Riadas de bilis con la presentación de Nintendo Switch

Y después de lo poco bueno, es hora de hablar de lo malo

Huelga decir que la decepción con la presentación de Nintendo Switch ha sido global y poca gente ha salido con una sonrisa sincera del matutino evento del día de ayer. Claro está, tiene sus cosas buenas, y no vamos a negar que están ahí. De hecho, ayer me animé a escribir un artículo sobre los cinco puntos que salvaron todo este desastre que hemos llamado Nintendo Switch. Así que si quieres permanecer optimista sobre la próxima consola de Nintendo, mejor pásate por este otro artículo y olvida que existen estas líneas. Te harás un grato favor.

Ahora bien, hora de estirar los dedos y teclear toda la mala leche que nos ha proporcionado la compañía de Kioto a lo largo de una escasa hora de presentación en una, recordemos, incomodísima hora para el público europeo.

1. Precios disparados y nada acordes al producto


No voy a entrar a discutir si la barrera psicológica de superar los 300€ es adecuada. No merece la pena porque, como bien dije anteriormente, puede valerlos si la tecnología lo justifica. Pero es que no es así, y da la sensación de que no pretende hacerlo. No sé si la tecnología base (al final, es relativamente nueva y por tanto no tenemos demasiado donde comparar) está a la altura del coste final, pero se nota que las ideas no están demasiado bien formadas en general. Al leer cosas como que los gatillos son digitales y no analógicos (matando de un plumazo la posibilidad de emular la GameCube en la consola virtual, por poner un ejemplo), que en pleno 2017 no tengamos posibilidad de conectarnos a la red mediante Ethernet de forma nativa o que el Joycon Grip sea incapaz de tener un puerto de carga para los mandos, obligándonos a conectarlos a la tableta. Y ésta no es la única mala decisión de diseño, ya que la mera posición del puerto de carga nos impide enchufarla a la corriente mientras que la tenemos sobre la mesa apoyada en la patilla.

Pero bueno, dejemos de hablar de errores graves de diseño que se hubieran podido paliar con un par de euros extra en la producción y vayamos a lo más sangrante: los periféricos. Honestamente, me importa más bien poco si puedo sentir un vaso con hielo en las manos si la gracieta me va a costar ochenta dólares. Sí, lo habéis leído bien. Ochenta dólares por un juego de mandos que siquiera tienen recorrido analógico. Puedo pensar unas u otras cosas al respecto, pero mi conclusión rápida es que no se trata de su coste real. Viendo el resto de periféricos en venta, como un segundo dock (más adaptador de corriente y cable) a 89.99 y una segunda toma de corriente (por si no quieres desmontar el dock cuando te vayas a llevar la consola fuera de casa) por 30 dólares adicionales, empiezas a sentir cómo todo está más inflado de lo que debería.

Ah, y si quieres jugar con un mando tradicional, el Pro Controller se va al orden de los 70 pavos.

2. Kimishima nos ha gastado una broma de mal gusto con lo del catálogo


¿Recordáis cuando Tatsumi Kimishima, señor presidente de Nintendo, aseguró que Switch no se anunciaba aún por dar un lanzamiento lleno de títulos grandes para que no ocurriera lo mismo que con Wii U? Pues parece que nos han gastado una mala broma al respecto.  Como podéis comprobar en la imagen superior, Nintendo sólo ha sido capaz de añadir un título completamente nuevo al lanzamiento de la consola y… se trata de 1, 2, Switch. Sin ánimo de desmerecer al título, se trata precisamente de lo que se trata. Una colección de demos técnicas que nos servirán para ver el potencial de los nuevos mandos. Junto a él, el casi infinitamente retrasado The Legend of Zelda: Breath of the Wild, dos títulos third party que llevan meses en el mercado y Super Bomberman R, que para mí es de lo que más me ha ilusionado.

Pero sigamos centrándonos en Nintendo, en la que dejó los últimos años de vida de Wii U medio vacíos y frenó considerablemente sus desarrollos para proveernos de títulos en cantidad y calidad. Se la lista anunciada sólo SnipperClips (un juego digital de bajo presupuesto que, aunque parezca simpático, está bastante limitado por su identidad), Mario Kart 8 Deluxe (huelgan las presentaciones,  pero se trata sólo de un port vitaminado), Arms (una nueva IP que a pesar de su atrevido estilo no deja de ser uno de estos olvidables juegos minoritarios), Splatoon 2 (que tiene muy buena pinta, no lo voy a negar), Super Mario Odyssey (que no nos llegará hasta navidades y parece que aún le queda mucho por pulir) y Xenoblade Chronicles 2 (que aydiomío pero se ve demasiado verde como para salir este mismo año y no tiene fecha orientativa más allá de eso).

Un total de siete anuncios de diversos grados de involucración e interés pero que seguro que no compensan todas estas promesas vacías. Entiendo que decidieran no saturar los anuncios pero, sin duda, esperábamos mucho más. Poder acabar el verano con cuatro o cinco títulos imprescindibles y no tan sólo con un juego. Queríamos saber qué es lo que Retro Studios esconde con tanto recelo. Queremos ver más. ¿Con qué enganchar a los niños a la consola para crear un buen parque para un futuro Pokémon? Ay.

3. Garrafales fallos de comunicación con el público


Muchos de nosotros hemos acabado la conferencia sin tener ni pajolera idea de la mitad de las cosas. El tráiler de Mario Kart 8 Deluxe, por ahí de tapadillo. De hecho, el juego salió antes en el vídeo del control parental que en su propio anuncio. Anuncio que no deja nada claro si ya está todo el pescado vendido o podremos, al menos, esperar algún circuito extra junto a lo que sí que se ha enseñado a lo largo de estos tres meses. El sistema online, narrado por otra parte y cuya conclusión acaba en “que ya os contaremos”. La consola virtual, “bueno, ya veremos”, el sistema operativo que aún no hemos visto. Muchas dudas sobre qué iba a ser cada cosa. ¿Funcionarán los mandos de Wii o tendremos que comprarnos seis Joycon para jugar a Mario Kart 8 Deluxe o Bomberman con los colegas?

No ha sido el caos del anuncio de Wii U (¿era un mando, una nueva consola o qué carajo era eso?, se preguntaba media audiencia, no muy avispada), pero al final de la hora todos teníamos más preguntas que respuestas. Y eso es algo que no podíamos esperar de la nueva Nintendo, como pretendían llamarse.

4. Lo del online, así en general.


No voy a entrar en el debate de si el pago por el online es bueno o malo, porque siempre dependerá de lo que se ofrezca a cambio. Pasar de un sistema peer-to-peer con sólo un servidor de matchmaking a uno de servidores dedicados o de uno de servidores chusteros a algo digno o dedicar ese dinero a sistemas de control de tramposos y de mejora de la experiencia en general es algo que puede ser asumible si la cuota es módica.

El problema es que no tenemos ni pajolera idea de si va a ser así o de si sólo se están subiendo al carro “por si cuela”. Lo único que sabemos es que la organización de partidas y el chat de voz irán en una companion app (honestamente, para eso uso Discord o Telegram y santas pascuas) y que su forma de competir con los juegos de alquiler de Sony y Microsoft es, cuanto menos, patética. Entregando un único juego de NES o SNES (en lugar de los cuatro o seis juegos contemporáneos de la competencia) y que, para más inri, sólo será jugable de forma gratuita mediante un mes.

Buena ésa.

5. Las excusas de baratillo de los PR


¿Por qué seguí leyendo ayer? Las excusas de baratillo de Reggie y compañía hicieron que mi sangre hirviese a borbotones. “Es que no vamos a poner el 1, 2, Switch gratis como fue el Wii Sports porque se parece más al Wii Play y por ése había que pagar“. Ay, diosito. Y también venía con un mando, pero ese detalle lo olvidamos.

O que, “Bueno, sí, lo del online es poco pero, ¡mirad cómo nos preocupamos por el online en general!“, un rodeo lamentablemente barato. O el “no queremos muchos huecos entre lanzamientos“, algo que con los anuncios iniciales parece que se va a cumplir a rajatabla. Que sí, que Damon Baker ya ha afirmado que habrá más anuncios estas semanas, pero quizá si querían vendernos la consola deberían habernos asegurado que veríamos al menos un par de juegos más en los primeros meses, digo yo.

Bueno, queda un mes y medio hasta el lanzamiento de Nintendo Switch y algunas cosas pueden cambiar. Pero, por ahora, son más decepciones que alegrías, muchos más errores que aciertos y muchas más preguntas que respuestas.

Seguiremos opinando.

“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.




“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.