Reseña: ‘Soul Eater NOT!’ #1

Un alma mona reside en un cuerpo y una mente monos

Soul Eater NOT! no es Soul Eater. Sí, es tan obvio que suena tonto, pero muy importante de entender a la hora de enfrentarse a esta obra. El título, editado por Norma Editorial, no es casual, la propia contraportada lo advierte: ‘Un Soul Eater que es como si no fuera Soul Eater sino todo lo contrario’. El spin-off que Atsushi Ohkubo ha realizado de su obra más conocida no es de aventuras, no está centrado en las peleas y ni siquiera estoy totalmente seguro de que se pueda considerar shonen. Pertenece al género que en internet algunos denominan simplemente como Chicas Monas Haciendo Cosas Monas, ése que gusta tanto a ciertos estudios como Kyoto Animation o P.A.Works. Pero se ambienta en el mismo universo que la obra original, desde luego.

Si te gusta Soul Eater y te gusta el género de las chicas monas presta atención, porque este puede ser tu manga.

Soul Eater NOT! nos pone en la piel de Tsugumi Harudori, una joven de catorce años enamorada del amor (como ella misma se define) que un buen día descubre su auténtica naturaleza: es un Arma. Es decir, puede transformarse en una de las herramientas que usan los Maestros para recolectar almas de demonio. Es por eso que la envían a la AMAM (Academia de Maestros de Armas de la Muerte), donde deberá aprender a controlar sus poderes para evitar ponerse en peligro a sí misma o a las personas que le rodean.

Una vez más: parece la premisa de una historia de aventuras, pero no lo es. Tsugumi no es una luchadora y pertenece a la clase N.O.T. (Normally Overcome Target), cuyo objetivo es ofrecer a los estudiantes una vida normal. Sus tareas principales no serán defender el mundo de los maléficos poderes que lo azotan, sino aprender a relacionarse con sus excéntricas compañeras de residencia, administrar bien su paga para poder llegar a fin de mes o elegir un buen Maestro como compañero.

Este último punto es relevante, dado que (y en esto sí que se parece a la serie original) el vínculo entre Maestro y Arma juega un papel de gran importancia. Debido a su indecisión, Tsugumi acaba compartiendo cuarto con las dos candidatas a ser sus Maestras: Meme Tatane, una joven de prodigiosa mala memoria (las cosas que puede llegar a olvidar son, de hecho, sorprendentes) y Anya Hepburn, literalmente una princesa que se ha escapado de su castillo para aprender cómo es la vida de los (en sus propias palabras) plebeyos, aunque a menudo su gran orgullo le impide expresarse con naturalidad (si la imagináis con los mofletes hinchados y una mueca enfadada, os haréis una buena idea del tipo de personaje que es). Son quizá los personajes más humorísticos de la serie, debido a sus peculiaridades, pero la historia está muy centrada en ellos y su relación con Tsugumi, llegando a adoptar tintes de triángulo amoroso en algunos momentos. Porque, ¿cómo puede elegir la protagonista a una de las dos sin herir a la otra? En realidad, en sus fantasías, Tsugumi quería ser el Arma de un chico guapo mayor que ella, pero eso está totalmente fuera de sus posibilidades. ¿O no…?

Otro aspecto que resulta necesario aclarar a los lectores de Soul Eater es la relación de este manga con el original. No se trata de una continuación en ningún sentido: es decir, no sucede después del final del manga original. Se puede considerar más bien una precuela, porque se ambienta en la época de los primeros capítulos del manga o incluso antes, cuando Death the Kid no se había unido a la escuela y el profesor Sid continuaba vivo. Aparte de él, vemos a otros personajes de la obra principal como Maka y Black★Star, aunque son meros cameos y no permanecen mucho tiempo a la vista. En cambio, personajes secundarios de Soul Eater llegarán a tener en NOT! un grado notable de protagonismo, siendo el caso de Kim Diehl u Ox Ford.

Y ya que hablamos de los cameos, cuando salen personajes comunes se puede apreciar otro aspecto en el que se diferencian este spin-off y su original: el dibujo. En mi reseña de Soul Eater hablaba positivamente del estilo de los diseños, en el que los personajes y edificios eran dotados de enorme dinamismo y estilo propio a costa de quedar un tanto deformes. Aquí no hay nada de eso, los diseños son más estándar (ya sea para nuevos o viejos personajes), y los escenarios más realistas y uniformes, llenos de líneas rectas. Si la Death City de Soul Eater parece un escenario surgido de una pesadilla, aquí no da la impresión de tratarse de la misma ciudad, sino más bien de una urbe normal y corriente donde los habitantes hacen sus vidas. También aparenta ser más grande.

A pesar de todo lo dicho, también hay batallas de vez en cuando: enfrentamientos contra un grupo de traidores a la AMAM, controlados por una misteriosa figura que mueve los hilos; una trama de fondo que no tiene mucha importancia en este primer tomo, aunque ganará relevancia en futuras entregas. En el caso de los combates, aunque están realizados con la calidad y dinamismo que cabe esperar de Atsushi Ohkubo, tampoco hay que esperar las cuidadas batallas que teníamos en la obra original. Aquí tenemos un tipo de acción más rápida y directa, que se resuelve con sencillez en un par de viñetas, sin recrearse en técnicas o movimientos especiales.

Un punto positivo para los fans acérrimos de Soul Eater es que el autor aprovecha la ocasión para introducir detalles sobre el funcionamiento y el sistema de la AMAM. Algunos son interesantes, mientras que otros eran fáciles de deducir, pero en cualquier caso se agradece el detalle incluso más que los ocasionales cameos antes mencionados. Pero, ¿y qué ocurre con los no lectores de Soul Eater? Aunque he realizado casi todo el análisis de la obra comparándola con la versión original, el propio autor asegura que este manga está pensado para lectores y no lectores. ¿Puede alguien que no conoce a Soul, Maka o Black★Star disfrutar de Soul Eater NOT!?

La respuesta es que no es imposible… pero tampoco es probable. El contexto no es difícil de entender, pero muchas referencias serán pasadas por alto. Aunque no puedo afirmarlo con seguridad, diría que cualquier lector casual pronto tendría la sensación de estar perdiéndose cosas. Sinceramente, no creo posible que Soul Eater NOT! hubiese visto jamás la luz como obra original; ocurre igual con la mayoría de spin-offs. Necesita de un contexto previamente establecido a partir del cual desarrollarse, y eso dice mucho de una obra. No la hace peor, pero creo que sí menos accesible.

Soul Eater NOT! muestra el día a día de una joven que vive en una academia de guerreros, pero que carece del talento y la voluntad de luchar. Se enfrentará a los retos cotidianos de una chica normal, más que a los de un héroe, y conviviendo con sus excéntricas compañeras, nos ofrecerá situaciones llenas de humor, momentos monos y trajes variados. Estas cosas, más que las peleas o el misterio, constituirán los puntos fuertes de la obra. Una extraña combinación de elementos que gustará poco a muchos, pero que puede gustar mucho a unos pocos.

Soy un tipo nacido en un pueblo perdido de la provincia de Jaén que colabora en Deculture cuando no está ocupado trabajando en libros y guiones de manga o videojuegos.

Soul Eater NOT! #1
Lo mejor
  • El humor, las compañeras de la protagonista son tan excéntricas que algunas de las situaciones que provocan nos tomarán por sorpresa.
  • Los detalles sobre el funcionamiento de la AMAM y del mundo de Soul Eater que el autor aprovecha para explicarnos.
  • Es la obra ideal para los fans de series de chicas monas a los que además les guste Soul Eater.
Lo peor
  • Aunque se supone que es para todos los públicos, es probable que los no iniciados en Soul Eater se sientan un poco perdidos si empiezan por NOT! su lectura.
  • Aburrirá mortalmente a quienes esperen una serie de acción o aventuras, y decepcionará a quienes busquen ver más sobre Soul, Maka u otros protagonistas de la obra original.
  • El dibujo carece de ese estilo tan personal y característico de Atsushi Ohkubo. De hecho, parece tal vez un poco genérico.



«Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.»

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.