El evento del 30 aniversario de ‘Final Fantasy’ hiede a vino

Desgraciadamente, no sólo en el sentido literal

Aunque no lo parezca, sólo hace medio mes desde la presentación de Nintendo Switch, en la que pronuncié unas palabras de las que hoy me arrepiento profundamente: “bueno, es enero, pero ya hemos visto la peor presentación del año”. Iluso de mí, no esperaba tamaña decepción como la que nos ha traído la presentación con motivo del trigésimo aniversario de Final FantasyVale, sí, la saga del chocobo no cumplirá los treinta hasta finales de este año, pero no podían desaprovechar otro número redondo, como el vigésimo cumpleaños de Final Fantasy VII, un soleado 31 de enero, para soltar la primera traca de fuegos artificiales.

Pero me da a mí que la pirotecnia se ha mojado y probablemente el anuncio de tres botellas de vino (el tinto Ifrit, el blanco Shiva y la edición Ultimate que vendrá acompañada de dos copas con cristales de Swarovski por el módico precio de 108.000 yenes) es lo que tiene la culpa. Y es que os voy a ser sincero, los primeros tres cuartos de hora que pude seguir desde Twitter fueron la cosa más anodina que he tenido oportunidad de sufrir en mucho tiempo. Docenas de conciertos, calendarios y más parafernalia de la saga acababa cansando, y el reloj no hacía más que correr. Que sí, que una colección de Cup Noodle con un TENEDOR ARTEMA exclusivo (tan absurdo como suena, sí) hace gracia y podría haberse quedado en una anécdota graciosa que contar a nuestros amigos menos versados en el mundo del videojuego con un “qué locos están estos japoneses”, pero es que la segunda mitad tampoco fue especialmente agradecida.

Y es que las expectativas, conociendo a la empresa detrás de la franquicia, no estaban altas (y mucho menos tras ver que uno de sus grandes anuncios no era más que ramen instantáneo con decoraciones variopintas), pero si alguna vez mis estándares tuvieron algún tipo de suelo, Matsuda y compañía escogieron buenos picos y palas para hacer espacio. Y es que en todo el rimbombante y desconcertante evento no hubo un sólo anuncio que nos sorprendiera un ápice. Sí, algo más de información (e incluso fechas) de los próximos contenidos descargables de Final Fantasy XV, saber por fin cuándo la remasterización de Final Fantasy XII, el inminente estreno de Opera Omnia Dissidia (puntos de risa adicionales por pretender competir con Fire Emblem Heroes, que sí que ha sabido mantener el interés del público desde su anuncio con una campaña social) y, agarraos los machos: colaboraciones. Colaboraciones por doquier. Que si nos llevamos a Cloud a Exvius, que si Sephiroth a Mobius, que si Balthier en World of Final Fantasy que si el principito Noctis aparecerá en el próximo Itadaki Street y las increíbles noticias de Final Fantasy XIV: Stormblood, que se resumen en “no hay novedades, para eso tenéis el FanFest, pero recordad que sale este año”.

Y como decía el cerdo Porky: “eso es to- eso es to- eso eso es todo, amigos“. Reverencia al público y ya nos veremos otro día. Huelga decir que la decepción ha sido grande en cada uno de los segmentos de lo mostrado. Independientemente que el público esperase alguno de esos rumoreados títulos recopilatorios (como la colección de Lightning en consolas de nueva generación), la carencia de novedades reales no la baja ni una docena de esas ahora apetecibles botellas de vino.

Pero, ¡esperad! Había olvidado al jugador estrella de la alineación: Final Fantasy VII. Cumpliendo veinte años sabríamos algo más sobre su remake, ¿verdad? Un pequeño tráiler. Algún teaser. Un breve gameplay. A Cloud travestido (una de las vistas más esperadas por los fans) soplando una tarta de cumpleaños. Algo. Por favor. Algo.

Tranquilos, Square-Enix se ha acordado de nosotros y nos ha traído… ¡Una ilustración! ¡Sí, flipadlo! ¡Con todas sus letras! ¡Feliz cumpleaños, colega! ¡Sale Cloud! ¡Sale Midgar! ¡E incluso sale algo que no habíamos visto aún en el nuevo estilo, sale Sephiroth! Y si vuestro detector de sarcasmos no ha explotado por tal concentración de emoción falsa, la única noticia que podemos tomar en claro de esta imagen no tiene precisamente una buena lectura: el ¡SOLDADO! de élite nos trae su icónico diseño de los spin-offs. Sí. Parece que a alguien le hizo gracia que Tetsuya Nomura le pusiera un ala negra en Kingdom Hearts y ha canibalizado al personaje original de tal forma que ahora es su diseño oficial en el remake.

Y hasta aquí la triste historia de la peor fiesta de cumpleaños desde el incidente de la cabra de Ted Mosby. Pero, oye, al menos no ha sido como lo de Metroid.




  • El autor del artículo si que huele a vino, pero a vino rancio y barato. Con el artículo de Switch se coronó como un redactor funesto y lamentable ante tal forma de sesgo y subjetividad absurda; en serio, la opinión del articulista me importa una mierda y como yo muchos lectores.

    • chibisake

      Vaya, qué crimen, opinar en un artículo de opinión. Hay que cortarle las manos no vaya a ser que cometa otra locura.

    • Vaya, qué crimen, opinar en un artículo de opinión. ¡Rápido, hay que cortarle las manos a esa persona, no vaya a ser que cometa otra locura!

      Por favor, se puede discrepar en la opinión, pero no cometamos actos dignos de un infante. Lo más interesante de estos artículos es abrir debate, opinar, comentar en qué estás de acuerdo, en qué no lo estás, pero centrándote en el tema de la noticia y no en la persona que te trae el debate porque cometes un “ad hominem” de libro, un ataque a la persona y no al argumento. Es así como la gente comparte opiniones, no tirándose piedras como si esto fuera un partido de fútbol.

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