Análisis: ‘Dragon Ball Z: Extreme Butoden’

Un butoden no tan «extremo»
Dragon Ball Z Extreme Butoden

La serie de juegos de la subsaga Butoden de Dragon Ball evoca un cariño especial, nostálgico, por los juegos de lucha en 2D de la franquicia que tanto escasean en las últimas generaciones. Los que vivimos la época de Mega Drive y Super Nintendo pudimos disfrutar de algunos de estos primeros juegos, aunque más tarde aterrizaran en Sega Saturn, PlayStation y Nintendo DS.

Esta subsaga fue creada por Toshihiro Suzuki, diseñador de juego de la franquicia Street Fighter. Nace el 20 de marzo de 1993, con la salida al mercado japonés de Dragon Ball Z Super Butoden para la Super Nintendo. El título fue totalmente revolucionario para su momento, pues presentaba características nunca antes vistas en el género de los juegos de lucha, aunque no se puede decir que haya envejecido del todo bien.

La nostalgia es una fuente de poder con la que las compañías saben jugar muy bien para captar nuestra atención. Sin embargo, también es un arma de doble filo: o pones cariño y empeño en el desarrollo de este producto bañado en la nostalgia o las distintas generaciones que crecieron junto a él no perdonarán. Dragon Ball Z: Extreme Butoden se enfrenta a este desafío al ser un título que busca recrear la magia de los primeros juegos de la serie, al fin y al cabo el cambio de nombre en el título, donde la palabra Extreme sustituye a Super, no es producto de la casualidad, ni tampoco lo es la obtención de manera gratuita del clásico Dragon Ball Z: Super Butoden 2 si reservamos este nuevo juego de lucha para 3DS.

Dragon Ball Z Extreme Butoden characters

Ante la escasez de juegos de lucha en 3DS la llegada de Dragon Ball Z: Extreme Butoden ha sido sonada, o más bien doblemente sonada, pues hablamos de un producto basado en Dragon Ball, una franquicia que se mantiene robusta pese al paso de los años. Además, el hecho de que Arc System Works, padres de los Guilty Gear y BlazBlue, estuviesen detrás de su desarrollo le añadía aún más caché.

Antes de la primera toma de contacto con el juego la primera impresión que uno obtiene de él es bastante positiva al ver detallados sprites de personajes en 2D, efectos de luces vistosos y animaciones fluidas. Con un eslogan de 100 personajes en el juego, el primer jarro de realidad nos llega al conocer que solo 25 de ellos son jugables, mientras que el resto son personajes de apoyo. Recordemos que Dragon Ball Kai: Ultimate Butoden para DS contaba ni más ni menos que con 56 personajes jugables, aunque técnica y visualmente no lucían tan bien como el aquí presente.

Al comenzar a jugar se nos insta a completar el modo Historia Z para desbloquear nuevo contenido y personajes. Este modo resume en exceso la historia de Dragon Ball Z desde la saga de los Saiyan hasta la llegada de Majin Buu. Son muchos juegos ya basados en la historia original de Akira Toriyama como para que esperemos un mínimo de sorpresa o emoción, pero qué menos que ofrecer algo con cierto ritmo y coherencia. El modo Historia Z es una extraña sucesión entre descafeinadas líneas de texto, que resumen de manera breve y atropellada los hechos del manga y el anime, y los combates entre dos o más personajes. No se tarda mucho en completar la primera parte de este modo debido a la brevedad de los combates, aunque para el cien por cien tendremos que repetir una y otra vez la historia en otras cinco ocasiones más, cada una mostrada desde el punto de vista de un personaje concreto, y una sexta totalmente original donde nos pondremos en la piel de los distintos villanos del manga y el anime.

Superado el modo Historia Z, tendremos acceso al Modo Aventura, donde seguimos las aventuras de Goku en la busca de las bolas de dragón. En este modo ya se nos permite establecer un equipo predefinido en un tablero de ocho casillas. En ellas, los personajes jugables ocupan dos casillas mientras que los de apoyo — activables durante los combates mediante la pantalla táctil — tan solo ocupan una, pudiendo de este modo contar con hasta tres personajes jugables en el equipo. Este modo, nuevamente episódico, cuenta con varios mapas donde se aprovecha para contarnos una historia distinta que a la vez sirve de excusa para reintroducir combates contra conocidos personajes de la franquicia. Cada combate en este modo es librado tras seleccionar una casilla del mapa, es entonces cuando se abren unas líneas de diálogo de presentación previas que llegan incluso a recordarnos gestas pasadas, como las aventuras de Goku niño. En cada casilla se nos marcarán unas metas a alcanzar en el combate, y según el rango adquirido — S, A o B — se nos darán unas recompensas u otras, siendo las más interesantes aquellas que desbloquean a personajes de apoyo.

Mientras progresamos en el Modo Aventura podremos ir reuniendo zenis, útiles para adquirir en la tienda cápsulas hoi poi que mejorarán las características de los personajes. Esto es útil de cara a quienes no terminen de manejarse del todo bien con las mecánicas del juego, pero totalmente prescindible para quienes ya tengan dominadas las técnicas de ataque y combos del juego.

Dragon Ball Z Extreme Butoden characters

He de reconocer que, al ir desbloqueando personajes de apoyo, y tras verlos en acción durante unos segundos en el combate, me invadió al principio cierto sentimiento de desaliento. Cuando ves aparecer brevemente a personajes como Bulma, Chi Chi, Dabura, Mutenroshi, miembros del Red Ribbon y otros, lo primeros que pensé fue «ojalá pudiera utilizarlos como personajes jugables», es una extraña sensación agridulce a la que terminas por acostumbrarte cuando descubres el uso técnico de estos personajes para el combate, que pueden llegar a ser bastante útiles a la hora de prolongar una serie de combos o realizar un contraataque. No todos estos personajes de apoyo tienen una función ofensiva, pues también los hay que cumplen una función defensiva o incluso de refuerzo.

Este Modo Aventura será el que más tiempo nos lleve de completar, al menos si queremos alcanzar todos los rangos S posible para así desbloquear todo el contenido extra. Es una tarea desafiante, puesto que desatar los ataques más poderosos nos darían como máximo un rango A, por lo que se nos obliga a dominar la consecución de ataques más débiles para así contar con una cadena de combos mayor, lo cual es uno de los puntos claves para alcanzar rango S en cada combate. Sobra decir que, conforme más avancemos en este modo, mayor será la dificultad de la IA, la cual deberemos configurar en «difícil» a través del menú de opciones para que suponga cierto reto.

El modo que me ha parecido más interesante a nivel jugable, al suponer el mayor reto de todos, aunque también destila brevedad, es el Torneo Mundial Extremo, donde en modo dífícil nos hemos de prepara para la IA más avanzada, capaz de hacernos un combo de los que no dejan respirar y reducen la barra de salud casi a la mitad. Viene a ser como los Tenkaichi Budokai mostrados en anteriores Butoden, con la salvedad que los esquemas de clasificación son sustituidos por líneas de diálogo. En este modo desbloquearemos al personaje final, cuya identidad mantendré el anonimato para que no se pierda la «chispa».

Una de las grandes carencias del juego es el Modo Versus, que relega al multijugador al modo local, sin posibilidad de un online que habría dado mucho juego, y también vida, a este Dragon Ball Z Extreme Butoden que nos quiere traer los mejores momentos de los clásicos de 16 bits. Estoy seguro que la presencia de un modo online habría sumado muchos puntos a una entrega que lo pide a gritos

A simple vista, en el aspecto jugable, Dragon Ball Z: Extreme Butoden puede parecer un machacabotones superficial, pero recordemos una vez más que tras su desarrollo se encuentra Arc System Works. Quizás Bandai Namco haya influido a la hora de establecer un abanico de movimientos y combos por defecto que se repiten en todos los personajes y que resultan sencillos de ejecutar — decisión posiblemente tomada para acercar el juego a un público infantil —, pero también contamos con combos alternativos a dominar y movimientos únicos especiales para cada personaje. Recordemos además que estamos ante un juego de lucha que permite cambiar entre personajes, o incluso recurrir a la ayuda de personajes de apoyo, durante el combate, lo cual aporta cierto dinamismo y variedad a la vez que nos invita a experimentar en busca del equipo que mejor se adapte a nuestro estilo de juego.

Dragon Ball Z Extreme Butoden VS

Más allá de la ejecución de los combos más basicos, los lanzamientos y los poderosos ataques especiales a distancia, también es muy importante tener presente que hay que saber cubrirse a tiempo, pues las técnicas defensivas son cruciales en el combate. No solo son técnicas destinadas a bloquear ataques, sino también esquivarlos, ya que ello nos concede un margen de tiempo para contraatacar. Como en todo juego de lucha, dominar al completo el sistema de combate nos llevará un tiempo, pero contamos con un abanico de opciones inicial realmente accesibles. La experiencia no resulta tan dura como en un BlazBlue, por poner un ejemplo, ofreciéndose en su lugar un equilibrio bastante acertado entre lo sencillo y avanzado que casa a la perfección con unos combates fluidos y rápidos.

Otro detalle importante a destacar es que, a diferencia de los Butoden originales, los escenarios son más reducidos y, por tanto, no hay combates a pantalla partida. A mi parecer, esta decisión es bastante acertada, pues los juegos originales pecan de explotar continuamente la carga de Ki y el lanzamiento de habilidades especiales, mientras que Dragon Ball Z Extreme Butoden supone una apuesta por el combate cuerpo a cuerpo y la sucesión de combos.

Son Goku DBZ Extreme Butoden

La IA, como ya comentaba brevemente con anterioridad, solo supondrá cierto desafío y entretenimiento si es ajustada en modo difícil, puesto que los modos fácil e intermedio son directamente un paseo que no recomiendo a ningún jugador intermedio o experto.

En cuanto a los apartados visual y sonoro, Dragon Ball Z Extreme Butoden cumple de sobra, aunque sí es cierto que con el 3D estereoscópico activado ofrece resultados muy justos. La música es muy buena y pegadiza, acompañando a la perfección a todos y cada uno de los momentos de acción. Por desgracia, como viene siendo habitual en la franquicia, no hay temas característicos del anime original y el opening nos llega con la canción en su versión instrumental.

Dragon Ball Z Extreme Butoden es un título que se salva por su apartado gráfico y sistema de combate accesible, intermedio entre lo casual y lo avanzado, pero al que le pesa enormemente la carencia de modo online y un elenco de luchadores más propio de generaciones de consolas muy distantes. Se deja querer y disfrutar, pero su duración acaba por pasar factura en la experiencia final del jugador. Un Butoden agridulce, recomendado a quienes añoran las entregas clásicas.

Fundador, redactor jefe y editor de Deculture.es. Jugón desde la vieja escuela, amante de JRPGs y SRPGs, a poder ser de estilo clásico. Lector de cómics, amante del manga clásico.

6.6
Dragon Ball Z: Extreme Butoden
Lo mejor
  • Se agradece la llegada a occidente de un Dragon Ball 2D para consolas portátiles
  • El sello de Arc System Works deja huella en un sistema de combate flexible y para todos
  • Es una gozada ver los sprites en movimiento
Lo peor
  • De los cien personajes disponibles, solo veinticuatro son jugables
  • Carencia de multijugador online
  • Modo Historia soso, con diálogos que resumen malamente la franquicia



“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.