Análisis: ‘Digimon World: Re:Digitize’

El ciclo de la vida digital

El primer Digimon World para PlayStation fue un juego muy especial. Trataba de aunar dos formas de entretenimiento totalmente distintas: los V-Pets, monstruos derivados de la franquicia Tamagotchi de Bandai que podían evolucionar y luchar entre ellos, y los RPG de aventuras propios de aquella generación. El resultado era un juego difícil, en el que debías tener en cuenta múltiples factores si querías sobrevivir a tus aventuras en la Isla File, un juego que contravenía las reglas habituales del género: los combates aleatorios no te volvían más fuerte, el poder que obtenías se desvanecía cada cierto tiempo, debías ocuparte de administrar tus recursos más que de las propias batallas. También se trataba de un juego innovador: podías encontrar en el menú de juego el equivalente a los logros o trofeos que se estandarizaron en la generación anterior. Los combates no eran aleatorios, sino que podías evitarlos esquivando a los enemigos en el mapa, y no había transición entre la exploración y la batalla. Otros juegos ya lo habían hecho antes (Chrono Trigger en SNES), pero seguía siendo poco habitual. Y sobre todo, dejaba una gran libertad de exploración, permitiéndote descubrir los secretos de la Isla File en el orden que prefirieras, siempre que encontraras el modo de desbloquear los obstáculos que interponía el juego. Nada raro si hablásemos de un WRPG, pero bastante infrecuente en aquella época para un juego hecho por japoneses.

Fue una apuesta arriesgada, tal vez demasiado arriesgada. Muchos jugadores querían simplemente un clon de Pokémon, o un juego para revivir las aventuras de Tai y sus amigos (Digimon Adventure fue creada de forma paralela, así que son productos relacionados pero independientes). O simplemente, un juego que no te condenara a tener como compañero una babosa devoradora de cacas si no eras capaz de comprender rápidamente las extrañas reglas que rigen el Mundo Digital. Sí, para muchos, tener un Numemon equivalía a mandar el juego a tomar viento y olvidarlo para siempre. Pero aquellos que ahondamos más en su peculiar narrativa nos emocionamos ante la posibilidad de obtener diferentes Digimon dependiendo de nuestro empeño como cuidadores mientras explorábamos una Isla File distinta a la del anime pero igual de fascinante; aquellos nunca olvidamos Digimon World, incluso si por culpa de los bugs que contenía la edición española fuimos incapaces de completarlo. Digimon World 2 no fue una continuación de aquello, sino un intento de dar al público lo que pedía. La auténtica secuela del juego que consumió tantas horas de nuestra infancia, que nos conmovió al mostrar la muerte por vejez de los Digimon en los que tanto tiempo invertimos y nos llenó de orgullo al observar que podíamos convertir un triste páramo gris en una ciudad rebosante de vida, tardó trece años en llegar.

Y aun así todavía tuvimos que esperar. En esos trece años (once para los europeos, de todos modos, dado que Digimon World no llegó a Europa hasta 2001), el tirón de la franquicia Digimon ha muerto… O más bien, se ha permitido que muera. Entre que los múltiples experimentos de Toei con el anime no siempre han tenido demasiado éxito, y que Namco Bandai apenas ha mostrado interés por traer los juegos de Digimon a nuestro continente (la mayoría de los cuales no merecían la pena, de todos modos), la franquicia ha dejado de ser considerada rentable. Y eso que el entusiasmo de los fans españoles no ha desaparecido, como se ha demostrado ya en varias ocasiones. En cualquier caso, la consecuencia ha sido que la secuela del original, llamada Digimon World Re:Digitize, no ha sido traducida del japonés… o al menos, no de forma oficial. Un grupo de aficionados se ha encargado de trasladar todos los textos al inglés (una tarea complicada que les ha llevado otros tres años).

Ahora bien, para un análisis, esto ha sido un preámbulo demasiado largo. Pero un juego con semejante historia detrás necesita de ciertas explicaciones para ser comprendido en su totalidad. Afortunadamente, no es necesario para disfrutarlo, pues el juego se sostiene por sí solo y no requiere haber jugado a otras entregas o conocer la franquicia para completarlo.

Las mecánicas básicas son idénticas a las de Digimon World de PSX. Tienes un compañero Digimon al que debes cuidar y alimentar. Te indicará cuándo tiene hambre, sueño, cansancio o ganas de ir al excusado. La dedicación que pongas en cuidar sus necesidades repercutirá en sus futuras digievoluciones. Su felicidad, disciplina o su peso pueden determinar en qué se transformará (una mecánica ya existente en el clásico Tamagotchi). No menos importancia tienen sus parámetros. ¿Potenciarás su poder ofensivo, defensivo, su velocidad, su inteligencia, sus puntos de salud o de magia? Derrotar enemigos apenas elevará estos atributos, así que deberás elegir entre centrarte en unos pocos de ellos o tratar de mantenerlos equilibrados. Las máquinas del gimnasio (de visita obligatoria si no deseas acabar con un Numemon por compañero), te ayudarán fortalecer a tu compañero.

A cambio de estos cuidados, tu Digimon te protegerá cuando te encuentres con un enemigo peligroso. Aunque al principio pocas instrucciones podrás darle (la criatura lucha por su cuenta), cuando vuestro vínculo se fortalezca podrás indicarle si deseas que mantenga una actitud más agresiva en el combate, si prefieres que mantenga las distancias, si debe ahorrar los preciados puntos de magia que consume cada ataque… Y cuando entrenas lo suficiente su inteligencia, llegas a poder indicarle en tiempo real qué ataque debe realizar, una opción que complica los combates más de lo que parece y que sólo debes utilizar si eres un jugador muy avanzado.

Pero, ¿qué objetivos persigues como jugador en la Isla File? Tienes principalmente dos puntos, y el primero es idéntico al de Digimon World. La Ciudad File, en el centro de la isla, se ha quedado vacía y los Digimon que la habitaban se han dispersado por todas partes. Debes explorar los diferentes y extraños hábitats en busca de Digimon inteligentes para convencerlos de que se vuelvan a la ciudad. Muchos de ellos abrirán negocios que te facilitarán enormemente la inacabable tarea de cuidar de tu compañero.

El segundo punto es, por supuesto, buscar un modo de volver a tu propio mundo. Aquí es donde el juego muestra la mayor novedad respecto a Digimon World, dado que esta vez no estás solo. Has sido invocado por alguien a la Isla File, y no eres el único que ha sido ‘invitado’. Otros jugadores del juego de Digimon al que dedicabas tus horas en el mundo real han sido arrastrados hasta allí, y junto a ellos tendrás que investigar la extraña criatura llamada Vitium: una forma de vida única relacionada con el padre de Nico, quien trabaja para la empresa que creó el juego ficticio de Digimon. Otros personajes como Akiho (la mejor jugadora en los rankings), Yuya (el hijo del dueño de la empresa) o Mikagura (una hacker que llegó antes que nadie al Mundo Digital y que posee dos Digimon en vez de uno) también te acompañarán durante la aventura, aunque siempre viajarás sólo y te ayudarán en las batallas muy ocasionalmente.

Estos personajes se alejan en diseño del estilo habitual de la franquicia. Han sido creados por Yasuda Suzuhito, ilustrador principalmente conocido por los diseños de Durarara!!, y que en esta ocasión emplea un estilo muy similar al que utilizó cuando trabajaba en Shin Megami Tensei: Devil Survivor, siendo los protagonistas de ambos juegos prácticamente hermanos gemelos. La clara sexualización de los personajes femeninos nos da a entender que el juego no está dirigido a niños y que los creadores son conscientes de que el público original de la franquicia ha madurado (o incluso podríamos decir que ha envejecido, no son pocos los que ya peinan canas). Aun así, todo queda en un mero asunto estético, dado que estos personajes no actúan en ningún momento como intereses amorosos ni nada por el estilo. La aproximación estética a SMT queda justificada en otro aspecto: la forma de correlacionarse con el resto de personajes recuerda mucho a la vista en diferentes entregas y spin-off de esa saga. Encontrarte con ellos cada cierto tiempo, ver cómo se desarrollan de forma simple pero efectiva y tener que posicionarte del lado de unos pudiendo provocar con ello el desagrado de otros es una mecánica nueva en esta franquicia, pero que resultará muy familiar a aquellos que hayan jugado a productos como Strange Journey, Persona 3 o el propio Devil Survivor. Cabe aclarar que la versión de esta mecánica en Re:Digitize es muy descafeinada y que las decisiones que tomes apenas tendrán consecuencias (narrativas o jugables). Del mismo modo, la historia que cuenta tampoco tiene demasiada profundidad y es una excusa más para explorar la isla… y para escalar la dificultad.

Era una peculiaridad bastante molesta de Digimon World: al principio era mucho más difícil que una vez llevabas la partida avanzada. Los diseñadores de Re:Digitize eran muy conscientes de esta debilidad del sistema y trabajaron para dar la vuelta a la tortilla. Gracias a esto, ahora la curva de dificultad es mucho más razonable: las zonas con enemigos difíciles son inaccesibles al principio, nos enfrentamos a los jefes en un orden tal que podemos imaginarnos cuán fuertes son y Jijimon nos aconsejará siempre qué nivel de evolución debe tener nuestro compañero para hacer frente a una nueva región.

Esto redunda, inevitablemente, en una mayor linealidad del mapeado. Aunque es en cierto modo muy similar al de Digimon World, las zonas están menos interconectadas que en la primera entrega, reduciendo la sensación de libertad y exploración libre. El propio diseño de la ciudad es, en esta ocasión, una cruz y no una plaza, obligándonos a pasar por el vacío centro una y otra vez, dado que los puntos de interés están casi todos repartidos por los extremos. Aunque el aspecto de la ciudad variará poco a poco a medida que reclutamos monstruos digitales, todos los edificios están edificados desde el principio y no podremos verlos aparecer de la noche a la mañana. Una decisión lógica (se supone que todos los Digimon vivían en esta ciudad antes de irse) pero que sigue restándole un poco de encanto al reclutamiento. Otro problema menor de diseño del mapa es muy propio de juegos de PSP, y probablemente se debe a las limitaciones de la consola. La forma en que las áreas (algunas bastante grandes, otras más modestas) se interconectan es un poco artificial: atravesar la salida de la zona te teletransporta al área contigua, pero da la sensación de que el personaje tiene que caminar un buen rato entre una y otra, de modo que en realidad sólo estás explorando una pequeña parte (la parte relevante) de la isla. Sucede lo mismo en Birth by Sleep, Crisis Core y otros muchos juegos en tres dimensiones de la consola, pero si estás acostumbrado al mapeado de Digimon World, en el que todas las zonas encajan como un puzle bien planteado, puede resultar un poco decepcionante. Además, aunque hay una dedicada a los Digimon acuáticos, no disponemos de ningún punto desde el que observar claramente el océano que rodea la Isla File, por lo que la sensación de estar explorando la totalidad de una isla queda un poco menguada. Una auténtica pena, porque la forma en que están interconectadas las áreas no deja de ser ingeniosa a su manera (especialmente la relación entre la ciudad, las alcantarillas y el pantano) y se nota la dedicación en homenajear de algún modo las zonas del juego original mientras nos ofrecen paisajes y lugares novedosos que nos transmitan la sensación de estar en ese Mundo Digital lleno de basura humana pero paradójicamente inexplorado por el hombre.

Los otros personajes tendrán siempre al mismo Digimon, pero el nuestro está sujeto al ciclo de vida del V-Pet. Esto significa que tiene los días contados, y si no consigue digievolucionar antes de que la esperanza de vida de cada etapa llegue a su fin, morirá de viejo. Por muy bien que lo entrenes y muy poderoso que lo vuelvas, la vejez no perdona y cuando tu compañero llegue a la última etapa (Supremo o Hiper Campeón, como más os guste llamarlo) sabrás que sus días están contados. Hay objetos para aumentar un poco su esperanza de vida, pero son bastante raros y no puedes hacerlo vivir para siempre por mucho que los utilices. Esto significa que tarde o temprano tendrás que empezar de cero con un Digimon bebé. Al menos, parte de las estadísticas es transmitida al nuevo Digimon al nacer, de modo que cada ‘generación’ será más poderosa que la anterior. Lo normal es que tu primer Digimon no pase de la fase de Maduro/Campeón y muera de viejo antes. Por supuesto, un Greymon es lo bastante poderoso para resolver a los primeros jefes, y no necesitarás el nivel Perfecto/Mega Campeón hasta bastante más adelante.

Aun así, entrenar a la nueva generación hasta que esté al nivel de la anterior puede hacerse pesado. Inevitablemente, pasarás muchas horas en el gimnasio aumentando las estadísticas, con breves pausas para visitar el baño o la granja, y la sensación será de estar condenando a tu compañero a una vida repetitiva en lugar de darle las aventuras que se merece. La clave es tomárselo con calma, salir a reclutar nuevos Digimon de vez en cuando para que no todo sea entrenar y no obsesionarse demasiado con las estadísticas, dejando que el propio juego decida en qué va a transformarse tu compañero. También es conveniente aprender a realizar bien y sin errores todos los minijuegos del gimnasio, pues nos fortalecerán más rápido que el entrenamiento automático y cada hora ahorrada es una hora más que podrás disponer de tu Digimon antes de que llegue la hora de la muerte. Aun así, no quiero engañar a nadie: tarde o temprano el entrenamiento se acaba haciendo aburrido y hay que mentalizarse respecto a esto, ser consciente de que es necesario porque sin esta mecánica no existiría el propio juego.

Al menos, la muerte no te arrebatará para siempre a tus compañeros. Además de las DigiMemorias (unas Memory Sticks que puedes utilizar para invocarles brevemente y que realicen su ataque especial en batalla), disponemos de la función de hacer copias de sus datos en el Coliseo. De esta manera, podemos guardar a nuestros compañeros más poderosos e invocarles siempre que tengamos un verdadero reto por delante o simplemente nos apetezca hacerlos combatir contra los de nuestros amigos (en modo multijugador local). El coliseo es enorme, dispone de bastantes modalidades y algunos de los contrincantes que encontraremos son cameos que nos harán esbozar una sonrisa. No es un lugar que se pueda considerar opcional, dado que será obligatorio visitarlo a menudo mientras avanzamos en la historia, deberemos buscar allí a algunos de los Digimon que hemos de convencer para volver a la ciudad y, muy importante, algunas digievoluciones estarán bloqueadas para nosotros a menos que derrotemos allí a las respectivas criaturas. Puede sonar un poco molesto, pero en realidad luchar en el coliseo es muy agradable, y su gimnasio resultará al principio más práctico que el de la ciudad para aumentar estadísticas (principalmente porque tiene un retrete al lado). Además, mientras tengamos invocado a uno de los Digimon cuyos datos guardamos, el tiempo no pasará, así que no tendremos que preocuparnos por estar desperdiciando la esperanza de vida de nuestro compañero. Incluso si luchamos con el Digimon que estamos criando actualmente, ninguno de los combates harán que el tiempo avance, las heridas que sufra y las derrotas no repercutirán en su estado real y no tendremos que gastar nuestros propios objetos. Las recompensas por ganar batallas en el coliseo no son nada desdeñables, además, pues nos obsequiarán con objetos que suelen tener precios astronómicos en las tiendas o directamente resultan casi imposibles de encontrar en otros lugares.

A pesar de que una de las cosas llamativas de la franquicia es la cantidad de criaturas de la que dispone (superando ampliamente a Pokémon en ese aspecto, gracias en parte a que existen más etapas evolutivas y muchas razas son simplemente Digimon recoloreados con sus propias características), la cantidad real de criaturas que podemos llegar a tener puede resultar un poco decepcionante. No diré la cifra exacta, pero son menos de cien, y hay un buen puñado de Digimon que tienen su propio modelo en el juego e incluso puedes enfrentar, pero no obtener. En realidad esto no es un problema si no te importa dejar al azar y al entrenamiento qué Digimon consigues (te habrás pasado de sobra el juego mucho antes de haber llegado a registrar siquiera la mitad en tu Digivice), pero hay muchas probabilidades de que tu Digimon preferido haya quedado fuera de las opciones y no llegues a tenerlo. Debo apuntar que, por suerte, a mi no me ocurrió eso. A grandes rasgos, los Digimon que figuran entre las opciones son en su mayoría protagonistas de las temporadas impares del anime (mostrando así el buen gusto de los creadores). La versión para Nintendo 3DS añade una buena cantidad de opciones al digi-árbol, pero me temo que Digimon World Re:Digitize Decode queda de momento totalmente fuera de nuestro alcance, salvo que hablemos japonés y tengamos una 3DS japonesa.

Podría hablar indefinidamente de este juego, de las referencias que hace al Digimon World original, de los digimon casi imposibles de reclutar porque sólo aparecen en lugares extraños a horas extrañas, de los objetos que te permiten obtener digievoluciones concretas al instante, de cómo la historia te hace dar vueltas por toda la isla en momentos críticos (elevando casi intencionalmente la probabilidad de que tu compañero muera de viejo antes de una batalla difícil)… pero eso no os ayudaría a juzgar mejor el juego, sólo a conocer mi opinión más a fondo.

Digimon World Re:Digitize monster

Digimon World fue un lanzamiento arriesgado, un experimento creado al amparo de una marca de éxito emergente que quizá no tuvo el éxito esperado pero caló muy hondo en los corazones de aquellos que lo disfrutaron. Una forma de entender el RPG de forma totalmente diferente, huyendo de la linealidad y convirtiendo la rutina en la base de la experiencia, de forma en cierto modo similar a Animal Crossing, Harvest Moon o Los Sims, pero sin renunciar a las aventuras, la exploración y los combates. Re:Digitize es el refinamiento de esta fórmula, un juego decidido a mantener las mecánicas y adaptarlas a una curva de dificultad bien planteada. Arrastra un elemento desmoralizador del juego original, el tener que entrenar al Digimon sabiendo que acabará muriendo y que, en cierto modo, todo el esfuerzo será en vano. Pero podría decirse que esa es la esencia del propio V-Pet del que los Digimon nacieron, y resulta didáctico descubrir o recordar que nada dura para siempre, que eso es lo natural y que no tiene nada de malo. Está bien lamentarse, pero hay que superarlo y comprender que siempre queda un nuevo digihuevo por abrir, una vida dependiente más por germinar que no sabemos en qué se convertirá.

Es la mejor forma de establecer un vínculo entre el cuidador y la criatura, un vínculo que ninguna de las otras sagas sobre entrenar monstruos ha sabido imitar y con la que Pokémon sólo puede aspirar a soñar. Los Digimon de Digimon World y Re:Digitize son, por supuesto, monstruos digitales: un puñado de números en un sistema cerrado. Pero dentro de su propio mundo, nacen, crecen, se relacionan (con nosotros), se alimentan, se reproducen y, por mucho que nos duela, también mueren.

Soy un tipo nacido en un pueblo perdido de la provincia de Jaén que colabora en Deculture cuando no está ocupado trabajando en libros y guiones de manga o videojuegos.

8
Digimon World: Re:Digitize
Lo mejor
  • La mecánica de cuidar y entrenar a tu Digimon y la emoción de descubrir en qué se va convirtiendo
  • La multitud de referencias y guiños al Digimon World original, juego del que extrae las mecánicas
  • Lo depuradas que están estas mecánicas, junto a una curva de dificultad bien planteada
  • Una historia sencilla pero que cumple perfectamente su cometido de guiarnos a través de la Isla File, mientras vemos desarrollarse a nuestros compañeros de viaje encontrándonoslos esporádicamente al estilo de SMT
Lo peor
  • El mapeado, demasiado lineal y con las áreas poco interconectadas entre ellas, además de no dar la sensación de estar en una isla
  • La desmoralizadora tarea de tener que entrenar horas enteras en el gimnasio para fortalecer a tu nuevo Digimon después de que el anterior muera de viejo acabará cansando al jugador tarde o temprano
  • -La cantidad de Digimon que puedes tener no es realmente muy alta, así de que cabe la posibilidad de que nunca puedas tener a tu favorito



Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.