Reseña: ‘Delete’

Se materializa la obra de la ganadora del concurso manga 2015 de Norma Editorial

Los que suelan leer mis artículos sabrán que no es muy frecuente por mi parte reseñar obra patria. Aunque tampoco os voy a negar que últimamente me gusta diversificar (¿quién diría hace unos años que hablaría de cómics Marvel en este espacio?) y siempre tiene que haber un comienzo. ¿Y por dónde mejor que por una obra galardonada? El iberomanga que nos ocupa hoy es Delete, de Isabel Terol, la ganadora del Concurso Manga 2015 de Norma Editorial.

La historia nos sitúa en un mundo de videojuego en el que nuestra protagonista, X, vive tranquilamente sin preocupaciones hasta que una criatura nihilista llamada Nil aparece con el objetivo de ir borrando, sector a sector, la realidad en la que vive a petición del ominoso Creador. Para ello, contará con la ayuda de F’el, un adorable pajarito que gracias a un sombrero transmutable es capaz de tener proporciones más humanas y, ante todo, de su valor.

No nos engañemos, la premisa se ha visto tanto (y, demonios, mentiría si dijera que nunca he escrito sobre ella) que podría aparecer en primera plana cualquier día en la página principal de TV Tropes. Pero por otra parte, sabemos que los tópicos no tienen por qué ser malos y, por descontado, que no son clichés. Así que, con las cartas puestas sobre la mesa, seguí leyendo para averiguar cuál es la verdadera opinión que conseguiría sonsacarme la propuesta española por el género.

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Por lo pronto, ya le doy mi primer punto positivo en la presentación; muchos autores europeos no saben encontrar su estilo dentro de la fusión del cómic europeo y el manga, pecando de ser una obra nipona más, de no saber atrapar el carisma del país del Sol Naciente o, simplemente, dejar que la búsqueda de la mezcla acabe diluyendo su identidad. Y es que Delete tiene lo que hay que tener en ese aspecto, tirando por tierra muchos de los tabúes que se habían estado erigiendo en el gremio sin olvidar el verdadero objetivo.

Y es algo que podemos ver fácilmente en su elenco de personajes. Sus diseños, de estilo animesque (que no tradicionalmente manga), están llenos de expresividad, sean humanos, abominaciones o adorables criaturas. Sus personalidades, si bien con tintes nipones, no se alejan de lo que podríamos esperar de un héroe occidental. Sus formas de hablar, sin duda, acertadas y que en alguna que otra ocasión nos arrancarán una carcajada por cercanía cultural. Su conjunto, lleno de carisma.

No nos engañemos. En esta apuesta, la definición de iberomanga parece ser un manga escrito para españoles. No dudo que otros mercados pudieran disfrutar de su humor y puesta en escena, pero está claro que aquí siempre tendrá su puntito extra. Y eso es maravilloso, ya que la máxima escribe de lo que conozcas normalmente acaba dando buenos resultados.

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Pero por desgracia, no es oro todo lo que reluce. La historia tiene un regusto a acelerado. Todas las situaciones que propone, la evolución de cada uno de los actores en las páginas y de los giros de guión que se plantean llegan cuando aún no has acabado de saborear lo que lo precede. Y es que, a pesar de hacer lo que puede, lo que nos quiere contar la autora en este iberomanga no cabe en las casi doscientas páginas con las que cuenta. La verdad, siento curiosidad de qué podría haber sido esta obra de haber tenido algo más de libertad de extensión.

Eso sí, su limitada duración no exime que sea disfrutable. Se nota el mimo en el dibujo y la planificación. La distribución (tanto narrativa como de viñetas) hace que la lectura sea dinámica y sea capaz de satisfacer el ritmo que se ve obligada a tomar. El estilo artístico, amén de expresivo y lleno de personalidad, es detallado y cuidado, contando con algunas viñetas en las que te acabas parando sólo para contemplarlas por gusto.

Al final, Delete es una obra cuyo verdadero encanto dedica en lo bien equilibrada que está y el buen uso que hace de sus recursos. Su historia se aprovecha del tropo principal sobre el que se basa para aprovechar nuestra suspensión de la incredulidad, incluso guardando cierto espacio para las sorpresas y el ritmo, si bien demasiado acelerado, se apoya bien en una planificación bajo la que no pierde absolutamente nada de tiempo. Si quieres dar una oportunidad al manga patrio y te gusta la temática, es un lugar más que perfecto para empezar.

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“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.

Delete
Lo mejor
  • Historia y personajes muy bien presentados
  • Arte muy satisfactorio
  • Mezcla correcta entre
Lo peor
  • Historia acelerada por falta de espacio



“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.