Impresiones: ‘Danganronpa 3: Zetsubou-hen’ #10, un capítulo casi redondo

Llora, Izuru, ¡llora!

Si el anterior episodio de Danganronpa 3: Zetsubou-hen nos dejaba con altas expectativas, a mí por lo menos este me ha convencido. Por fin tenemos un Danganronpa como esperábamos.

Me hubiera encantado ver este capítulo sin saber lo que iba a ocurrir —un desafortunado spoiler me arruinó la experiencia, aunque la culpa es mía por no ir con cuidado—, si bien creo que los resultados eran bastante evidentes por cómo es Junko. Era difícil esperar que Nanami fuera a sobrevivir. Con todo, creo que incluso sabiendo cuál era su destino final, la tortura ha sido excelentemente ejecutada. Incluso si las frases eran las manidas típicas de anime llenas de esperanza, su final hace que duelan, que suenen tan inocentes que rompen porque sabes que no son reales, que no ocurren milagros, que Nanami ha estado condenada desde el momento en que Junko decidió que iba a morir.

Aunque  este capítulo no ha llegado a ser gore, en parte gracias a la sangre rosa y también porque las heridas no se mostraban como tal, cada nuevo golpe que se llevaba Nanami hacía rechinar los dientes. Y creo que todo se lo debemos a su dobladora, que ha hecho un trabajo magnífico. Sus chillidos de dolor, sus gemidos, la forma que le temblaba la voz y sorbía por la nariz… Ha sido una actuación perfecta y no me puedo imaginar la cantidad de trabajo que hay detrás de una escena así. La tortura psicológica, además de física, de Junko —que se lo pasa de maravilla, claro, casi como los espectadores que acuden entre gritos de entusiasmo a ver películas violentas— es desesperante y no puedes evitar estar en tensión para ver qué es lo que viene ahora.

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En definitiva, la mayor parte del capítulo, incluyendo cómo Yukizome ha cambiado y traiciona a Nanami, es casi perfecto. Pero entonces llega el final. Ahí se rompió por completo mi suspensión de la realidad, por mucho que comprenda por qué se alargó tanto la muerte de Nanami. Personalmente prefiero las muertes fulminantes, que me parecen mucho más injustas porque no da tiempo al personaje a decir nada ni a despedirse, pero es cierto que el horror de Nanami ante la muerte, cuando ya no puede seguir fingiendo que las cosas van a salir bien, impacta.

El problema es que ya no solo venía desangrándose, es que ha habido varias lanzas que le han atravesado los pulmones. Es de suponer que el corazón no, pero cualquier cosa es posible… ¿Cómo aguanta tanto tiempo viva, cómo puede hablar sin ahogarse? Es evidente que son libertades que se toma el guión para poder enfatizar el efecto dramático, para que lloremos por Nanami y veamos que quizá Izuru no está tan vacío como quiere creer pero… No es la mejor opción.

Más allá de preguntarnos de dónde han salido esas instalaciones y cómo es que están llenas de todas esas trampas, también cabe otra duda: ¿eso es todo lo que necesitaba Junko para convertir a la clase en las máquinas de matar que tanto se temerá en el futuro? Quiero pensar que más tarde también les va a hurgar el cerebro y a someterlos a lavados del mismo, porque de lo contrario es todo… Absurdo. Junko puede jugar con la culpabilidad de los compañeros, que no pudieron hacer nada por Nanami, así como emplear contra ellos su desesperación y horror. Sin embargo ¿es eso suficiente para que decidan distribuir la Desesperación por el mundo? Quizás sí pudiera tener efecto en los más débiles como Mikan, a quien luego Junko podrá usar sin problemas. Con otros ya me cuesta mucho creerlo y espero que el guión no siga por ese camino. De corazón espero un lavado de cerebro que tenga más lógica.

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En otros aspectos, hay que comentar un hecho sorprendente y es que se ha confirmado que Sakakura estaba enamorado de Munakata —y no Yukizome como se quedaría dar a entender… aunque en Mirai es mucho más descarado y evidente por quién tiene sentimientos—. Es muy interesante cómo Junko no sólo se aprovecha del miedo de Sakakura a que alguien le confiese a Munakata la verdad, sin duda por temor a un rechazo y a que su amistad se venga abajo, pues de lo contrario quizás ya habría intentado confesarse. No, lo verdaderamente interesante es que sabe cómo funciona el mundo y hunde a Sakakura en la más absoluta miseria cuando los alumnos del curso de reserva, esos a los que tanto desprecia, se ríen en su cara. Porque quiere a un  hombre. Junko no necesita decir nada, no sigue las normas de la sociedad, pero las comprende y por eso deja que las risas hieran por sí mismas. Uno podría pensar que la escena es demasiado rápida, que Sakakura se rinde pronto… Pero es porque no es gay, no vive en Japón y no se puede imaginar lo que significa para una persona el rechazo por lo que es, por su sexualidad. Una verdadera lástima que no se haya explorado más el tema, pero a cambio al menos está, al menos ya llega mucho más lejos que otras series que ni tocan el tema como no entren en el terreno del yaoi o el yuri.

Y con esto quedan solo dos capítulos de esta serie. Lo cierto es que, aunque no llega al nivel de dependencia de Mirai, es evidente que Danganronpa 3 no se puede ver en partes y comprender el contenido sin que quede dolorosamente cojo. Cada par de capítulos están hechos para verse en orden y sólo así se puede asumir mejor la totalidad de este anime, incluso si son historias que cuentas hechos cronológicos distintos. Es una gran idea, bastante original, y lo único que temo es que en ambas se va a tener que acelerar demasiado el final… Esperemos que no y crucemos los dedos.

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Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.