Reseña: Oishinbo – Cocina japonesa

Itadakimasu!

De todas esas cosas a las que decides dar una oportunidad «a ver qué tal», Oishinbo a la carte me ha resultado una de las más curiosas. Un manga sobre cocina, y uno divulgativo, nada más y nada menos. Si bien me gusta arrimarme a un fogón de vez en cuando, no soy de los que leen demasiado sobre el tema. Y mucho menos, en ficción. Probablemente, mi último manga en el que se preparara comida fuera el más que extravagante Amasando Ja-Pan, que probablemente sea el opuesto polar a éste.

Y no sólo porque en Oishinbo se deje de lado todo el absurdo de la historia de panaderos sino también por su enfoque. Mientras que Amasando intenta inculcar a los jóvenes nipones algo de amor por el producto más básico de cualquier cocina que no sea la del sol naciente, la obra que ocupa estas líneas sirve para recordarnos a todos lo profunda e interesante que puede resultar la tradición en un país como Japón.

Y eso lo hace con un elenco de personajes variados y que dan un punto humano presentando también las ambiciones y problemas del mundo de la cocina. Listarlos todos resultaría una pérdida de tiempo, ya que distraería la atención de la verdadera protagonista, la cocina, pero no podemos dejar fuera al bueno de Shiro Yamaoka, un periodista que se ha visto prácticamente torturado desde su más tierna infancia por el que es su padre y fundador del Club Gourmet, Yuzan Kaibara para que llegase a aprender los verdaderos secretos de la cocina y fuese todo lo que pensaba que debería ser.

oishinbo

La dinámica entre estos dos personajes, y sus explicaciones y justificaciones (que podríamos llegar a pensar que salen de Kaiji Liar Game si en lugar de apostar con juegos lo hicieran frente a los fogones) dan riqueza a lo que de otra forma ya sería una buena colección de historia de cocina, cuidado por el detalle y amor por la cultura, método e ingrediente. La importancia de elegir o usar bien los cuchillos, los modales a la hora de comer o simplemente ser grácil a la hora de tomar según qué decisiones ya seas jefe, cocinero o comensal se muestran con unas explicaciones claras, concisas y, sobre todo, denotando un gran cariño por lo que se narra.

Y si bien Tetsu Kariya es capaz de contarnos cómo mediante sus guiones, nada sería lo mismo sin tener los dibujos de Akira Hanasaki, que hace sus mejores esfuerzos en abrirnos el apetito en cada una de sus recreaciones culinarias. No obstante, la antigüedad de la serie (que data de 1983 en su primera edición y ya cuenta con más de un centenar de volúmenes en su tierra natal) puede resultar un poco obstáculo para los nuevos lectores que ya no toleran ciertos diseños o técnicas.

Pero si te gusta el estilo clásico del manga ochentero, la recopilación de los mejores episodios que nos trae Norma Editorial es una buena y gratificante lectura. Con una buena selección de los mejores capítulos de toda su historia en sólo siete tomos es capaz, y con creces, de lo que pretende: acercarnos a la cocina japonesa con una precisa selección. Y detalles, como un glosario de terminología al final del tomo nos ayuda mucho. Aunque tengo que sacar un defecto que quizá me ponga más nervioso de lo que debería y es la irregular distribución del margen de página, que en algunos casos ignora la parte superior o inferior sin un verdadero motivo aparente. Algo que probablemente sólo me moleste a mí pero que he de dejar ahí, por si acaso.

Pues sí, Oishinbo a la carte me ha sorprendido mucho. Bien documentado, muy divulgativo y en ocasiones incluso audaz y humorístico. No es un manga para todos, está claro. Tiene que interesarte, o al menos no tener prejuicios, contra la temática. Tienes que ser consciente de los años que caen sobre sus espaldas y decidir si para ti algo así es un clásico o una antigualla. Tienes que plantearte muchas cosas delante de este manga, no lo voy a negar. Pero si eres capaz de ver sus virtudes, lo vas a disfrutar de lo lindo.

«Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.»

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.

Oishinbo - Cocina japonesa
Lo mejor
  • Te entra hambre sólo con leerlo
  • Cuidado y bien documentado
  • Duelos personales intensos y gratificantes
Lo peor
  • Los años pueden pesarle



Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.