Análisis: ‘Fire Emblem Fates: Estirpe’

Herencia de 'Awakening'
Fire Emblem Fates Estirpe

Hace no demasiado tiempo la saga Fire Emblem se enfrentaba a una caída en ventas que se acentuaba con cada nueva entrega. Tras años de juegos de gran calidad Nintendo empezaba a sentir que el género estratégico pasaba de moda, ya que las ventas de cada uno de los videojuegos era menor que la anterior. Fire Emblem Awakening, decimotercera entrega, marcaría su final, tras el cual pasaría a formar parte de las memorias de los jugadores. Pero Intelligent Systems, desarrolladora de la franquicia, dio con todas sus fuerzas un último coletazo, jugándosela al todo o nada, y recopiló todo lo mejor de la saga e incorporó nuevas ideas. El éxito se hizo notar casi de inmediato: las ventas superaron todas las expectativas y, en un proceso de tres años, pasó de ser una franquicia no muy conocida a ser una de las más representativas de Nintendo.

Es imposible iniciar un análisis sin hablar previamente de este hecho. Todos los ojos de los nuevos fans se volcaron en la saga a partir de aquella entrega, mientras que una parte importante de los veteranos de la saga se habían sentido decepcionados con Awakening y no les convencía la dirección que estaba tomando la franquicia. En consecuencia se abrió un claroscuro debate sobre el devenir de Fire Emblem, una guerra sin parangón de detractores y amantes.

Fire Emblem Fates habla de la guerra entre dos naciones y las enormes diferencias que les distinguen, las cuales a la vez se puede descubrir que no son tan diferentes una vez se profundiza en sus sociedades y cultura. La idea de llevar el juego en dos versiones (más una tercera vía DLC, Revelación, que une características de ambas versiones) dejó extrañado al público en un primer momento, pero tras su lanzamiento en Japón la intención de Nintendo estuvo más clara. Estirpe y Conquista, las dos ediciones del juego, comparten una misma base pero se marcan por una filosofía totalmente distinta. A grandes rasgos, la guerra de las dos naciones es paralela a la abierta tras Awakening: ¿será mejor seguir la senda abierta por la anterior entrega o volver a las raíces de la franquicia?

Fire Emblem Fates Estirpe

La respuesta para los que se decanten por la primera opción es Fire Emblem Fates: Estirpe. Esta versión sigue fielmente la estela dejada por Awakening a grandes rasgos: se centra en su aspecto rolero, invita a entrenar a tus personajes en combates opcionales y obtener fácilmente dinero. Además, el peso de las relaciones entre los personajes se ve potenciado gracias a poder desarrollarlas más libremente en las batallas opcionales.

La trama arranca con un tutorial que comparte con Conquista: seis capítulos de muy corta duración que nos enseñan la base del juego y a nuestro protagonista, al cual habremos personalizado a nuestro gusto previamente. Así vemos el conflicto entre Nohr y Hoshido, las dos naciones enfrentadas, desde los ojos de alguien que se encuentra entre medias: Corrin ha crecido en Nohr, pero descubre que sus raíces familiares están en Hoshido. Este tutorial es realmente sencillo y a la hora de jugar es muy notoria su función como introducción simple, aunque como presentación de la historia cumple.

La trama en Fire Emblem Fates: Estirpe se desarrolla al haber seleccionado el camino de mantenerte en el país que te vio nacer. Culturalmente Hoshido es una nación que bebe sus influencias y estética de Japón, lo cual se ve por sus edificios, terrenos e incluso comida. Desde aquí Corrin hace frente a la invasión de Hoshido y se embarca en la aventura de terminar el conflicto internándose en territorio nohrio, enfrentándonos a su previa familia y el drama que ello conlleva.

Fire Emblem Fates heroína

La historia es memorable por sus momentos dramáticos y sus personajes secundarios, pero no llega a ser destacable. Mejora a nivel argumental con respecto a Awakening, el cual fallaba muy profundamente por su guión de campañas mal conectadas y agujeros argumentales, pero no consigue sorprender ni impresionar al jugador medio. A grandes rasgos es predecible y algo superficial, pero no llega a aburrir ni desmotivar.

Es a nivel de gameplay donde Fire Emblem Fates enseña músculo. Los combates son muy divertidos gracias a las variables que se encuentran en cada uno de los desafíos del juego. Los mapas en Awakening eran planos, sin variaciones reales que los separaran; en esta entrega cada nueva misión obliga al jugador a replantearse sus estrategias. Cada mapa se reinventa con respecto al anterior, moviendo algunos elementos o haciendo aparecer zonas dañinas para las unidades presentes. Además se agregan a la batalla las Venas de dragón, elementos invocables que transforman nuestro ambiente para nuestro beneficio y el del enemigo, el cual también puede activarlos. Esta variedad hace muy entretenidas todas y cada una de las batallas, pero no los desafíos opcionales para el entrenamiento de nuestras tropas, en los cuales todos estos elementos estratégicos desaparecen.

En Hoshido estos planteamientos estratégicos en cada batalla ganan un nuevo significado gracias a las clases y armas diferentes con las que contamos. Los clérigos son capaces de curar a mayores distancias que en Nohr, y algunas armas como los shuriken pueden mermar las características de los enemigos.

Fire Emblem Fates review (3)

Sin embargo, aun contando con todas estas novedades, Fire Emblem Fates: Estirpe se queda algo coja a la hora de exigir planear estrategias al jugador. El poder entrenar tus unidades y tener mayor acceso económico baja la dificultad del juego drásticamente, y la poca variedad de objetivos en las batallas no invitan a romperse la cabeza. Estas se ven limitadas la mayoría de sus veces a aniquilar todos los enemigos en pantalla o acabar con su líder, lo cual puede reducir drásticamente la duración del combate. Estas pegas hacen que el juego sea más un RPG y se desprenda de su aspecto estratégico. Su dificultad resulta casi burlona, con un modo Normal que es incapaz de frustrar a sus jugadores y los modos Novato y Fénix, que permiten que las unidades regresen después de la batalla o incluso al cabo de unos pocos turnos.

Pero estos aspectos ganan puntos a la hora de desarrollar las relaciones entre personajes. Cada vez que las mejoremos podremos acceder a diálogos entre ambas partes que profundizan a grandes niveles en su historia y psicología. En un principio algunos de ellos aparentan ser clichés o con personalidades superficiales, pero el descubrir más a fondo sus motivaciones y preocupaciones puede hacer cambiar la forma de ser vistos a gran escala. Eso no quita que algunas de las conversaciones sean meramente una excusa para colocar a los personajes en situaciones cómicas, pero incluso en esas circunstancias se puede entrar a analizarles.

Estas relaciones pueden llevar a que una pareja de personajes tenga un vástago, al cual podremos reclutar tras una misión opcional. Lo jugadores de Awakening recordarán esta característica como una de las más llamativas de aquella entrega: en este caso es parecido. Los hijos podrán adquirir habilidades y características de sus dos padres, con lo que pueden convertirse fácilmente en las unidades más poderosas del juego. Existe un total de 22 hijos, ocho de ellos exclusivos de Hoshido, los cuales sólo aparecerán al casar a ciertos personajes en concreto. No todas las unidades tendrán un hijo garantizado: dependerá de su madre o su padre, como Jakob o Azane. Esto es una mejora con respecto a Awakening, donde a excepción de Chrom y el avatar sólo los personajes femeninos condicionaban la existencia de estos hijos, mientras que los personajes masculinos pasaban a un segundo plano.

Fire Emblem Fates Estirpe anime

Sin embargo, la descendencia trae algunos problemas consigo que dañan a la experiencia del juego. La más destacable es la carencia de sentido para la existencia de los niños. En Awakening, sin entrar en terreno de spoilers, su aparición estaba justificada y motivaba a su reclutamiento; aquí Intelligent Systems no ha usado la misma excusa. La justificación para su existencia se basa en un pequeño concepto del juego, los reinos siderales, en los cuales crecen a mayor velocidad que en el mundo de los protagonistas. Esto hace plantearse algunas cuestiones a los jugadores: ¿sus padres abandonan a sus hijos en dimensiones paralelas? ¿Por qué no pueden cuidar de ellos? ¿Cómo pueden haber crecido los niños y reconocer a sus padres cuando, en teoría, no han podido criarlos y sus visitas se debían rebajar a muy pocas ocasiones? Se agradece el regreso de esta valiosa función, pero no cuando su razón de ser está desmotivada y poco inspirada.

Estas cuestiones crecen más cuando las dimensiones siderales vienen explicadas por una de las nuevas funciones del juego, Mi castillo. Gracias a un dragón mascota con el que el jugador se encariña contamos con un espacio que se puede personalizar y decorar al gusto de cada uno. Sus edificios ayudan a mejorar la experiencia con loterías, tiendas de armas, un espacio personal que compartir con un marido o una esposa y las termas, espacios que podemos compartir con otros personajes de nuestro mismo sexo semi desnudos a temperaturas muy altas.

Fire Emblem Fates personaje

El castillo no se limita sólo a personalizar la experiencia individual de cada jugador, sino que obtiene una gran importancia en el campo multijugador. Ya sea a través del online, de StreetPass o mediante comunicación inalámbrica es posible visitar los castillos ajenos y enfrentarse a sus dueños. La disposición de los edificios hace que defender el trono sea más o menos sencillo, lo que obliga al jugador a pensar cómo defenderá sus tierras e intereses. Las derrotas apenas tienen efecto, pero con las victorias los puntos recibidos serán mayores y podremos reclutar al enemigo de forma gratuita. Sin embargo, las batallas multijugador más estrictas de jugador contra jugador, aunque son un gran entretenimiento y animan a entrenarnos como estrategas, a veces pueden estar algo desequilibradas si nuestro contricante abusa del sistema de juego.

Fire Emblem Fates es definitivamente uno de los must have de Nintendo 3DS. La fórmula de Awakening se ve mejorada y evolucionada para dar a luz un producto sólido, con un aspecto estratégico mayor y profundidad en los mapas de combate. Sin embargo, Fire Emblem Fates: Estirpe se separa un poco de esa evolución y hace un camino más sencillo a sus jugadores de forma excesiva. En caso de buscar acceder a la saga o no querer un desafío, esta es la decisión por la que decantarse: quedarte con tu familia biológica, dando la espalda a aquellos que te vieron crecer.

8
'Fire Emblem Fates: Estirpe'
Lo mejor
  • Es la versión más disfrutable y progresiva
  • Personajes que desprenden gran carisma
  • Multijugador con potencial y opciones
Lo peor
  • Pérdida del valor estratégico a favor del aspecto rolero
  • Los hijos no tienen razón de ser
  • La escasa variedad de tipos de batalla



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