Reseña: ‘El hombre sediento’ #1

De Kazuo Koike y Goseki Kojima

Hablar de Kazuo Koike y Goseki Kojima es probablemente, hablar de del dueto de autores más destacado que nos ha brindado el manga. Quién más, quién menos, los conoce por El lobo solitario y su cachorro, pero su obra va más allá. Y lo hace, en toda su extensión, en el mismo terreno, el del Japón medieval. Un terreno dado a las historias de samuráis y del shogunato, el gobierno militar nipón que permaneció en el poder hasta la Restauración Meiji iniciada en 1867. Y en El hombre sediento, en concreto, Koike nos traslada hasta el shogunato Tokugawa, el último shogunato que tuvo el país. Más de doscientos sesenta años de aislamiento y unificación en los que Tokio aún recibía el nombre de Edo y que resultan un escenario y momento histórico idóneos para dar rienda suelta a las historias de estos dos autores.

Pero la presencia de samuráis no es casualidad. El shogunato Tokugawa implantó un nuevo orden social y político en Japón en el que la figura del samurái se elevó a su máxima potencia, por encima incluso de la clase aristócrata. Y para que os hagáis una idea, el protagonista de El hombre sediento, Mondo Kainage, representa muy bien esa nueva moral subversiva de los samuráis. Resulta un personaje casi onírico, tanto a nivel de acción como de pensamiento. Desde luego, las frases que lanza a través de la historia son para quedarse en el sitio, y llevan a la incomprensión tanto del resto de personajes de la obra como la del propio lector.

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La hipersexualización está muy presente. Y Mondo no sólo sorprende a la hora de hacer comentarios. Ya en el primer tomo vemos claro su interés y necesidad de acto sexual constante. Lo vemos, incluso, violar a una mujer que acaba pidiendo a Mondo volver a ser avasallada. No pierde la postura ni el talante; la figura del samurái permanece intacta mientras desvirtúa la de la mujer sin ningún tipo de complejo. Totalmente introducido en la época histórica, recoge esa estima de la mujer objeto destinada al servicio sexual y la pone en manos del poder.

Mondo no duda en calmar su —permitidme, absurda— sed con las mujeres que se ponen a su paso, mientras los padres de éstas tratan de que se case con ellas. El esplendor feudal japonés nos queda a un palmo de la mano: Koike y Kojima son expertos en mostrárnoslo, y a pesar de la dificultad del género, el resultado termina por encajar. Sin embargo, aparecen algunas carencias a la hora de ofrecer al lector algo más que la simple evocación del sistema japonés. La lírica de las palabras de Mondo choca con situaciones algo descabelladas originadas por el propio personaje, a la par que la consecución de escenas no termina, a veces, de encontrar un rumbo fijo.

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Nuestro estigmático personaje es el propio hijo del shogun. Y es, además, el futuro catador del shogun. Al final, El hombre sediento, a través de toda esa puesta en escena, simplemente nos está introduciendo en la trama de un shogunato en crisis contra el que numerosas facciones pretenden atentar. Quieren acabar con la vida del máximo mandatario —dejando a un lado al emperador—, y para ello antes tendrán que acabar con ese paladar perfecto capaz de detectar cualquier tipo de amenaza en la comida. Es muy medieval, pero una realidad contra la que Mondo lleva toda su vida entrenando y contra la que ahora se enfrenta en primera persona. Aparecen enemigos de todo tipo, que no sirven para otra cosa que para engrandecer la figura del personaje. Además de catador es un grandísimo cocinero, y todo ello lo combina con infalibles dotes de samurái.

El hombre sediento nos pinta de una forma algo estrambótica a Mondo como una figura única y excitante que está por encima de toda ley. Por encima, incluso, del Ooku, el espacio exclusivo del shogun y sus sirvientas, al que nadie más podía acceder bajo pena de muerte. Mondo planta sus huevos en palacio y saca a relucir todas sus armas, ya sea a través de sus dotes culinarias o de sus dotes como follador, en un cúmulo de situaciones que prometen dar bastante juego en los próximos tomos de ECC Ediciones.

El hombre sediento #1
Lo mejor
  • Es genial que ECC recupere en España las obras de Kazuo Koike y Goseki Kojima.
  • El dueto de artistas nos acercan al Japón medieval de una forma inigualable.
Lo peor
  • No es un título para un lector de manga medio, y lo deja bastante claro desde el principio.
  • El personaje de Mondo puede resultar poco digerible.



  • _-H-_

    No comenté nada en la reseña de Bokko, porque en el momento en que la leí no tenía mucho tiempo para extenderme y luego ya se me olvidó lo que quería decir n__n’

    Pero ya que veo esta reseña, me gustaría aprovechar y expresar mi contento con ellas. Le dan vidilla a la web, y a la vez acercan a todas las audiencias obras que de otro modo pasarían desapercibidas para gran parte del público que consume este medio.

    “El hombre sediento” me resulta una obra curiosa a tenor de lo comentado. Ya le tenía ganas al tándem Koike/Kojima con El lobo solitario y Hanzô. Así que esta también queda apuntada a la lista.

    Y, por si aceptas sugerencias, aquí te dejo la mía. Sigue con las reseñas, y no dejes de comentar obras descatalogadas. Los fondos de catálogo en las librerías están para explorarlos, y en ellos se pueden encontrar tesoros.