Kaworu Nagisa, la madre de los ángeles: una aproximación a Evangelion (IV)

Me alegro de haberte conocido

Seguimos con los artículos dedicados a las madres de Evangelion. Si alguien entra aquí algo despistado y necesita un poco de base, puede echar un vistazo al primero, donde se explican los orígenes de Rei y Kaworu, así como el lore de la serie. Aquí podéis leer sobre el desarrollo de Rei II durante la serie y en el inmediatamente anterior al presente, repasar la aparición de Kaworu y términos básicos de la serie.

Dicho lo cual, continuaremos examinando a Kaworu y el motivo de su existencia en Evangelion.

Aviso de flagrantes spoilers de la cronología de Evangelion y de desarrollo de temas homosexuales.

Amor y comprensión


Allí donde los estereotipos culturales nos hacen ver a alguien débil, Kaworu encuentra un corazón frágil y que merece ser amado y protegido.

—Es dificil vivir con un corazón herido, su fragilidad comparable a la de un cristal. El tuyo, más aún.

—¿El mío?

—Sí, y mereces afecto.

—¿Afecto…?

—Quiero decir… ser amado.

Esta parte es difícil de traducir porque consiste en un juego de palabras entre la palabra コウイ(koui) que puede significar «amabilidad» o «afecto», la cual suena muy parecida a 恋 (koi), es decir, «amor romántico». Shinji está confuso con lo que le dice Kaworu y este le explica que está diciendo que es una palabra para definir «el amor».

Más allá de juegos de traducción, ¿cuánto ha esperado Shinji para escuchar algo así? ¿Que merece que le quieran cuando su madre desapareció, su padre lo sustituyó y siente que no tiene un lugar en el mundo? ¿Que está bien como está, que no tiene que cambiar?

Kaworu no ha necesitado ni un día para comprender a Rei y a Shinji. No solo eso sino que Shinji, que rechaza tan violentamente a Misato o que tiene sentimientos encontrados con Rei y Asuka, deja que Kaworu le toque la mano —en Japón es el primer paso para muchas parejas y pueden tardar una eternidad en tomársela, como prueban infinitos shojos—. No es de extrañar: le ha dado lo que lleva deseando buena parte de su vida. Shinji está muy necesitado emocionalmente y vuelca toda su necesidad de reconocimiento y de falta de amor en Kaworu.

Quizás he nacido para conocerte.

Esto nos lleva a que Kaworu es una persona muy comprensiva dentro de su inexperiencia con los humanos; no le echa nada en cara a Shinji como Asuka, no es tan torpe en sus emociones como Rei II o Rei III —aunque, sí, es torpe— y no invade la intimidad de Shinji como hace Misato. En las pocas ocasiones que lo hace, como al tocar la mano de Shinji, no es para imponer, sino para apoyar o como reconocimiento. Está dispuesto a entender, a escuchar. Es más, le invita a hablar y a expresarse, eso que parece tan difícil en Evangelion. Nadie nunca ha escuchado a Shinji sin reprocharle algo. Kaworu lo deja dormir en su cuarto y le pide que deje salir todo lo que desee. Se compromete emocionalmente con él, lo mira con aceptación y dice que puede que haya nacido para él.

En otra persona parecería apresurado pero Kaworu no tiene costumbres sociales, como Rei, y es consciente hasta cierto punto de que se trata de un Ángel —nunca se identifica con un lilim/humano— y hasta algo superior ya que en la versión del director tiene una reveladora conversación con los miembros de SEELE sobre Lilith y Adán.

Nacido para destruir


Los seres humanos no son dioses, no pueden crear de la nada. Pero SEELE quiere obtener el poder de Dios; es decir comparte el mismo objetivo que Gendo. SEELE afirma buscar una esperanza que se va a materializar en Kaworu, que es representante de los «verdaderos descendientes de la Luna Blanca» por contraste de los usurpadores descendientes de la Luna Negra —una referencia a cómo Lilith arrebató el planeta a Adán. Recordemos que la Luna Blanca es el objeto en el que viajaba Adán y la Luna Negra, el de Lilith—. Es muy interesante que se nos diga que Kaworu sabe de quién es el alma que reside en su interior… pero su cuerpo está capturado en manos, literalmente, de Gendo.

—Todo va de acuerdo a los planes de los lilim.

A pesar de ser Tabris, el ángel de la libre elección, Kaworu es pasivo y sigue las órdenes de quienes le han dado nacimiento. Desde el principio lo han infiltrado para que se una a Lilith —que él cree que es Adán—. Si fuera Adán, Kaworu podría dar un nuevo mundo como Madre a sus hijos Ángeles provocando un Impacto que destruiría el hábitat de los humanos. En cambio, si se une a Lilith, ascenderá al nivel de un Dios y, si sigue las órdenes de SEELE, causará una Complementación.

La Complementación Humana es el efecto contrario a un Impacto: cuando una Madre recoge todas las almas de sus descendientes y hace que atraviesen las Puertas del Guf. Es la pérdida de conciencia, el fin de los Campos A.T. y la unificación en un solo ser que no padece ni siente placer. Es la vuelta al vientre materno, por decirlo de alguna forma.

Kaworu no tiene la voluntad de Rei III de rebelarse. Podríamos especular los motivos; no ha conocido a nadie que lo anime a ello, o puede que su alma también esté dañada tras la explosión del Segundo Impacto. Incluso es posible que SEELE le hiciera algo. Al final lo que importa es que es un personaje bastante pasivo. Todas sus acciones no tienen un impacto proactivo, sino que su presencia es la que provoca el cambio. A su manera, es tan miserable como cualquiera de los personajes de Evangelion. Su mera existencia es una amenaza para la vida de los humanos, pero si no cumple su propósito está traicionando a los Ángeles. Así pues, es más fácil obedecer.

Al menos, hasta que conoce a Shinji.

La elección de Tabris


Pero ni este encuentro es suficiente de por sí. Por eso obedece y va al encuentro de «Adán» bien dispuesto a corromper para siempre una de las piezas más bonitas de la música clásica. Con todo, sigue siendo pasivo, pues espera a Shinji. Él mismo reconoce más tarde que quiere que lo detengan. Podría haberse librado de Shinji sin problemas… de haber querido. En cambio, solo imita los ataques del EVA 01 para no dañar de gravedad a Shinji.

De paso, nos explica lo que es el Campo A.T., la «región sagrada» que nadie debe invadir. Nos está adelantando todo lo que va a suceder en End of Evangelion. Y no es una información que se dé sin más. Al fin y al cabo, su destino es deshacer todos los Campos A.T. de los humanos y reducirlos a LCL.

Finalmente alcanzan el centro de la Luna Negra, donde siempre ha vivido Lilith. Kaworu tiene dudas; además, sabe que Rei III está cerca. Observándole, debe haber aprendido a usar su propio y poderoso Campo A.T., que despliega y le arrebata el control de la Luna a NERV para impedir que Misato active el sistema de autodestrucción. ¿Veis a lo que me refiero cuando digo que la presencia de Kaworu es suficiente para hacer que la trama avance? Sin él es difícil imaginar que Rei hubiera pensado tan rápido que es parecida a un ángel… y que por tanto tiene sus mismas habilidades.

Entre tanto, Kaworu alarga la situación y se detiene a observar a «Adán, nuestra Madre». Y entonces se da cuenta de lo que está a punto de hacer cuando comprende que la figura que está ante él es Lilith.

SEELE le ha engañado.

Kaworu medita entonces sobre los lilim, seres miserables, crueles, que usan todos los métodos posibles para hacer daño. Pero también tienen un mundo hermoso. ¿Cómo puede destruirlo? En esas está cuando Shinji, al fin, consigue llegar hasta él y atraparlo.

—Gracias, Shinji. Deseaba que derrotaras a la Unidad 02. De no haber sido así, habría acabado viviendo con ella.

—Kaworu, ¡¿por qué?!

—Mi destino es seguir viviendo, aunque el resultado sea vuestra extinción. Sin embargo, ahora puedo morir. Me es indiferente estar vivo o muerto. Mi propia muerte… es la única fuente de libertad absoluta.

—¿Pero qué…? Kaworu, no entiendo a qué te refieres. Kaworu…

—Este es mi último deseo: destrúyeme. Si no lo haces, seréis vosotros los destruidos. Solo una forma de vida puede ser elegida, evitando con ello su ruina y obteniendo así un futuro. Además… tú no deberías morir, no te lo mereces. Necesitáis un futuro.

»Gracias, me alegro de haberte conocido.

Todo mientras suena el coro de la Novena Sinfonía de Beethoven.

Aquí lo cierto es que los fans se tiran un poco de los pelos porque Kaworu ya ha demostrado saber que Gendo está en posesión de su cuerpo. ¿Cómo es posible que no se dé cuenta de que SEELE lo está engañando si la propia organización le está diciendo a su manera que el cuerpo que le espera no es Adán? Pero quizás cree que Adán se ha fusionado con Gendo, en vez de imaginar que Ikari se lo ha insertado en la mano, por sus experiencias y por lo que ve en Rei. Puede que por eso se sorprenda al descubrir que Lilith es quien le espera y no Adán.

Por otra parte, hay teorías que señalan que todo es una actuación para ayudar a Rei III: le está señalando quién hay ahí, qué va a pasar si él se une a ella… Y le está legando la Tierra. Lo hace mientras le dirige una amable sonrisa. Ella es la Madre legítima, la que tiene que triunfar. La madre de la forma de vida que debe sobrevivir, con un mundo adaptado a sus necesidades.

Como Adán, es el Primer Ángel y debe hacer lo mejor para su descendencia; es más, se deja caer que su instinto de Adán le impulsa a entrar en contacto con Lilith. Pero también es Tabris, el Ángel de la libre voluntad. Y por eso elige dejar que Shinji lo elimine.

No es bonito, no es agradable. No se da cuenta de lo mucho que va a destruir a Shinji porque, evidentemente, no siente aprecio por su propia vida, o no se sacrificaría de esa forma. También es cierto que sus opciones estaban muy limitadas y la muerte parece la salida más fácil. Sin embargo, lo que importa es que Kaworu lo da todo por los humanos, que le arrancaron el cuerpo y el alma y lo encerraron durante 15 años como si fuera uno de ellos. Todo para que, a los pocos días de haber probado la libertad, se le exija que destruya el mundo.

Quizás cuando conoció a Shinji lo consideró tan hermoso porque era frágil. La vulnerabilidad, el deseo de ser amado, era un sentimiento muy diferente del de los lilim que estaba acostumbrado a ver, seres egoístas como Gendo o SEELE. Shinji no es la persona más amable del mundo, pero sí le mostró que había seres inocentes que necesitaban más que él o los Ángeles la Tierra. Kaworu cree con sinceridad que así ayuda a Shinji. Sin duda no tuvo en cuenta que si Gendo está en posesión de su cuerpo, también puede hacerse con su alma.

Y así, Kaworu muere.

La muerte del amor


Aunque Evangelion tiene simbología cristiana, sabemos que se incluyó solo para que quedara guay. Aun así, en GAINAX hicieron su trabajo y saben relacionar elementos interesantes. A pesar de que los Ángeles no se denominan así en japonés (la traducción más apropiada sería Apóstoles), la palabra implica un mensaje. Kaworu es la imagen perfecta del ángel, en contraste con sus hijos, porque es humanoide, es bello y trae un mensaje de Dios.

La muerte de Kaworu tiene muchos significados a nivel de trama. Por una parte, da el pistoletazo de salida para que SEELE, Gendo y Yui empiecen su plan para lograr su propia Complementación, tema que trataremos en un próximo artículo. Por otra, cede su lugar a Rei III, quien queda como única Madre (con voluntad propia) en la Tierra y define el futuro de los humanos. A su vez, desaparece anunciando los planes de SEELE y, por tanto, previniendo a los humanos de lo que se avecina… Aunque sea de una manera muy, muy críptica.

Lo más importante, sin embargo, es que rompe el frágil ego de Shinji. La única persona que lo había aceptado sin una pega, que no había exigido nada, que le había ofrecido todo. Kaworu era demasiado bueno para existir. Evangelion nos habla de que es necesario amarse a uno mismo. La odisea de Shinji es aprender a quererse, a superar su miedo a que le hagan daño… a no tener miedo a vivir. Puede que junto a Kaworu, a quien afirma amar, lo hubiera conseguido. Casi sin duda. Kaworu habría sido el compañero perfecto, comprensivo, amable, que le infundiría fuerzas y confianza en sí mismo.

Pero por eso Kaworu es un Ángel y no un ser humano. La gente así no existe. Los humanos son egoístas y siempre se herirán unos a otros incluso cuando quieran amarse. En mundos alternativos de los juegos de Evangelion, en especial Neon Genesis Evangelion 2, que se considera un second tier, se sabe que en una de las rutas (y de los finales buenos) Kaworu sobrevive y que se queda con Shinji. Es decir, Evangelion no condena su relación. Es solo que la catarsis exige que Kaworu muera. Podría haber aprendido a vivir y a quererse a sí mismo junto a Shinji, una vez este superara su sentimiento de inferioridad.

Sin embargo, su mera existencia ponía en peligro no solo a Shinji, sino al mundo entero. De modo que Kaworu muere.

Lo hace tras un odioso minuto de espera y angustia, descabezado, rompiendo su cuello. Atacar al mismo es algo simbólico en Evangelion, ya que sabemos que la entidad divina de EoE muere igual, así como Rei I. Podríamos interpretarlo también como una incapacitación para ser madre, ya que está quebrando el lugar por donde se simboliza que nacen los hijos, como se ve con los Entry Plug y con el dios de EoE.

Por suerte para él, su rol no ha acabado. Todavía puede hacer algo más por Shinji. Rei III lo rescatará y le permitirá trascender el tiempo y el espacio.

Pero eso ya es tema del último artículo.

¡Gracias de corazón a Alchea por traducir las palabras de Kaworu y no morir en el intento así como a @juanjimver por  la portada!

Redactora de artículos variados (Neon Genesis Evangelion, Utena, Nier Automata, Berserk, D.Gray-man) sobre worldbuilding, personajes o narrativa. De vez en cuando alguno de opinión. Tengo un blog donde hago lo mismo pero con libros.

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Noticias sobre las franquicias Neon Genesis Evangelion, Neogénesis Evangelion y Rebuild of Evangelion por GAINAX y Khara.





“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.