísimo. Me han pasado cosas parecidas un par de veces más, pero para mí es una cosa buena; no me desagrada ser una bruja.

 

Durante tu estancia en Madrid has participado en varias mesas redondas que debatían sobre el papel de la mujer en el mundo de los cómics. ¿Consideras que hay discriminación? ¿Te ha afectado personalmente?

Mi experiencia personal ha sido la siguiente: si no eres lo suficientemente bueno como escritor o como dibujante, no vas a tener éxito. Pero hay mucha gente que sí ha sufrido discriminación en este ámbito. Cuando yo empecé a dibujar cómics no había prácticamente ninguna mujer en la profesión, pero eso nunca me desanimó. Me centré en esforzarme para tratar de conseguir mi objetivo. Si yo tuviese que contratar a un artista para dibujar un cómic, entre los hombres y las mujeres, elegiría al que estuviese mejor cualificado; no contrataría a una mujer solo por el hecho de serlo, porque lo que yo busco es un buen artista, independientemente del género. Pero sí que me parece que la visibilidad es importante, y que si cada vez hay más mujeres en la industria, eso ayudará a otras a sentirse más cómodas y a decir “hey, yo también puedo conseguirlo.” Hay un montón de chicas ahí fuera que son capaces de contar historias mejor que nadie, y que muchas veces tienen problemas presentando su trabajo a editores porque no se sienten seguras o lo suficientemente cómodas. Supongo que yo tuve suerte porque soy más extrovertida y nunca me planteé este tipo de cosas. Muchas veces chicas jóvenes vienen y me dicen “quiero dibujar cómics porque tú dibujaste este cómic y me encantó” o “quiero intentarlo porque sé que tú conseguiste hacerlo” y eso me hace sentirme muy orgullosa. Y si cada vez más mujeres intentan introducirse en el mundo de los cómics, habrá otras mujeres que las admiren y lo intenten también, y la cosa crecerá exponencialmente hasta que dentro de muy poco deje de ser un problema.




  • No he leído nada pero… díselo al autor de Shingeki no Kyojin XDDD

    • _-H-_

      Quizás aquí el tío ha sido buen escritor, al menos mínimamente.

      (Ay dios mío, lo que acabo de decir, casi que me voy a meter en un búnker).

      • Alex Riera Hernandez

        hombre algo habrá hecho bien para haberle gustado a tantisima gente

      • _-H-_

        No, si a mí no me tienes que convencer, a mí me gusta Shingeki no Kyojin, solo que de un tiempo a esta parte, parece que uno tenga que esconderlo (de ahí mi frase de antes, sobre meterme en un búnker XD).

      • Yasu

        Me habéis quitado de la boca lo de los titanes. xd

        Tengo que decir que cuando comenzó el manga, este lo hizo muy bien, con un guión fuerte detrás y con unos personajes clichés de esos que tanto adoran los adolescentes. PERO llegó un punto en el que el guión desapareció completamente -más o menos cuando se volvió famosete-, llegando a ser una sucesión de batallas absurdas y de eventos que cada vez tienen menos sentido.

        Según varias entrevistas, su autor quería llevar el manga por otro camino. Tal vez si lo hubiera hecho y no se hubiera dejado llevar por el señor dinero sí que fuera un buen manga con una buena historia. O tal vez en las últimas páginas de su tomo 57 le de por encontrarle una coherencia a todo, pero francamente lo dudo muchísimo.

    • Borsalino

      Sí, es que esta mujer sobrevalora una barbaridad al público.

“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.