Análisis: ‘Tembo the Badass Elephant’

¿Es que nadie va a hablar del elefante en la habitación?
Imagen de Tembo The Badass Elephant

Cuando SEGA y GameFreak anunciaron un juego en conjunto, nadie pudo evitar levantar una ceja. Seamos honestos, la historia recientes de ambas desarrolladoras no es bastante buena, pero que aunaran fuerzas era algo que no veíamos desde el año 1994 con Pulseman, por lo que no muchos podían trazar una relación entre ambas.

Poco después se reveló que el título sería el que nos ocupa: Tembo the Badass Elephant, desarrollado para PC, PlayStation 4 y Xbox One. Un primer vistazo daba buena espina, aunque ciertamente no era lo que ningún fan de alguna de las dos compañías se esperaba. ¿Un elefante soldado con una estética de cómic ochentero? Guau, eso me hizo llamar la atención muy rápidamente. No dejaban de apilarse elementos que, como poco, me causaban curiosidad. ¿Y la primera producción de GameFreak fuera de Nintendo en más de dos décadas?

Tenía que probarlo, aunque fuera por ver cómo acababa la historia.

Así que Steam —sí, mi ridículo PC es capaz de mover el juego, pero publicarlo para consolas de séptima generación o Wii U era, al parecer, una locura— se descargó el título y… Menudo desastre. Su lanzamiento fue escabroso y literalmente injugable, ya que habían confundido ejecutable al publicarlo. Empecé a temer mucho.

Tembo the Badass Elephant

Por suerte, no tardaron veinticuatro horas desde la compañía del erizo azul en arreglar el desaguisado y me dispuse a jugar. Lo primero que me saludó fueron unos gráficos más que resultones, mezclando sprites en alta calidad con diversos modelados del entorno en los que sembrar la destrucción y un tutorial en el que ponían sobre la mesa muy buenas ideas para el paquidermo.

“Guay”, pensé. ¿Qué puede fallar? Tenemos un elefante soldado capaz de acometer, dar saltos y volteretas en el aire de una forma que no me dejó de recordar a Sonic, una mecánica en la que usar la trompa para regar, o apagar fuegos que iba a dar mucho juego y una música que hacía que se me apeteciese hacerme con todos. Esto es la caña.

Los primeros niveles eran una muestra de ello: ágiles, manejables y, a todas luces, una delicia fluida y simpática. No os voy a mentir, me lo pasé verdaderamente pipa destruyendo escombros a culetazos y haciendo spin dashes aéreos para reventar tanques. Era tan maravilloso… Durante los primeros treinta minutos.

Ah, se me olvidaba comentar una de las maldiciones recientes de SEGA, llegada en esta ocasión a la desarrolladora como herencia: llevar el diseño de niveles más allá de lo razonable una vez superas unos tantos niveles. De repente, todo se hacía incontrolable. Los controles no eran tan precisos como para muchas de las exigencias del juego —en especial, intentar entablar combate aéreo muchas veces te llevaría dando volteretas al precipicio de tu elección, izquierda o derecha— y las mecánicas de agua en el aire requerían más puntería de la que mi mando era capaz de proporcionar.

Tembo the Badass Elephant

Pero esperad, ¡aún hay más! En cada nivel, hay una “puntuación” basada en vencer enemigos y rescatar civiles —una buena idea para alargar la duración del juego, por supuesto. Generalmente, entre doscientos y trescientos puntos. Un poema fue mi cara al ver que, en un juego tan supuestamente ágil y fluido como éste se te exige que obtengas, aproximadamente, un 90% de ellos para avanzar al siguiente grupo de tres o cuatro niveles, algo que en este tipo de títulos es inadmisible, ya que te obliga a repetir niveles por gusto cuando lo que nos están vendiendo es un título clásico que nos evoca incluso la sensación del arcade.

Y desgraciadamente, esta forma tan artificial de alargar la vida del título le es necesaria, porque no dura mucho más de cuatro horas, suponiendo que estés casi rozando el 100% de éste. Algo que sería admisible si fomentara la rejugabilidad, cosa que no ocurre.

Al menos nos queda el estilo desenfadado, los gráficos coloridos y llamativos y la idea de lo que pudo haber sido y nunca fue. Una verdadera lástima.

“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.

5
Tembo the Badass Elephant (PC, PS4, Xbox One)
Lo mejor
  • Un estilo muy resultón
  • Presenta muy buenas ideas
Lo peor
  • Pide más de lo que el control ofrece
  • Es corto con avaricia. ¡Y con duración extra artificial!
  • Tampoco fomenta mucho la rejugabilidad



Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.