Análisis: ‘3D Sonic the Hedgehog 2’

Cuando el erizo conoció al zorro de dos colas

Ay, esos tiempos en los que lo azul de la mascota de SEGA eran las púas y no las coletas. Todavía recuerdo esas mañanas afanando la Mega Drive de mis primos para echar horas incansables a Sonic the Hedgehog 2, Comix Zone Earthworm Jim. Pero de eso han pasado más de veinte años y hoy lo que tenemos es una interminable caterva de reediciones de las viejas glorias, ya sea en recopilatorios o en versiones mejoradas.

Y vaya que si 3D Sonic the Hedgehog 2 cae en el saco de las mejoras. A estas alturas es innecesario justificar por qué el veloz erizo marcó una generación con la trilogía (o tetralogía, depende de cómo lo veas) de Mega Drive. Era la respuesta de la compañía a las aventuras de Mario y el relevo al ya jubilado Alex Kidd, así que había dos grandes zapatos que llenar. Algo que se hizo con gran acierto entre un perfecto uso del limitado chip de sonido de la consola, unos simpáticos y coloridos gráficos, un magnífico diseño de niveles e incluso algunas referencias a Dragon Ball que han permanecido como insignia de la saga después de tanto tiempo.

Y todo eso se mantiene en esta nueva versión, por supuesto, con un cuidado que a veces soltará una lagrimilla del fan de la historia del puercoespín. Y es un buen ejemplo de ello la música, rescatada del título con gran detalle, incluso permitiéndonos la opción de elegir qué versión del chip de sonido de la Mega Drive emular. Podremos rememorar los temas de Chemical Plant ZoneMetropolis desde el cristal de una Mega Drive II si ésa era la de nuestra infancia o limitarnos a la original.

Pero donde más brilla esta revisión es en lo gráfico, ya que el efecto 3D es probablemente lo que todos esperábamos de los títulos retro al oír que la consola contaría con esa función. Permitiéndonos varios ajustes, como todas las versiones de la colección tridimensional de SEGA (por ejemplo, si hacer que el efecto vaya hacia dentro o hacia fuera de la pantalla e incluso emular un televisor de tubo simulando la curvatura). Aunque sentir la profundidad y la fluidez de cada una de las capas del juego es algo que tienes que hacer por ti mismo, es algo que recomiendo a cualquier persona que tenga cariño a Sonic. No obstante, ese efecto pierde gran parte de su fuerza durante los niveles especiales, que es donde más podríamos disfrutar de él.

Tails Miles Prower

También se nos permite elegir entre la versión occidental o japonesa del título, con las pequeñas diferencias que entraña. Un pequeño añadido que no hace más que añadirse en la pila de detalles al jugador de toda la vida, junto a la opción de acceder directamente a la selección de nivel o facilitar la tarea haciendo que un golpe te reste menos anillos, algo que hará más accesible el juego a los más pequeños si quieres iniciarles en la sufrida vida del seguero.

Por desgracia, no puedo decir que sea la versión definitiva. La ausencia de las mejoras que ya implementó Taxman en la edición de iOS y Android, más notablemente la inclusión de la zona secreta Hidden Palace, la ausencia de Lock-On (que esperemos que solucionen con un posible anuncio de 3D Sonic and Knuckles) y otros ajustes técnicos, pero lo bonito que se ve todo en profundidad compensa, mucho, la experiencia.

En resumen, hablamos de un título que considerar para propios y extraños y una buena dosis de querer a nuestro erizo de vuelta con la pureza de siempre. Hablamos de la SEGA noventera.

“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.

8.5
3D Sonic the Hedgehog 2
Lo mejor
  • No deja de ser Sonic 2. Y eso es bueno
  • Lo bonito que se ve todo en 3D
  • Cuidado para el fan
Lo peor
  • La ausencia de Hidden Palace



“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.