Reseña: ‘OPUS’ #1

Del gran Satoshi Kon

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto la lectura de un manga. Y estoy seguro de que no se debe a que OPUS sea la máxima expresión de lo que un tebeo puede ofrecer. Es estupendo, artística y argumentalmente, pero hay algo más, algo que echaba de menos y que anhelaba desde que Satoshi Kon nos dejara hace ya más de cuatro años. La pura esencia narrativa de Kon, sus dotes, su capacidad para mezclar planos y dar vueltas de campana; cosas que puedes encontrar en OPUS.

Soy de la opinión de que, en ocasiones, la muerte de un artista, sea del tipo que sea, le brinda la oportunidad —aunque hablar de oportunidades y muertos no sea el súmmum de la inteligencia— de sobreponerse a otros de su mismo tipo. De destacar, de ser homenajeado y al final, de que pasada su muerte, tengamos una opinión más enardecida de la que teníamos cuando el artista estaba en vida.

Bueno, no creo que sea el caso de Satoshi Kon. Su filmografía, serie de televisión incluida, roza la perfección. Es maravillosa, pone los pelos de punta y es un auténtico ejercicio de ver cine. Y cuando Kon se fue nos dejó un vacío irreparable: Lo que el director japonés hacía era totalmente único.

Con OPUS, en cierto modo, he recuperado esa vivacidad de Kon. Metaficción a través de los sueños, de la pérdida de la razón y el sentido para introducirnos en el mundo de los sueños con una facilidad increíble. Lo hace, además, de una forma muy similar a la de sus películas, y a la vez aportando cosas totalmente nuevas.

De momento, y con tan solo un tomo (de los dos que hay) en nuestro mercado —me parece maravilloso que Planeta Cómic esté trayendo la obra manga del autor a nuestro país— OPUS nos da la oportunidad de volver a ese Satoshi Kon perdido. Lo hace con una historia trepidante desde las primeras páginas, que lleva a nuestro protagonista, un mangaka, a ser transportado al mundo que él mismo ha dibujado.

El rechazo de sus personajes hacia su creador y la revelación contra esa figura omnipotente, son cosas que no habíamos visto aún en Kon, pero que casan muy bien con el tipo de historia y loca parafernalia que ha venido introduciendo desde sus primeras obras.

Tendrá que luchar contra sí mismo, lograr entender qué sienten sus personajes más allá de su trazo egoísta, y dar solución a un mundo de ficción que ahora amenaza el mundo real. Partiendo de la idea del mundo de los sueños de Kon, ahora con una vuelta de tuerca hacia esa metaficción, en OPUS asistimos al combate definitivo entre el creador y sus creaciones, y ahí el juego y la interpretación que da y busca en el lector es inmensa.

Todo ello lo hace además partiendo de la eterna figura femenina tan representativa del japonés — Mima Kirigoe en Perfect Blue, Chiyoko en Millennium Actress y Atsuko Chiba en Paprika. Al final, aunque estés leyendo un manga, la sensación de embriaguez típica del cine de Kon está tan presente como en uno de sus largometrajes.

La ambientación, la trama y las ideas que deja caer y ejecuta en esta obra son geniales, y sirven, además, para lograr emocionarnos descubriendo la gran capacidad que tenía Kon para contar historias. Afortunadamente, dejó un buen legado en forma de diversas expresiones artísticas que aún hoy logran sorprendernos, como es el caso de OPUS.

OPUS #1
Lo mejor
  • Una nueva forma de descubrir a Satoshi Kon.
  • A nivel argumental y de dibujo es magnífica.
Lo peor
  • La obra está inacabada, aunque aún cabe esperar mucho de lo que pueda ofrecer el segundo tomo.



“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.