Reseña: ‘Pokémon Negro y Blanco’ #1

Sin colores, ¿y qué?

Si bien de primeras muchos no entendimos la propuesta de Norma Editorial de alternar el estreno de los tomos de Pokémon Negro y Blanco con los de Pokémon Rojo, Verde y Azul, finalmente eso nos ha ayudado a disfrutar antes de la adaptación a manga de una de mis entregas favoritas del videojuego. Un soplo de aire fresco, centrado en las nuevas criaturas y (por fin) con un componente narrativo más pronunciado, algo que todos recriminaban a la franquicia desde mucho ha.

Y mi pregunta es: ¿se trasladaría todo eso al papel? Si bien os conté en mis anteriores reseñas de la saga de Rojo, ya estaba familiarizado con el manga de los monstruos de bolsillo, pero nunca llegué a leer más allá de la adaptación de Pokémon Esmeralda, por lo que me enfrentaba a lo desconocido. Y temía que en más de una decena de año cambiaran tantas cosas que el manga quedara irreconocible.
pokemon-negro-blanco-1-1O quizá no tanto. Si bien la primera generación tomaba una gran desviación respecto al material de origen, en Negro y Blanco la estructura básica se acerca mucho más a la del título: ¡hazte con las ocho medallas, gana la Liga y sé maestro Pokémon!

Y en eso se resume la búsqueda de Negro. En seguir, más o menos, el sueño de 2BA-MASTER. Y tan fuerte es ese sueño que, a pesar de tener la cabeza muy bien amueblada y llena de conocimiento a niveles académicos, no puede pensar en otra cosa. Suerte que en este canon las descripciones de la Pokédex son ciertas y su Munna puede alimentarse del sueño para liberar sus pensamientos…

Porque sí. A pesar de acercarnos más a los videojuegos, Pokémon Negro y Blanco sabe mantener su seña de identidad sin ningún problema, trayendo tanto una mejorada narrativa a la trama del equipo Plasma como al personaje de Blanca, presidenta de una agencia de talentos Pokémon que darán otro soplo de aire fresco a una historia que ya podríamos casi conocer de memoria.

Este primer tomo cubre la historia hasta la llegada al segundo gimnasio a lo largo de 384 páginas, y lo hace lo suficientemente bien como para establecer las bases de lo que será esta saga, presentando a nuestro dúo protagonista y a los carismáticos Cheren y Bel y, por supuesto, introduciendo la cruzada del Equipo Plasma, que en este canon sabe ser una amenaza seria, tanto en el combate como en la política. ¿Recordáis la escena de Ghetsis dando su primer discurso? En este manga, no os reiréis de él, no.
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Siguiendo con mi política de no abalanzarme a lanzar spoilers en la reseña de un tomo uno (por mucho que pueda considerarse el vigesimosexto bajo el total del Pokémon Special), dejaré de hablar de los puntos argumentales volviendo a destacar lo de siempre: que es un mundo vivo y que las peculiaridades de éste saben trasladarse al guión y, ante todo, a las viñetas.

Buenos personajes con una gran dinámica, un buen tratamiento de las escenas de acción, mucho humor y, en ocasiones, drama del que te hace pararte y pensar “¿es esto de verdad Pokémon?“. Vale, no estamos frente a una de estas obras magnas que te hacen quitarte el sombrero y aplaudir hasta con las orejas sin poder soltar el libro. Probablemente abramos cualquier otro manga de nuestra estantería y encontremos alguna de las ideas presentadas aquí de una forma mucho más redonda. Pero teniendo en cuenta que los viejunos podemos disfrutar así de un producto que no deja de salirse del género del kodomo sin tener que recaer en el elemento de la nostalgia es un gran punto a favor. Máxime cuando completa un mundo al que tenemos tanto cariño.

Para los que vengáis directamente desde Pokémon Rojo, Verde y Azul, tengo que aclararos que si veis que el estilo de dibujo ha cambiado entre ambas series no se trata de una evolución del autor, sino de que Mato se ha visto reemplazado por Satoshi Yamamoto, que como podéis apreciar en las capturas, no lo hace nada mal. El estilo es algo más mono cuando el momento lo requiere (y con unos sombreados más trabajados), pero la acción sigue expresándose sin abandonar la fluidez característica de la saga. El guión sigue de manos de Hidenori Kusaka, eso sí.

Y la edición, al no haber sufrido tantos años de desfase como la publicación original, sabe mantenerse fiel a los orígenes, por lo que a pesar de la evolución, de los cambios internos y de que contásemos con cuatro centenares más de criaturas, sigue sabiendo a Pokémon. Además, la numeración doble hará que te duela menos el agujero en la colección, permitiéndote ir directamente a por esta saga si es tu favorita o Pokémon nació antes que tú y no tienes tanto cariño a Misty y a Brock como le tienes a N.

¿Está justificado el salto? No sabría decirlo, porque a pesar de fan de Teselia, soy un nostálgico. Pero sí que os diré que el clamor popular que lo ha ocasionado sí que está fundamentado. Disfrutad de lo pedido, fans. Y si no lo sois, es un gran punto de inicio.

“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.

Pokémon Negro y Blanco


Pokémon Negro y Blanco es la serie manga que sigue las historias de Pokémon Edición Negra y Pokémon Edición Blanca. El primer volumen salió a la venta en España en diciembre de 2015, de la mano de Norma Editorial.





Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.