Impresiones: ‘Orange’ #2, una historia lenta que atrapa

Naho se acerca a Kakeru

Orange emite su segundo capítulo y continúa la historia de nuestros seis protagonistas en el instituto. Naho, desconcertada con el último mensaje que leyó en el capítulo anterior, decide no darle demasiada importancia y volver ese día a clases junto a sus amigos. Tras un par de anécdotas, incluida la del bento, se da a entender que Naho es una auténtica “madre” que siempre está preparada para coser un botón o hacerse ella misma los almuerzos para el día siguiente. Kakeru deja claro que le gustaría que le hiciera el almuerzo al día siguiente, pero todo queda en broma para Naho.

Tras un par de horas a lo largo de la noche, Naho decide leer las cartas para saber si le hará o no el almuerzo a Kakeru. En ellas lee: “Quiero hacerle el almuerzo al día siguiente.”, por lo que, finalmente, cocina en gran cantidad y prepara un bonito bento para Kakeru. Sin embargo, al día siguiente y tras las clases, Naho no se ve con el valor suficiente para dárselo, e incluso provoca un malentendido con Kakeru que, amable y atento, sólo quería ayudarla a cargar peso.

Arrepentida, se disculpa con él frente a Suwa por lo sucedido. Es en este momento (aparte de otros sucesos a lo largo del capítulo y, por supuesto, el futuro de Naho) cuando se deja ver el interés que Suwa tiene por Naho, quien siendo un buen chaval y amigo de sus amigos, se despide de ambos cuando Kakeru le propone a Naho volver a casa juntos.

Naho se siente nerviosa, pues en las cartas no aparecía ningún paseo por el parque. Poco a poco, los dos se hacen preguntas sobre sus gustos y aficciones, hasta que, de pronto, Kakeru confiesa por qué no apareció el día de la ceremonia de inauguración del curso. Naho comprenderá en ese momento los motivos por los que la carta le dictaba no invitarlo el día anterior a salir con ellos, y por qué su yo del futuro quiere que vele por él.

Con ese impacto final y una nueva escena del futuro de Naho junto a Suwa y los demás termina el segundo capítulo de Orange. Aunque la trama transcurre de forma lenta y pausada, no se hace pesada en absoluto. La animación es preciosa y sigue tirando alto tanto con los planos como con el diseño de los personajes, y se ha notado un poco más de esfuerzo en animar una escena deportiva a comparación del capítulo anterior con la escena del béisbol. Además, la música sigue atrapando por completo al espectador con temas acústicos o a piano.

Hay personajes que han brillado a lo largo del capítulo aparte de Kakeru y Naho, como Suwa y Azu, mientras que los otros dos, Takako y Hagita, siguen en muy segundo plano y esperamos que eso cambie en los siguientes capítulos. Nada gustaría más que ver un equilibrio entre todos los personajes, y no centrarse exclusivamente en el triángulo principal.

Un punto negativo a destacar es la velocidad a la que aparece el contenido de las cartas. Independientemente del idioma, da la sensación de no tener tiempo de reflexionar sobre lo que el papel dice y lo que Naho decide o no hacer al final.

El segundo capítulo finaliza con una historia con bastante carga dramática y momentos reflexivos sobre el arrepentimiento de las acciones que ya no se pueden cambiar. Y aún queda la incógnita de esas cartas que llegan, supuestamente, del futuro. ¿Se revelará en los siguientes capítulos? ¿Naho intentará cambiar el destino de Kakeru a partir de ahora?

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“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.