Reseña: silla Racer Gaming Pro

Cuando cambiar de silla se convierte en una odisea

Elaborar un informe, redactar un documento, realizar un trabajo escrito o incluso jugar al mismísimo Dark Souls III tienen algo en común: son tareas que podemos llegar a realizar durante sesiones prolongadas de varias horas, y las realizamos estando sentados. El asiento es un aliado que hay que saber elegir en estas sesiones prolongadas, pues una silla adecuada nos evitará a la larga molestias en la zona inferior de la espalda o incluso dolores en hombros y contracturas.

Esto es algo que comencé a tener en cuenta recientemente, cuando los años han dejado de perdonar y han comenzado a hacer mella mucho más rápido durante durante mis jornadas laborales. No en vano llevo casi nueve años — y son muchos — con la típica silla juvenil que se suele utilizar para estar frente al PC. Este tipo de sillas son las que solemos adquirir por inercia porque la vemos a un precio demasiado tentador, y nos las llevamos a casa sin pararnos a pensar en las posibles consecuencias que traen a la larga. Entre los dolores lumbares que tenía tras permanecer varias horas sentado y que se veía a leguas que la silla ya estaba demandando una jubilación llegué a la rápida conclusión de que necesitaba una nueva silla, y que este debía ser lo suficientemente bueno y cómodo como para ahorrarme los problemas que me dio la silla que estaba dispuesto a jubilar. Entre otras cosas buscaba un asiento que cubriese y acomodase la zona del cuadrado lumbar.

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Esta silla me recuerda demasiado a Deadpool

La moda del asiento deportivo o ‘gaming’

Últimamente están bastante de moda las sillas de oficina deportivas, que entre la comunidad jugona son definidas como sillas gaming. Además de cumplir su función, tienen un aspecto estético muy atractivo, ya no solo para los fans de los coches deportivos, sino por la habitualmente acertada combinación del negro con colores destacables, dando más la sensación de tener un trono real para gente de espíritu joven que de un asiento como el común de los mortales. Estos asientos cuentan con la virtud de que acomodan absolutamente toda la espalda, además de ser reclinables y resistentes. El problema es que viendo algunas marcas mis bolsillos se echaban a temblar. Cierto es que la calidad se paga, pero ¿Cuál es el precio máximo que estamos dispuestos a pagar? Entonces cuando caí en la cuenta de que muchas veces, independientemente de la utilidad o aporte de un producto, cuando este se pone de moda lo que acabas pagando es la marca.

Mi búsqueda tenía ya un primer filtro: hay que buscar calidad pero no lujo, por lo que decidí investigar sobre alternativas para este modelo de sillas, y no tardé en dar con la clave: sillas de procedencia europea — más concretamente de Suiza, un país cuyos productos tradicionalmente son de primera calidad — que están sin montar. Quienes hayáis adquirido muebles de madera para el hogar o la oficina sabréis que la mano de obra a la hora de aplicarles pintura supone un porcentaje importante del precio total a pagar, pues al fin y al cabo una persona está empleando bastantes horas en preparar un encargo y comprobar que no hay ningún desperfecto. Por tanto, el montaje de una silla también implica un coste adicional.

Por suerte, hoy día la lista de tiendas que ofrecen la oportunidad de prescindir de la mano de obra a la hora de adquirir la silla, y por tanto que la puedas montar por tí mismo, es realmente amplia. Ahora solo quedaba lo más importante: buscar algo económico sin salirse de los estándares mínimos de calidad, durabilidad y comodidad que se esperan a la hora de trabajar o disfrutar del tiempo de ocio durante largas horas. Para este último detalle crucial necesitaba dar un último paso: encontrar asesoramiento, y es ahí donde entran HomyOfisillas, la tienda donde finalmente he adquirido el que es hoy día mi asiento para ocio y trabajo: La silla Racer Gaming Pro.

Si bien considero que mi elección se ajusta perfectamente tanto a jóvenes como adultos, cada persona es un mundo. Yo buscaba un asiento de gama media – alta — necesitaba algo bueno pero tampoco buscaba demasiados lujos —, pero por si alguien no tuviera problemas a la hora de invertir en la máxima de las calidades, tanto esta como otras tiendas también ofrecen distintas sillas gaming de gama alta. Lo que viene siendo un “para gustos, colores”.

Por supuesto, no todo se queda aquí. Hay matices que es necesario mencionar para poder definir, y por tanto encontrar, un asiento que entre dentro de los estándares de calidad.

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Por qué escogí esta silla y cómo elegir la adecuada

En primer lugar, la razón más importante, la que me ha llevado a buscar sustituta para mi vieja compañera, es el espaldar, la zona en la que apoyaremos la espalda, que ha de ser firme y amplio. Es aquí donde se necesita por imperativo el “ni mucho ni poco”, un equilibro entre rigidez y comodidad para que nuestro cuerpo no se resienta ni esto afecte a la actividad que estemos llevando a cabo. La dureza excesiva produce incomodidad, y tener puntos de apoyos demasiado blandos lo que haría sería traer a la larga más problemas para la espalda. El respaldo también ha de forzar a mantener el ángulo correcto con el asiento para mantener una postura natural. Es por ello que, en lugar de tener un simple cojín o almohada como ocurre con otras sillas, la Racer Gaming Pro muestra en la zona baja del espaldar  — donde apoyamos el cuadrado lumbar — una curvatura que nos ayuda a mantener con firmeza la postura correcta de la espalda. Además, otro detalle no menos importante es que el respaldo es alto, cubre toda la espalda y permite apoyar la cabeza con comodidad en la parte superior.

Del mismo modo que el respaldo ha de ser firme, el asiento también ha de ofrecer un equilibrio, ni muy plano ni muy hondo. Esto ayudará a que no estemos cambiando cada dos por tres de postura debido a la incomodidad que supone una superficie demasiado plana, ni tampoco que nos levantemos y tengamos una extraña sensación debido a superficies excesivamente blandas que, nuevamente, pueden afectar a nuestra salud.

Para trabajar y jugar a videojuegos no necesitaremos de un asiento que sea flexible al apoyarse, pero sí se convierte en requisito indispensable cuando nos disponemos a ver una película o nos queremos relajar escuchando música. Es por ello que es necesario que las sillas sean lo suficientemente reclinables, y sobre todo resistentes al peso de la persona, para cubrir estos momentos que también necesitamos en nuestras vidas. Si bien el espaldar de la Racer Gaming Pro no se puede ajustar, al dejar caer nuestro peso para atrás sí que se inclinará levemente para permitir una posición más cómoda a la hora de ver una serie o incluso para echarse una siesta.

La silla Racer Gaming Pro se recomienda para personas que pesen hasta 120 kg, por lo que es una silla que cumple de sobras en este aspecto con personas delgadas y bastante bien con personas de complexión grande — si se sobrepasa ese peso recomiendo, por seguridad de la propia persona, una silla de gama alta.

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Los reposabrazos también han de tenerse en cuenta a la hora de escoger una silla, aunque aquí intervienen más factores individuales que atienden a los gustos de cada persona. En mi caso no me gustan regulables en ángulo, puesto que soy muy olvidadizo y suelo girar bastante la silla, pudiendo dañar el escritorio o incluso la propia silla en un descuido. En este caso he dado prioridad a unos reposabrazos acolchados por simple comodidad y evitar esas marcas que se producen cuando se apoya durante mucho tiempo una parte del cuerpo en una superficie demasiado rígida.

La silla Racer Gaming Pro cuenta con buenos y duraderos materiales, siendo muy bonita a nivel estético. Su tapizado en polipiel combina el negro con otro color — en mi caso rojo — a la perfección, y las costuras están muy bien disimuladas. La silla es, además, transpirable, ideal para el verano y para que no acabe recogiendo malos olores. Añadir que la altura del asiento es regulable, algo que es un estándar en este tipo de sillas pero menciono por si quedaran dudas.

Por último, comentar que no os asustéis con el montaje de esta o de cualquier otra silla. Es algo tremendamente sencillo y no se castigan para nada los errores: no te preocupes si pones un tornillo de una longitud determinada en el lugar equivocado porque la silla no se va a dañar.

Reconozco que esta ha sido toda una experiencia. He empleado bastantes semanas de lectura y documentación para no equivocarme a la hora de encontrar la silla más adecuada a mi persona, y creo que sin la ayuda final de expertos no habría terminado de dar en el clavo. Tras varias semanas sin notar más que mejoras en la experiencia con respecto a mi anterior silla solo os puedo decir: huid como cosacos de las sillas de oficinas baratas que fuerzan la postura, no son reclinables y no permiten apoyar correctamente la espalda — cuidad siempre que cubra el cuadro lumbar.

En el caso de que os interese el modelo que he adquirido, es el siguiente.

Fundador, redactor jefe y editor de Deculture.es. Jugón desde la vieja escuela, amante de JRPGs y SRPGs, a poder ser de estilo clásico. Lector de cómics, amante del manga clásico.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.