Análisis: ‘Digimon World -Next Order-‘ – No es para todos, ¿y qué?

Como decía Ali G, salvemos el Digimundo

Digimon World -Next Order- no es un RPG. Con esta afirmación tan contundente comienzo el análisis de un juego tan divisivo como éste. Si bien su narrativa es la de un RPG, hay estadísticas, numeritos, y combates basados en ellos, Digimon World -Next Order- no es un juego de rol al uso (por muchos elementos que mantenga) y no se avergüenza de admitirlo. Bandai Namco nos lo trajo a España, de hecho, el mismo día que su franquicia de rol por excelencia, Tales of Berseria, en “competencia” directa a PlayStation 4.

Pero no es difícil dejar de lado la asociación de monstruos coleccionables con los combates por turnos en el imaginario popular, y menos en una franquicia que nos trae de forma paralela a las entregas World (o, hace una década, incluso dentro del sobrenombre World) títulos puramente roleros como puede ser Digimon Story: Cyber Sleuth, del que hablamos el pasado año en este mismo espacio

Análisis: ‘Digimon Story: Cyber Sleuth’

Creo que a estas alturas es imposible ocultar que un servidor es un verdadero fan de la franquicia Digimon . Y cuando Bandai Namco anunció que localizaría a occidente Digimon Story: Cyber Sleuth , el título de PS Vita (que además adaptó para PlayStation 4 en su edición occidental), fue una gran noticia para mí, si no tan buena para los tímpanos del resto de presentes.

¿Qué es Digimon World?


Digimon World -Next Order- es, en esencia, un simulador. Quizá no uno tan estresante como Championship, pero sí uno más completo. Heredando el espíritu y premisa del Digimon World original (ése de la primera PlayStation) y su secuela espiritual Re:Digitize (para PSP y Nintendo 3DS), nos reta a restaurar la vieja gloria de una ciudad de la que se han marchado todos los Digimon (salvo el viejo Jijimon y un puñado de bebés). Eso lo haremos encontrando a diversos monstruos amigables por el mapa y resolviendo sus variopintas peticiones. Mientras tanto, deberemos gestionar la vida de nuestro compañero digital como si de las V-Pet de la que nació toda esta franquicia que tanto queremos.

Y como en esos pequeños dispositivos electrónicos, habremos de cuidar las necesidades del bicho (comida, cansancio, sueño o llevarle al baño) y hacerle combatir contra rivales para que crezca en formas más poderosas para lograr avanzar en nuestra encomienda. Para redondear la faceta de gestión de la criatura, también tendremos que vigilar otras estadísticas más propias de los mons, como su fuerza, sabiduría o los puntos de salud que tienen en combate.

¿Cómo se juega, entonces, a Digimon World? Con un duro esfuerzo de gestión a corto, medio y largo plazo.

La gestión alcanza más niveles


En esta nueva entrega, el primer cambio es obvio: ahora contamos con dos monstruos para cuidar en lugar de tan sólo uno. Si bien en su anuncio me pareció una propuesta complicada de digerir, el resultado final es más que satisfactorio. La simplificación del sistema de gimnasios (ahora está todo centralizado en un único edificio y todos los entrenamientos son accesibles desde el mismo terminal) y el hecho de que el tránsito intestinal y el horario de sueño sean los mismos en las dos criaturas facilita mucho nuestro trabajo como entrenadores y la coexistencia de ambos compañeros es capaz de abrir muchas puertas que antes quedaban fuera de consideración.

El otro cambio notorio es que ahora no sólo tendremos que traer nuevos Digimon a la ciudad, sino que habremos de recolectar materiales para mejorar las instalaciones que pueblan. Así, el trabajo de reconstrucción es más orgánico y permite proporcionar mejoras secundarias más allá de los servicios que ponen sobre la mesa los nuevos habitantes e incluso puede actuar como prerrequisito para invitar a nuevos ciudadanos. Un verdadero acierto conceptual, pero que quizá puede quedar algo paliado por su ejecución repetitiva que sólo nos exige pulsar el botón X en ciertos puntos y acumular recursos.

Y junto a esos dos cambios notorios, se van juntando otros más pequeños. El Dojo de evolución nos irá dando herramientas para lograr nuestros monstruos favoritos de forma más sencilla y controlada. Los campos de carne ahora nos permitirán sembrar más variedad de alimentos para cuidar el peso, el entrenamiento o incluso la felicidad de nuestros compañeros. Algunos habitantes nos darán objetos útiles, buenos consejos o incluso nos darán una tienda de campaña a la que sacaremos cierta utilidad. Pequeños granos de arena que poco a poco van formando una montaña de utilidades que iremos desbloqueando poco a poco.

Pero, ¿la mejor mejora sobre la ciudad que nos trae Next Order? Sin duda, que retorna a la organización pulcra del primer World y no cae en el caos urbanístico de Re:Digitize. Eso, y que ahora tendremos la opción de realizar viaje rápido a cualquiera de las instalaciones siempre que estemos en los límites de la ciudad.

El combate evoluciona


Si has jugado a uno de los títulos que preceden a éste, sabrás que tus Digimon, una vez estás dentro de un combate, van a su bola. Escucharán sugerencias de estrategia, podrás lanzarles objetos para curarles o potenciar sus habilidades y, con un poco de paciencia, incluso podrás pedirles que lleven a cabo un movimiento especial. Muy en el espíritu de los V-Pet originales, ¿verdad?

Next Order innova en este aspecto. Realizando la acción de apoyo, cargarás un contador de Puntos de Orden, con los que además de preparar los ataques especiales podrás forzar a tu compañero a ejecutar ciertos ataques. Pero seamos honestos: no merece, en absoluto, la pena. Sí que compensa más invertirlos en las nuevas habilidades de Alta Tensión, que aumentarán alguna estadística del monstruo en cuestión, o simplemente conservar todos los puntos posibles para un ataque definitivo o una Extra Cross Evolution (ExE).

¿Que qué es esa ExE? Tan sencillo como la clásica A.D.N. Digievolución (o Jogress para los seguidores de la versión original) popularizada por Digimon 02, que fusionará temporalmente a nuestros dos monstruos en uno mucho más poderoso al rimo de una insert song que bien podría haber sido sacada de uno de los anime originales. Por su parte, el concepto de este juego de A.D.N. Digievolución servirá para fusionarlos de forma permanente con algunas condiciones especiales.

Un sistema de combate que, a la vez, es satisfactorio y frustrante. Pareces no tener control sobre él, piensas que lo tienes para luego llevarte un chasco demostrándote que no es así. Es importante gestionarlo bien, pero más importante es llevar correctamente preparado a los monstruos. Uno de los aciertos más tapados de la saga.

Una historia que está ahí, sin más


Voy a ser franco y certero: la historia de este título es prescindible. Tanto que sólo he decidido ir a por ella cuando ha supuesto un bloqueo en mi esfuerzo en reclutar nuevos Digimon para que pueblen Floatia. Ya me ocurrió con Re:Digitize (aunque en menor medida, eso hay que concedérselo) y me ocurre aquí. La premisa es sencilla: un puñado de niños llegan al Mundo Digital y tienen que salvarlo de la amenaza de turno. En este caso, el ataque de unos monstruos transformados en Machinedramon a causa de un misterioso virus.

Obviamente, hay benefactores por una y otra parte, pero ver cómo avanza la trama es aún menos gratificante que ir obteniendo las medallas de gimnasio en un videojuego de la saga Pokémon de su primera generación. Ninguno de los humanos (y a ese respecto, siquiera de sus compañeros) y ninguno de los monstruos que servirán de apoyo a nuestro protagonista harán el mínimo esfuerzo por tener algo de carisma o, incluso, interés.

Una lástima, ya que en el tablero entran actores como Mameo (el protagonista original del Digimon World de PlayStation, algo crecido) o Mirei Mikagura (ya conocida en los videojuegos de la franquicia), pero acaba siendo una decepción que su aportación sea realmente útil al juego.

Y sí, lo sé: esto no es un Digimon Story. El argumento no tiene, ni debería tener, peso argumental. Pero para hacer esto, quizá hubiera sido más interesante presentarla como en el original: dejando que fuera el mundo quien contara su historia y no los protagonistas.

Horas y horas de juego


Si tu objetivo en este título es simplemente llegar a los créditos finales, tienes un buen trecho por delante. Alternar entre la crianza, el reclutamiento (que en muchas ocasiones será indispensable para avanzar) y el desarrollo de la trama te tomará una buena cantidad de horas en comparación a los juegos en los que simplemente se te pide avanzar al siguiente indicador y matar un puñado de duendecillos si tus fuerzas no están a la altura. Pero si lo que quieres es completar todo lo que ofrece este Next Order, agárrate los machos, porque va para largo.

Más de un centenar de monstruos para reclutar, cada uno con sus condiciones concretas, sólo suponen la punta del iceberg. Los que estamos familiarizados con la saga identificaremos rápidamente el Coliseo según se construya para superar sus desafíos (en un alarde de genialidad, muchísimos supondrán referencias a las series originales, a videojuegos clásicos de la franquicia e incluso uno de los combates nos trae el nombre “Estudio Gobli”), que requerirán, en ocasiones, ciertos tipos específicos de monstruos (¡a criar de nuevo!). Y si te motivan las nuevas oportunidades, también contarás con la opción de poner a tus criaturas a luchar por Internet para obtener jugosos premios.

La guía de campo de esta entrega (pensad en la Pokédex) cuenta con casi trescientos monstruos coleccionables divididos entre todas las etapas evolutivas. Por desgracia, la variedad es significativamente menor de lo que esperaba de esta entrega y el abuso de cambios de paleta de colores que es capaz de reutilizar hasta tres o cuatro veces el mismo modelado no compensa algunas de las ausencias más sonadas como la línea evolutiva de Falcomon.

Eso sí, todos estos Digimon olvidados tendrán su hueco en las tarjetas coleccionables. No podrás adquirirlas sin ensuciarte un poco las manos recolectando recursos ni podrás verlas hasta que reclutes a cierto monstruo para tu ciudad, pero ahí están, siendo ese último punto para completar este platino tan exigente.

Simplificaciones agradables pero excesivas


Tanto Digimon World como Re:Digitize son juegos notoriamente complicados. El simple hecho de cruzarte con todos los potenciales habitantes de la ciudad era un reto, y averiguar qué dementres hacer para convencerles de tu misión, una odisea de épicas proporciones.

No voy a decir que no agradezca que Next Order simplifique un poco algo tan arduo, pero me temo que tendré que decir de una forma clara que se han pasado un poco. En muchas ocasiones, no tendrás más que hablar con un personaje para que se te una. En otras tantas, un par de tollinas serán suficiente. Si no, ten por seguro que ir de un sitio a otro hablando o entregando objetos bastará en la mayoría de las restantes.

Y acostumbrado a ideas tan geniales como antes (en el original tenías que retar a una partida de curling a un pingüno, perseguirles a través de una línea argumental o superar una complicada prueba de pesca), me sabe a poco. Los prerrequisitos son tan básicos como siempre (ten tal edificio o tal monstruo en tu ciudad), pero falta esa vuelta de tuerca. Quiero volver a hablar con un Digimon para que me cuente que ese puente invisible existe. Quiero frustrarme de nuevo con el minijuego de la tienda de Monochromon. Quiero que si mi compañero no tiene más de ocho mil puntos de fuerza no pueda sacar a Kudamon del suelo.

Pero sí, no quiero volver a pasar por la locura de Frigimon. Eso no.

Dificultad poco constante


Y por el mismo motivo, la versión original de PlayStation Vita de este juego bajó su nivel de dificultad. Quizá se excedieron y quisieron ajustarse en esta nueva aventura para PlayStation 4, pero el resultado es cuanto menos incoherente. Los picos de dificultad están ahí, tan afilados que duelen sólo de verlos.

Entiendo que algunos monstruos opcionales exijan una buena preparación previa, y me parece perfecto, ya que te obliga a prepararte bien si quieres hacerte con la victoria. Pero al final llegamos a un punto en la trama principal en la que podemos sudar tinta y que hacer una larga visita al gimnasio para vencer a un jefe para ver que el siguiente cae en un único golpe.

Eso sí, ahora las diferencias entre etapas evolutivas son realmente palpables. Podrás vencer sin problemas a un Agumon de nivel veinte, pero un Greymon que esté unos niveles por debajo será un reto. Y eso está bien, ya que te exige algo de conocimiento y planificación a la hora de lanzarte a por unos enemigos en base a algo más que el número que les acompaña, pero no tanto al mantener la selección de monstruos original.

Apartado técnico algo… variado


Digimon World: Next Order viene de PlayStation Vita. Y se nota. A pesar de que Bandai Namco ha tratado con el mayor de los mimos la versión original para darle un cuidadísimo lavado de cara y contenido extra, las limitaciones técnicas son las que son y los mapas terminan siendo pequeños, poco abiertos y muy “de portátil”. Pero ya sabíamos a lo que íbamos y, oye, es genial que de un juego tan pequeñito como lo fue en su día haya salido esto. De verdad.

Eso sí, la música, un punto generalmente flojo en la franquicia, sabe recuperar algo de identidad gracias a temas moviditos y pegadizos (y algún que otro remix del juego original que encaja como un guante a este juego). La desarrolladora ha puesto a libre disposición la música en su web oficial y vaya que si no la llevo encima a todas horas. Vaya que no.

Los efectos de sonido sí que fallan algo más, quizá por el mismo motivo que todo lo que no acaba de cuajar; se trata de una biblioteca algo escasa y que se termina repitiendo demasiado. Por suerte, no siempre dependeremos de esto porque el cualitativo doblaje (a elegir entre el original y el americano) es capaz de ponernos rápidamente en un buen contexto siempre y cuando esté disponible.

En resumen, nada que no nos esperáramos: por debajo de lo que podríamos esperar de un juego nativo de PlayStation 4 (y mira que adoraría ver uno) pero muy por encima de lo que nos ofrece la portátil en la que se hizo la versión original.

Conclusiones


Digimon World: Next Order no es un juego para todos, pero no se avergüenza de ello. Si eres fan de los monstruos digitales y no esperas un RPG clásico, te encantará descubrir este Mundo Digital e ir completando, poco a poco, la ciudad de Floatia. Te morderás las uñas cuando comience la secuencia de digievolución para saber en qué se convertirá tu compañero y te cabrearás cuando sus días se acaben a escasos minutos de enfrentarte a un duro rival.

Pero esto es Digimon World, esto es un juego único y que, a pesar de todos sus defectos, creo que las luces están muy por encima para el fan dedicado y amante de la crianza de mascotas virtuales. Mi única pena es que el estado actual de la franquicia no le permita ser tan grande como se merece. Más monstruos, más complejidad, más medabots, más potencia. Si te gustan los monstruos digitales ignora la nota que pone abajo y corre a por tu copia y experiméntalo en tus carnes. Merece la pena. Y está en castellano.

Pero, y estando aún a principios de febrero de un año tan cargado de novedades, Digimon World: Next Order es uno de mis favoritos. Y eso tiene un gran mérito.

7.5
Digimon World -Next Order-
Lo mejor
  • La faceta de gestión urbanística y de mascotas mejora considerablemente
  • El juego es mucho más accesible que sus predecesores
  • A pesar de venir de PlayStation Vita, el lavado de cara es muy agradable
Lo peor
  • Las simplificaciones respecto a los predecesores se notan demasiado
  • Echas de menos a muchísimos monstruos
  • Para lo bueno y para lo malo, no deja de venir de PlayStation Vita