Derecho a reclamar: el 3×2 de las figuras amiibo

Incluso para lo que otros consideran nimio es importante hacer valer tus derechos como consumidor

Donald-enfadadoNormalmente, cuando se nos presenta un problema a la hora de adquirir un producto en una tienda, ya sea de manera presencial o a través de internet, solemos desistir para evitarnos molestias. “Bueno, son solo dos euros, mejor pasar de problemas”, “vale, quizás sea error mío por como lo comenta el dependiente”, “sé que esto no es tal y como se describía pero no estoy para tanto lío”, “van a pensar que me quiero aprovechar”. El caso es que, como bien acabo de comentar, en muchas ocasiones evitamos defender nuestros derechos como consumidores por miedo, por pasividad — el dependiente te hace la pirula o es demasiado carismático / tiene mucha labia — o pereza, cuando no hay nada de malo en ello, siempre que se haga con cabeza y desde la tranquilidad, dejando pasiones y nervios a un lado.

Hace unas semanas tuve un problema en un establecimiento perteneciente a una famosa cadena suscrita a una promoción organizada por Nintendo en la que ofrecían la oportunidad de obtener un amiibo de regalo de entre una selección concreta siempre y cuando se compraran otros dos. Vamos, el típico 3×2. El mismo día que fui a comprar las figuras, aún con la promoción activa, salía a la venta un nuevo amiibo basado en el personaje Lucas — del videojuego Mother 3 —, el cual me interesaba tanto a mi como a un amigo que en ese momento no se encontraba en la ciudad en la que actualmente resido, pero que en pocos días iba a pasarse por allí. Por tanto aproveché para coger las dos figuras disponibles de este personaje, coger la tercera que serviría como regalo — un Jigglypuff, de la serie de videojuegos Pokémon —y me dirigí a la caja a realizar el pago.

3x2 amiibo

Figuras que se entregaban como regalo en la promoción

Extraído de la web de Nintendo: “Con la compra de 2 figuras amiibo en las cadenas A, C, F y G en España podrás llevarte una tercera de regalo. Los amiibo a elegir varían en función del establecimiento de compra participante en la que las compres. Aquí te resumimos brevemente las condiciones aplicables más relevantes y los amiibo disponibles en cada establecimiento. Para conocer todos los detalles de cada una de las promociones existentes, por favor consulta antes las condiciones específicas publicadas por cada establecimiento participante en los links indicados abajo“.

Cuando me atendieron, la persona encargada de atenderme me dijo que no sabía si se me iba a poder aplicar la promoción porque las dos figuras adquiridas eran iguales, a la par que me recordaba que en promociones anteriores estas condiciones ya estaban impuestas. Es decir, me comentaba que, para que se me pudiera aplicar el 3×2, las figuras tenían que ser de personajes diferentes. No le di en principio mayor importancia y le dije “bueno, mejor pasar los productos por el lector para comprobarlo, tampoco pasa nada por intentarlo”. La persona que me atendía lo intentó y, efectivamente, la máquina no daba por válida la promoción.

Mientras esta persona me invitaba amablemente a adquirir otro producto distinto yo pensé para mis adentros “pues no me suena que la promoción incluya en la letra pequeña que tengan que ser, por narices, figuras distintas”, y le pedí que me diera unos minutos para consultar “unas cosas”.

derechos consumidor

Mientras esta persona se puso a atender a otros clientes, accedí tanto a la página web de Nintendo para consultar las bases de la promoción, como a la página de esta cadena de tiendas suscrita a dicha oferta. Pude comprobar que, efectivamente, en ninguna parte de ambas webs se especificaba que tuvieran que adquirirse dos figuras distintas para que la promoción se hiciera efectiva. Es más, esta promoción en concreto había sido organizada por la propia compañía de videojuegos, por tanto daba igual que en anteriores promociones de la cadena se impidiera acumular varias unidades de un mismo modelo de producto, esa política no era válida para esta promoción. Y así se lo hice saber a la persona situada tras el mostrador una vez pudo volver a atenderme.

Tras una breve charla, se me comunicó que estas son decisiones procedentes de la propia cadena y que ellos están obligados a hacerlas cumplir. Visto que no tenía otra opción recurrí a solicitar una hoja de reclamaciones, y por educación — y también por evitar molestias a una persona que no era responsable de este pequeño incidente — le especifiqué que mi queja no iba dirigida a esa persona ni establecimiento, sino a la política adquirida por la propia cadena de tiendas con respecto a esta promoción concreta, que como ya he comentado no era propia de la cadena sino de Nintendo.

Mientras rellenaba el formulario mi conciencia comenzó a hacer de las suyas “oye, son solo trece euros, ¿de verdad te vas a meter en un follón así por eso?”, “tío, qué haces, es solo una figura”. Reconozco que estuve a punto de irme sin completar el formulario, pero suerte que mi lado más sensato apareció en ese momento para recordarme que eso que me estaba diciendo a mí mismo no era más que producto del miedo y la inseguridad — al fin y al cabo en mi vida he recurrido muy pocas veces a este tipo de reclamaciones —, y que no perdía nada por intentarlo. Fuera cual fuera la respuesta por parte del Instituto de Consumo de mi comunidad autónoma yo ya había adquirido la figura que deseaba, y de ser a mi favor habría hecho valer mis derechos, por muy poco valor que pueda tener el producto y por muy trivial que sea.

Reclamacion-amiibo

El día de hoy, tras pasar unas semanas, y antes de recibir respuesta del propio Instituto de Consumo, recibo una carta certificada procedente de esta cadena de tiendas donde se me reconoce mi derecho a obtener como regalo esa tercera figura, tal y como se indicaba en la promoción. Finalmente las cosas salieron como yo creía que debían ser.

Con esta experiencia no solo me he llevado a casa una tercera figura, sino también una experiencia, una página más en el libro de la vida que, de cara a futuras situaciones, seguramente más importantes que esta, me ayudará a no tener miedo a la hora de hacer valer mis derechos como consumidor. También se podría haber dado el caso contrario, que yo estuviera equivocado, me hubiera saltado algún punto importante y hubiese obtenido una respuesta negativa, pero de los vencimientos en tu contra también se aprende, pues a la próxima cuidaría de leer con mayor detenimiento todos y cada uno de los puntos de una promoción.

No sintáis pereza, miedo o inseguridad a la hora de hacer valer vuestros derechos como consumidor, a leer la letra pequeña. No se pierde nada en el caso de estar errados, y como veis, siempre se puede ganar aquello que ha de corresponder. Sea una figura, un videojuego, un coche o una vivienda. No importa el valor del producto, lo que importa son los derechos de uno mismo como consumidor.

Fundador, redactor jefe y editor de Deculture.es. Jugón desde la vieja escuela, amante de JRPGs y SRPGs, a poder ser de estilo clásico. Lector de cómics, amante del manga clásico.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.