Reseña: ‘I am a Hero’ #1-10

Los zombis de Kengo Hanazawa

“I am a hero, I am a hero” repite constantemente Hideo, el protagonista del manga de zombis de moda. Escudándose tras el cántico “Soy un héroe” Hideo se enfrentará tanto a sus pesadillas imaginarias como reales.

Primeramente y por encima de todo, I am a hero podría considerarse un estudio sobre la naturaleza de un héroe, ¿se nace o se hace? ¿Cuales son las características más importantes de uno? Hideo (que significa héroe en japonés) es de facto el protagonista y héroe literal de la historia, pero no corresponde al canon clásico de ficción. En los primeros tomos (y en los últimos también, para que negarlo) nos lo pintan como una persona más, sin nada especial que no sean sus pesadillas. Él mismo se considera un personaje secundario, fundido entre la multitud donde intenta sobrevivir —la supervivencia es uno de los ejes de toda la historia— como ayudante de mangaka mientras mantiene una relación estable con su novia. En circunstancias normales su vida sería plana, donde el posible estrellato que podría tener sería alcanzando la fama como dibujante y autor, pero cuando su vida está alcanzando un punto muerto llega el cataclismo. Una infección, un virus, una pandemia, no lo sabemos, afecta la sociedad y aquí tenemos ya a los zombis. A partir de este momento Hideo empieza a sufrir una catarsis emocional que lo moldea y templa lentamente, acomodándole a situaciones límite, cuyos resultados podemos empezar a entrever al final del décimo tomo.

Y es que Hideo debe encontrar y agrupar hasta el último resquicio de coraje que tiene dentro de si para poder sobrevivir la situación apocalíptica en la que se encuentra. Sin un minuto de descanso, nuestro protagonista tendrá que abrirse paso entre multitudes de muertos vivientes para poder mantener su preciada vida y nosotros lo acompañaremos en su cruzada particular. Digo sin un minuto de descanso porque literalmente el mangaka Kengo Hanazawa se ha propuesto explicarnos paso a paso todas las hazañas de Hideo, siguiendo una línea temporal continua que iremos viendo como se desarrolla. El único recurso que se toma Hanazawa para romper la linealidad de la historia es mover el foco de atención a otras personas de Japón —y del mundo— para ver como está la situación en otros puntos. Pero al volver a Hideo sigue estando donde lo dejamos, esperándonos para proseguir sus aventuras. De este modo Hanazawa evita la repetición y el aburrimiento en el que podría caer el lector y a la vez globaliza su narrativa.

Aburrimiento, claro está, hablando en términos hipotéticos, porque pese al poco trayecto físico que ha recorrido nuestro héroe en diez tomos, mucho se nos ha ofrecido; empezando por los zombis. Las criaturas de I am a hero se distancian de la visión clásica de muertos vivientes que estamos acostumbrados en occidente. El modo de hacer terror siempre ha sido distinto en oriente respecto a occidente, y este manga une los dos conceptos. Coge los zombis, mantén las dosis de acción necesarias pero añádeles comportamientos rutinarios y puede que algo de personalidad vestigial de su otra vida y queda una mezcla atrayente y nueva. Además de miedo, aparecen misterios, preguntas, y esto ayuda a sumergirse en la historia, a quedar enganchado a ella, a devorar página tras página.

Página tras página con un dibujo realista y detallista, capaz de expresar una faceta amplia de emociones y captar muchas expresiones distintas. Hanazawa en esta obra presenta un grafismo mucho más depurado que en otras historias suyas anteriores, y el uso de varias viñetas o páginas para representar una simple acción dan una sensación de cinética muy acurada. Además sabe usar los primeros planos en los momentos justos para recrear escenas y ambientes tensos, agobiantes y claustrofóbicos, ayudando a la acción en todo instante. Estos recursos gráficos casan a la perfección con los momentos más tensos de la historia, que normalmente van acompañados de dilemas morales de los protagonistas, donde se ven obligados una y otra vez a sopesar hasta que punto valoran su vida frente a la humanidad que se supone que han de tener. De momento, durante los diez tomos que he leído, sus creencias y valores han sido puestos a prueba varias veces, y no puedo esperar a ver si Hideo en verdad logrará llegar a ser el héroe que se espera de él. Y aunque llevo ya muchos capítulos encima, puedo imaginarme que solamente hemos visto la punta del iceberg que debe ser esta historia, y me muero de ganas de proseguirla.

I am a hero #1-10
Lo mejor
  • El aire fresco que le da a los zombis en un género muy estereotipado.
  • El dibujo detallista de la historia.
  • Es muy fácil empatizar con los personajes.
Lo peor
  • Un inicio algo lento puede que no guste a todos los públicos.
  • Las escenas de acción son cortas, no vengas buscando eso.
  • La linea temporal continua puede llegar a aburrir si no ves un posible final.