Reseña: ‘Hunter x Hunter’ #5 – La disfuncional familia Zaoldyeck

¡Conozcamos a los Adams de Hunter x Hunter!

Después de terminar el Arco del Examen, Hunter x Hunter se embarca hacia un mini arco más oscuro y que muestra una vez más la originalidad de su mundo. Tras que que Killua suspendiera el examen de Hunter y tras un encontronazo con su hermano Illumi —la traducción de Panini ha romanizado los nombres de los Zaoldyeck de forma distinta a la que llevo años acostumbrada, de modo que mantendré los más reconocibles entre los fans de la serie. Pero aclaro que Illumi aquí se llama Yellmi, Milluki es Myllki, Silva es Sillva, Kalluto es Calltt, etc—, que le cuenta con un encogimiento de hombros la localización de la familia, deciden viajar a la República de Padocia en busca del muchacho.

Este tomo trata numerosos temas al mismo tiempo, tanto que es difícil resumirlos. A grandes rasgos, Gon, Kurapika y Leorio usan sus nuevas tarjetas de Hunter para costearse un viaje hasta la República y acceder al monte Kukuroo. Allí los Zaoldyeck son tan conocidos que han organizado visitas guiadas turísticas hasta las puertas. Como medida de seguridad, tienen un gigantesco y cruel perro que devorará a cualquier persona que cruce por  una puerta secundaria en vez de por las principales, que pesan de dos toneladas en adelante. Como hablar con Killua por teléfono resulta imposible, el grupo traba amistad con el portero y entrena hasta poder entrar por el camino «legal». Esto se cuenta en pocas páginas y resulta refrescante poder saltarnos algo que podría haberse alargado mucho más contándonos las peripecias del entrenamiento rutinario. Es cierto que pasar de no poder con dos toneladas a ser capaces parece muy exagerado, ¡pero sigue siendo Hunter x Hunter! Así que no me quejo.

Resulta que Killua ha regresado porque sabe que hizo mal. En realidad, sabemos que hay algo más, algo mucho más dramático que ha implantado Illumi en su corazón, pero no se desarrolla todavía. Killua está intentando levantarse cierto peso de su conciencia y es una pena que no lleguemos a saber cómo fue su reacción inicial al saber que Gon y los demás han venido a buscarlo. En cualquier caso, su padre decide dejarlo ir, convencido de que Killua terminará regresando por su propia cuenta.

Si bien esto podría saber a cierto anticlimax, hay que considerarlo desde el punto de vista que los Zaoldyeck se mueven en una liga exageradamente superior a los protagonistas. Tampoco tiene sentido una lucha a muerte contra ellos cuando la relación entre los cuatro, si bien asentada, todavía no tiene la categoría de una amistad por la que se pagaría la vida. Si Gon, Kurapika y Leorio llegan tan lejos es más bien porque la pureza de Gon los impulsa y también por una mezcla de preocupación y orgullo. Pero si la vida de Killua hubiera corrido peligro, habría sido adelantar demasiado los acontecimientos.

Así pues, en cuanto abandonan el territorio de los Zaoldyeck, Kurapika y Leorio se separan para tomar su propia ruta. Pero lo hacen con la promesa de encontrarse el 1 de septiembre en YorkShin City, donde Hisoka ha prometido a Kurapika que compartirá con él cierta información sobre las Arañas. Kurapika parte a buscar un trabajo en el que especializarse y Leorio, a continuar con su carrera de médico.

Por su parte, Gon y Killua están sin un céntimo, así que abren el Arco del Coliseo Celestial al acudir a este gigantesco edificio de 250 plantas para enfrentarse a adversarios. Así entrenarán, pues Gon ansía luchar contra Hisoka y devolverle el «favor» que le hizo durante el Examen.

A pesar de que se tratan varios temas en este tomo, como la importancia de Ging y lo difícil que va a ser dar con él, la conexión de Hisoka con el Genei Ryodan o las ventajas de ser un Hunter, el centro son los Zaoldyeck. Y desde luego son una familia atractiva. ¿Cuántas veces hemos visto que unos asesinos sean conocidos mundialmente, no se escondan y hasta su terreno sea un destino turístico? No solo eso, sino que las tóxicas relaciones de la familia apenas sí necesitan un par de escenas para atrapar.

Por mucho que el fandom intente decir lo contrario, Killua no es un santo. Su madre será una maltratadora, controladora y mentirosa, pero uno diría que apuñalar y desfigurar a una persona por interponerse en su camino, a lo mejor, es cruzar la raya. Más tarde, Killua no tiene problemas en jurar que la matará si vuelve a impedirle llegar a la libertad. No vemos mucho de ella, excepto su obsesión malsana con Killua, al que no ve como un hijo sino como una herramienta. Algo parecido podríamos decir de cómo trata a Kalluto, aunque sería ir demasiado lejos. El hermano menor de Killua, por su parte, no dice ni una sola palabra pero la manera que mira con rencor, casi con rabia, a Gon, Kurapika y Leorio desvela unos intensos sentimientos por su hermano (aunque en este punto podríamos confudirlos quizás con celos por la atención de la madre). No parecen ser muy recíprocos.

Por su parte, Milluki claramente tiene celos de Killua y es otro sádico, con  un aspecto mediocre —en comparación con su elegante familia—, y que está muy por debajo de sus hermanos tanto mental como físicamente. Tal y como dice Zeno, del que no vemos mucho excepto que tiene un magnífico sentido de la moda que promueve sus pensamientos respecto al asesinato, Milluki puede que sea inteligente, pero es estúpido. Seguramente sea esto lo que mejor resume a Milluki, con sus ideas de bombero retirado y su crueldad desmedida. Irónicamente, es uno de los personajes más humanos porque se le ve venir con sus celos, sus estallidos y su ansiedad de reconocimiento.

Silva aparece como un padre abierto a comprender… Aunque la habitación en la que está no da demasiada confianza, donde se muestra su carácter cruel y controlados, muy contenido y casi digno. Silva juega con su hijo ya que nos deja claro que nunca se ha comportado como un padre. En esta familia todos son instrumentos, como resalta Illumi al principio del tomo al decir que no se puede fallar como hermano (al fin y al cabo, es algo con lo que naces). Así que este sorprendente comportamiento desconcierta. Enseguida vemos que es una manipulación emocional. Killua es independiente, pero ha demostrado que reacciona mejor ante los estímulos positivos como el de Gon que al mero adoctrinamiento. Así pues, Silva forma con facilidad un vínculo con un niño hambriento de cariño, seguro de que con eso es suficiente.

Si Hunter x Hunter fuera un mundo más normal, diría que Silva también confiaría en que Killua se sentiría aislado entre gente corriente. Pero como casi no encontramos a personas comunes, no es un argumento muy defendible.

Por último, están los mayordomos, los más humanos de todos los Zaoldyeck. Son claros monstruos, que matan sin cambiar la expresión de la cara, como es el caso de Canaria, pero que han formado también un vínculo emocional con Killua. Parece que el único que ha heredado el cabello de Silva es, a la vez, el niño realmente adorable de la familia y de ahí que los mayordomos se vean enfrentados ante su lealtad adoctrinada por la familia y el deseo personal de que Killua sea feliz. Es una pena que no veamos más que una pequeña escena de Canaria teniendo que rechazar la amistad de Killua. Gotoh también se revela como un personaje aceptable dentro del frío mundo en el que vive. Es difícil saber si de verdad pretendía matar a Gon, Kurapika y Leorio, si solo quería limitarse a darles una lección sobre cómo funciona el mundo en el que se pretenden meter o si es todo en uno. Pero su reverencia final es lo que se nos queda en la memoria junto con su juego de manos.

Es increíble cómo, sin perder la fluidez, aunque abusando un poco del texto, Togashi es capaz de contar tanto en tan poco. Todo ello manteniendo un estilo de dibujo simple que borda lo ridículo en falta de detalle, pero que sigue siendo muy característico. Además, a falta de grandes fondos, encontramos que todos los personajes son distintos y tienen historias detrás, y que se puede romper el tópico de muchos mangas sobre que los personajes no cambien de ropa —aunque se limite a Kurapika y Killua—.

En términos de edición, seguimos con los problemas de la traducción. Ningún personaje tiene un estilo realmente propio. Me cuesta ver a Hisoka diciendo algo tan vago como «si se te ocurre hacerle algo, te vas a enterar» o a Silva «pues ya sabes qué se cuece». Seré tiquismiquis pero esperaba un mejor trabajo por parte de Panini con un trabajo tan reconocido como Hunter x Hunter. Por lo demás, la edición es de buen papel, tenemos los queridos extras —algunos ridículos— con recortables de trajes y algún comentario de Togashi. En este caso, dos tiras de su matrimonio con Naoko Takeuchi, autora de Sailor Moon. ¡Es adorable!

Así pues, este tomo sirve como una transición. Nos recuerda que nos esperan cosas muy oscuras, pero que todavía no terminamos de estar preparadas para ellas. Todo sin dejar de ampliar el mundo de Hunter x Hunter y desarrollar interesantes dinámicas con nuevos personajes.

Hunter x Hunter #5
Lo mejor
  • Nuevos personajes atractivos
  • Expansión del mundo
  • Desarrollo de importantes dinámicas de personajes
Lo peor
  • Los textos son exageradamente densos
  • Falta trabajo en los fondos
  • La traducción no tiene fuerza