Reseña: ‘Wild Life’

Pasión por la vida animal

El título protagonista de esta reseña se lleva publicando en España desde el año 2008, de la mano de Norma Editorial. Junto con el magnífico josei Life, Wild Life cuenta con la desgracia de ser una de sus licencias menos rentables pese a los premios que ha obtenido en Japón. Un detalle que debería ser irrelevante a la hora de decidir una compra, pues uno no ha de leer siempre lo que esté en boca de todo el mundo, sino que simplemente lee para disfrutar con aquellos temas que le sean afines.

Wild Life queda lejos de ser una lectura madura con ejercicios de profunda reflexión sobre cómo el ser humano puede proteger, y también dañar, la vida animal. Pero, entre sus constantes momentos de acción y humor adolescentes, sigue transmitiendo ápices superficiales de valor, respeto y concienciación sobre esta causa. Las aventuras de Tessho siguen siendo, a día de hoy, un recurso perfectamente viable para quienes gustan del shonen y desean apartarse durante un instante de las constantes historias de tollinas con la mano abierta, poder respirar tranquilamente. Y que vaya por delante un «no estamos locos, que sabemos lo que queremos» de Ketama a la hora de afirmar que estamos ante lo que vendrían a ser historias como Haikyuu!! para el shonen rey en este país, es decir, un más que interesante soplo de aire fresco.

Si queréis algo breve pero intenso, con reflexión personal, tenéis aquí un escrito anterior que realicé hace unos años. Si queréis chicha, seguid leyendo.

Wild Life es un original y divertido shonen, de los que no dejan indiferente a nadie. Por una parte, es de esos trabajos que, pese a contar con elementos genéricos de la demografía a la que va dirigido y personajes de personalidad estereotipada, logra labrarse identidad propia. Sin alcanzar al célebre mito, este trabajo viene a ser el Black Jack rebajado con agua de la veterinaria. Escrita e ilustrada por Masato Fujisaki, la historia gira en torno a Tessho Iwashiro, un joven y despistado veterinario que decide entregarse totalmente al amparo de la vida de cualquier animal, aunque para ello tenga que poner la suya propia en peligro.

El primer capítulo, que sirve de introducción, da en el clavo a la hora de atrapar al lector afín a estas historias. En este trabajo no se aplica la típica frase de amigo de «oye, que en el tomo X mejora, dale otra oportunidad». Aquí se describe perfectamente al protagonista, su entorno y la intención de la obra. Si te gusta, hazte la colección, si no te gusta, vasito de colacao y buenas noches Punpun.

Tessho es un macarrilla al que casi nada se le da bien. En los estudios resulta ser un completo desastre y no es de esas personas capaces de mantener la compostura y cordialidad en las entrevistas de trabajo. Cualquier prepotente de vida acomodada lo definiría hoy día como un ni-ni, pero Tessho es un tío de gran corazón que simplemente no logra encontrar su hueco en la vida, y para colmo su manera de vestir le crea problemas en una sociedad que se rige por el mimetismo: si es posible, todos iguales y no llames mucho la atención porque serás un maleante. El chaval tan sólo es un animal salvaje en una sociedad repleta de viejos corderos, y su única virtud es un oído realmente afinado que le permite identificar rápidamente todas las notas de una canción. Pero ¿es útil eso en el Japón de hoy en día para labrarse un futuro?

Wild Life viñeta 1

Mientras sus amigos de pandilla le recomiendan ser músico, su mejor amiga, en un arrebato emocional, lo tacha de fracasado. Afectado por esas palabras, el protagonista decide sentarse en un banco para reflexionar, actividad que rápidamente se ve interrumpida tras ver pasar ante sus ojos un cachorro mestizo de shiba-inu con una diana dibujada en el costado. Tessho hace uso de su capacidad auditiva y consigue identificar al culpable: un macarra — esta vez de los de verdad — que quería utilizar al perro como pato de la feria. En un acto impulsivo, el protagonista se levanta y decide dar un escarmiento al agresor.

Este hecho llama la atención de un misterioso individuo que, mira tú por donde, pasaba justo por allí — cosas de los shonen, donde los deus ex machina están a la orden del día. Este personaje logra advertir la habilidad auditiva de Tessho, y que esta le permite escuchar fácilmente los latidos del corazón. Blanco y en botella, nuestro protagonista recibe el consejo y propuesta de dedicarse a la medicina veterinaria. Momentos de duda y tensión, un Tessho que está a punto de mandar otra vez a la mierda su vida, pero dioses del destino deciden que el adorable e indefenso cachorro, bautizado como Chucho, tenga una enfermedad rápidamente diagnosticable por el maravilloso oído del chaval y este finalmente se anima a entregarse en cuerpo y alma a la salvaguarda de la fauna.

Salto temporal hacia en futuro — porque mostrar las épocas de estudio atormenta a los adolescentes — y, ¡Alehop!, la historia vuelve con un Tessho licenciado en veterinaria dispuesto a entrar en la mejor clínica para animales de todas: aquella que, antes que amasar una gran fortuna de dinero, prefiera salvar vidas sin importarle la remuneración. Es decir, esa que solo puede existir en un manga pero sirve como excusa simbológica y moral perfecta para motivarnos. Gracias a un amigo, logra entrar en la mejor clínica de todo Japón: R.E.C. Con su ingreso en esta clínica, la mejor parte de la obra no acaba más que empezar, revelando nuevos personajes, cada uno con una habilidad innata para diagnosticar enfermedades y salvar animales, no sólo de Japón, sino de todo el mundo. Y también nuevos animales, retos y desafíos.

Wild Life viñeta 2

Pese a los recursos literarios propios de un trabajo para adolescentes — algo que también ocurre en One Piece, por ejemplo,y que aquí no tiene por qué ser necesariamente malo — la historia resulta amena y logra atrapar. Desarrolla la relación entre los personajes mientras, en cada nuevo tomo, se te van presentando entornos, criaturas, y descripciones relacionados con el mundo animal y veterinario, con ese punto de fantasía y ficción que resta seriedad a la trama pero la hace más golosa. Además es una historia que no es excluyente, es decir, no necesitas tener como vocación el formar parte de Greenpeace o PETA, con que te gusten los perros y gatos — de ahí la importancia de Chucho como mascota / personaje — puedes disfrutar de la historia. Eso sí, como ocurre con todas las series de prolongada publicación, al desaparecer el efecto novedad la historia siempre sufre un desgaste, y hay arcos argumentales donde uno puede perder el interés, pero siempre se acaba ganando con la incorporación de nuevos recursos e historias en otros arcos. Es normal que esto ocurra, al fin y al cabo son 27 volúmenes los que conforman este trabajo, pero tras haber llegado hasta el final puedo confirmar que te quedas con la lagrimita y la pena de una despedida.

El apartado gráfico en Wild Life presenta claras influencias del shonen de los 90, con personajes bien definidos, semicaricaturizados, pero ante todo manteniendo formas sencillas. Esto cambia en algunas partes donde el autor sí se esmera más en el detalle al milímetro, como puede ser a la hora de mostrar un animal o los órganos internos de este durante una operación. Cuando no hay necesidad de ilustrar una escena se regresa a las formas sencillas para favorecer el flujo de la historia. De este modo las viñetas pueden presentar, sin llegar a ser incompatibles, una mezcla soluble de viñetas detalladas y complejas — ejemplo de operación de alto riesgo a una tortuga marina — con otras más sencillas y relajadas — ejemplo de momento divertido junto a Chucho.

Wild Life viñeta 4

Los diálogos son abundantes sin llegar a saturar las páginas ni impedir la transición ágil entre viñetas. Cuando la atención no se centra en momentos de tensión o drama, Masato Fujisaki suele gustar de ofrecernos momentos repletos de situaciones simpáticas y cómicas. También encontraremos pequeños gags sarcásticos,como por ejemplo cuando se ve a uno de los protagonistas mofándose de un cómic de Zatch Bell que está leyendo, la aparición de un secundario con el rostro de Sylvester Stallone, etcétera. Por último destacar que al final de cada tomo acompañan pequeñas historias secundarias, algo cada vez más común en el manga.

La obra es toda una nueva experiencia para aquel que sienta afinidad y respeto hacia los animales y curiosidad por la labor de un veterinario, sin olvidar que no toda situación planteada en el manga será siempre tan fácil y sencilla en la realidad, ya que al fin y al cabo es una obra de ficción.

Masato Fujisaki comenzó a publicar Wild Life el 18 de Abril del 2003 y terminó el 23 de enero de 2008 en la revista Shonen Sunday, de la editorial Shogakukan. Compuesta por un total de 27 volúmenes, en 2006 recibió el Premio Manga de Shogakukan como mejor shonen del año. Fujisaki se dedicó a visitar centros veterinarios para solicitar y contrastar información para otorgar a su manga de un mayor realismo. La cadena NHK quiso en 2008 realizar una serie televisiva en imagen real, aunque a los pocos episodios fue fulminantemente cancelada debido a la muerte de dos jirafas durante el rodaje.

Traducida al castellano por Marina Bornas Montaña, la edición española que nos trae Norma Editorial es correcta. Ha sido editada en formato rústico con sobrecubierta, páginas en blanco y negro y se suele respetar el estándar impuesto por la edición japonesa. La única pega que puede encontrarse es que algunos tomos tienen la impresión tan pegada al extremo lateral exterior de las páginas que en ocasiones se producen cortes que, sin hacerlos ilegibles, alcanzan a los bocadillos de diálogo.

Wild Life viñeta 3

Fundador, redactor jefe y editor de Deculture.es. Jugón desde la vieja escuela, amante de JRPGs y SRPGs, a poder ser de estilo clásico. Lector de cómics, amante del manga clásico.

'Wild Life'
Lo mejor
  • La veterinaria, el humor y elementos de acción, un cóctel de locura que en Wild Life combina a la perfección
  • Sabe sacar más de una sonrisa
  • El esfuerzo en mostrar el cuidado de los seres vivos, sea fauna domesticada o silvestre
  • Si buscas un shonen diferente para escapar un poco de la rutina, este puede ser tu manga
Lo peor
  • Como toda historia de larga duración — en este caso 27 tomos —, algunas partes pueden hacerse menos interesantes o prescindibles



Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.