Reseña: ‘Desaparecido #1’

Gran e inesperada sorpresa para el lector joven y adulto

Si hay algo que puede alejarte de la adquisición de un buen manga es, sin lugar a dudas, una mala sinopsis. Cuando tuve entre mis manos el primer volumen de la edición española de DesaparecidoBoku Dake ga inai Machi / 僕だけがいない街 —, manga de Kei Sanbe, lo primero que hice fue leer el texto que se incluye en la parte trasera de la sobrecubierta. “Tiene pinta de ser un manga genérico más”, me dije, puesto que es el mensaje que uno recibe de su sinopsis oficial. Pese a ello me animé a leer el tomo, al fin y al cabo no es bueno juzgar un libro por su cubierta, y me alegré de hacerlo.

Desaparecido es un seinen de suspense con ciertos elementos de ciencia ficción que comenzó a publicarse en 2012, en las páginas de la revista Young Ace. La historia nos pone en la piel de Satoru Fujinuma un apático joven cerca de la treintena, mangaka que no pasa por su mejor momento y que se ve obligado a repartir pizzas para ganarse la vida y al que le cuesta exteriorizar sus sentimientos. Esto es lo que se nos muestra en las primerísimas primeras páginas del manga, e influenciado por la sinopsis, uno puede tener la impresión de estar ante un manga mediocre, del montón. Una de esas licencias que se adquieren como excusa.

Por suerte todo lo malo acaba aquí, la historia no tarda en coger ritmo y nos sitúa frente al primer episodio o suceso que marca la identidad del manga y comienza a captar el interés del lector. Mientras Satoru se dirige a repartir unas pizzas, este de repente viaja unos minutos atrás en el tiempo, y si bien se sorprende en un principio, parece familiarizado con estos microviajes al pasado que tan solo se dan cuando un accidente está a punto de ocurrir cerca suyo. Una vez se percata de ello, deberá identificar la anomalía presente en su entorno — normalmente una desgracia que implica peligro o muerte para otra persona — y evitarla para que el flujo del tiempo siga su curso normal. Sin embargo la resolución de estos hechos, bautizados como revival, tienen en ocasiones un coste negativo para Satoru, o como dice él mismo, “una pérdida”.

Desaparecido-ninos

Este hecho provoca que el lector comience a interesarse por la historia y se pregunte cosas acerca de ella, “¿por qué ocurre esto?, ¿cómo afectará a la vida del personaje?, ¿cómo es posible que esté familiarizado con estos viajes si la historia acaba de comenzar?”. En este primer tomo, el autor logra ir hilando con habilidad la explicación y el desarrollo de algunos de estos hechos junto con flashbacks que nos llevan al pasado del protagonista y que nos permitirán ir conociendo los tormentos y secretos que esconde, así como aspectos de su vida cotidiana, y comienza a introducir con atino a diversos personajes secundarios. Todo ello se logra mostrar con total naturalidad y sirve de acompañamiento para el lado más serio de la historia, una serie de secuestros y asesinatos de varios niños que se dio años atrás y que de algún modo preocupan a Satoru.

“Cuando las palabras se dicen es cuando uno se anima a hacerlas realidad”

Por lo general, los mangas de suspense requieren de bastantes líneas de diálogo para justificar y desarrollar una historia, y la verdad es que sorprende cómo se logran presentar varios personajes y se introducen una serie de datos, hechos e información sin que resulte cargante o pesado para el lector. El dibujo, que sin ser maravilloso ni tampoco mediocre, es agradable. Puede que se echen en falta más fondos en las viñetas y detalles, pero quizás en la sencillez resida la clave para que el lector no se vea agotado por un exceso de información visual y, por tanto, no desconecte con el ritmo de la historia.

He logrado leerme este primer volumen de un solo plumazo, y lo cierto es que, entre lo interesante que es la historia y el cliffhanger final, ya han conseguido que espere con ganas la llegada del segundo volumen. Pero mis impresiones son bastante positivas, ya que es una serie que, sin buscar la grandeza, logra ser interesante debido a su fantástica narrativa.

La edición española, disponible de la mano de Norma Editorial, es una edición rústica acompañada de las ya tradicionales sobrecubiertas y páginas interiores que no transparentan. Sin embargo cabe destacar que el tomo se muestra algo rígido debido a que el papel es a contrafibra — fácilmente identificable porque las páginas se ondulan por el lateral y el volumen presenta esa rigidez que, si bien a mi no me ha resultado molesto, podría incomodar a otros lectores. La traducción al castellano es correcta, aunque habría preferido una palabra en castellano a utilizar revival para referirse a los viajes en el tiempo. También choca ver que, en lugar de escribirse “beneficio cero” en un par de viñetas, se vea un “beneficio 0”, dando lugar a posibles confusiones entre el “cero” y la “ó” del alfabeto. Son dos pequeños puntos de una buena traducción que corre a cargo de Bárbara Persquer, veterana traductora que ha trabajado con distintas películas de imagen real y series de animación japonesas.

En Japón, Desaparecido ha logrado cierta popularidad entre el lector joven, incluso fue considerado en 2014 como uno de los manga a tener en cuenta para el público masculino. También fue nominado en la decimoctava edición de los Premios Culturales Osamu Tezuka, y logró un segundo puesto en la séptima edición del premio Manga Taishō. La serie permanece actualmente abierta, con seis volúmenes en el mercado a fecha de octubre de 2015, y en 2016 contará tanto con una serie de animación — a estrenar en el mes de enero — como una adaptación a imagen real que se estrenará en la primavera.

Desaparecido 1 manga

Fundador, redactor jefe y editor de Deculture.es. Jugón desde la vieja escuela, amante de JRPGs y SRPGs, a poder ser de estilo clásico. Lector de cómics, amante del manga clásico.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.