Reseña: ‘Gyo’

Un terrorífico Junji Ito

Junji Ito decía en una entrevista que su inspiración para crear Gyo había sido Tiburón (Jaws), la celebrada cinta de Steven Spielberg estrenada en 1975. Sin embargo, los tiburones que aparecen en Gyo, al igual que el resto de criaturas de la obra, se alejan bastante de cualquier forma de terror que Spielberg hubiera podido imaginar e incorporar a su película.

Gyo es toda una cadena de terroríficas secuencias en las que el miedo es protagonista. La obra de Ito es un torbellino de desesperación en el que no entra oxígeno, del que no se puede escapar y que tanto para personajes como para el lector resulta de lo más claustrofóbico. El mundo se ha sumido en un auténtico caos y desconcierto. No sabemos por qué, y tampoco tendremos la oportunidad de descubrirlo: no es ese, ni mucho menos, lo que Gyo busca provocar. Todo vale, y todo carece de sentido, pero ahí está, y nos pone de los nervios; nos lleva al extremo, nos saca de nuestras casillas y nos hace odiar por momentos lo que tenemos entre manos y tratamos de leer.

El esfuerzo que pongamos en conectar con la motivación de Ito para representar un entorno tan destartalado y fuera de control es en vano, y sólo sirve para refrendar esa sensación de vacío interno inmaterial que sustrae todo anhelo de esperanza. No podemos despertar de la pesadilla en la que el maestro del terror japonés nos ha metido, y aunque por un instante apartemos nuestra atención de tan desorbitado relato, no podremos sino rendirnos hacia esa psicosis colectiva de la que acabaremos formamos parte.

El desagradable escenario protagonizado por peces máquinas que desprenden un insoportable olor sume a Japón y al mundo entero en un caos del que nadie tiene respuesta. Personajes excéntricos y personas deformadas por el virus que los vertebrados acuáticos extienden, son en adelante nuestro acompañamiento hacia un abismo que lleva a la locura. Junji Ito es capaz de mostrar, a través de sus dibujos, la peor de nuestras pesadillas.

No hay fobias determinadas que puedan afectar a alguien en concreto. Gyo es, en conjunto, una gran fobia hacia las cosas que se suceden sin ningún tipo de orden o lógica. Es uno de esos sueños locos que nos conducen hacia lugares conocidos, hacia personas conocidas, pero que saltan de un lado a otro sin ningún patrón o razón de ser. La aversión que produce es descomunal, y nuestra única arma es desear que esos seres desaparezcan mientras vamos pasando las páginas.

Y podremos hacerlo. Podremos terminar de leer Gyo y sentir auténtica repulsión hacia el mundo que acabamos de presenciar, pero sus personajes seguirán atrapados en ese tejido de estupor que Ito ha creado especialmente para ellos. No podemos hacer nada para rescatarlos, porque todo atisbo de humanidad se ha perdido y sólo nos quedan restos putrefactos y un profundo sentimiento de desasosiego.

Desde luego que no estamos ante una historia capaz de encajar en cualquier tipo de lector, pero sí, en cualquier caso, de dar una clase magistral sobre el uso de los elementos de terror en el cómic, de asombrar y de hacer convivir ese sentimiento de malestar constante hacia el ambiente en el que nos ha introducido Junji Ito con una profunda admiración por la facilidad con la que representa una situación tan devastadora. Porque las pesadillas también son disfrutables, y en una época en la que el terror no pasa por su mejor momento en términos de originalidad, Gyo es una muy buena oportunidad de resarcir al género.

Gyo
Lo mejor
  • La forma que tiene Junji Ito de poner todo tipo de locuras en el papel y darles vida y
  • Es una auténtica pesadilla llevada al cómic, con todo tipo de detalles.
  • Las historias extra del tomo dos son un añadido estupendo.
Lo peor
  • Acaba casi igual que empieza, no sabemos qué pasa con esas criaturas y se limita a representar la debacle.
  • Poco menos que recomendado para lectores que no estén dispuestos a soportar todo tipo de escenas fuera de sí.



  • Álvaro Barrientos Pazos

    Hace un par de semanas que me hice con este y black paradox y la edición mola un huevo ya de entrada la portada me gusto muchísimo más que la original, muy elegante.

    Las historias de Junji Ito buscan hacerte sentir incomodo y no ayuda que todos los personajes de la historia acepten las anomalías como cosas normales tan fácilmente, te sientes aun más escandalizado, pero sin duda es lo que busca el autor, tampoco le interesa contar una historia de principio a fin sino una anécdota o un trayecto en medio de un suceso surrealista, que a veces intenta sobreexplicar. (en mi opinión)

    En concreto Gyo con los peces muertos andando por ahí me dio muy mal rollo
    es una relación de amor odio xD.
    También hay una película de animación que tenía algunos matices diferentes.