Análisis: ‘Parappa the Rapper’ para PS4

Perro viejo, música joven

Parappa the Rapper fue uno de los juegos más frescos de la PlayStation original. Durante aquella época la industria de los videojuegos fue testigo de un boom que permitió que las consolas llegaran a un número de hogares mucho mayor. Estábamos además en la llamada fiebre poligonal, donde crítica, público y compañías estaban obsesionados con los juegos en 3D. Si no era 3D no era bueno, y de hecho muchas joyas fueron en su momento infravaloradas por esa razón. Sin embargo, Parappa the Rapper logró esquivar estos prejuicios gracias a una propuesta innovadora, fresca, juvenil y pop que giraba en torno a la música. De hecho, Parappa the Rapper creó escuela y sirvió para dar a conocer y popularizar el género musical.

Veinte años han pasado ya desde las aventuras de nuestro perro protagonista, que se dice pronto. En medio de su propia edad del pavo, SONY se anima a ofrecernos Parappa the Rapper en PS4, una versión remasterizada a sabiendas de que se trata de uno de los iconos más clásicos y relevantes del mundo de los videojuegos. El perro rapero vuelve para ofrecernos sus versos y sus rimas de los 90 en un presente muy distante y diferente de aquellos años. ¿sabrá mantener el tipo en esta pelea de gallos?

Parappa the Rapper nos lleva hasta un colorido mundo tridimensional cuyos habitantes son animales antropomorfos en dos dimensiones. Su protagonista, Parappa el rapero, es un perro cuyo corazón late por una simpática margarita llamada Sunny Funny. Tras una visita al cine y protagonizar cierto incidente, Parappa decide que es hora de ponerse las pilas para ganarse el corazón de una chica como Sunny, y para ello se embarca en un viaje para descubrirse a sí mismo y poder aprender de las lecciones que enseña la vida, todo ello a ritmo de rap cristalino, aliñado con finas hierbas de pop. Toda su aventura será mostrada de manera alegre y cómica, muy al estilo del diseño de los personajes.

Si bien el apartado visual se renueva y adquiere una nueva vida gracias a los colores vibrantes y los bordes suaves de los modelos de personajes, me siento un poco decepcionados al ver que a nivel jugable sigue siendo el mismo juego de siempre, con sus intercambios de rimas entre personajes y protagonista que jugablemente se traduce en pulsar los botones que se muestran en pantalla en el momento adecuado. No hay mejoras ni nuevas mecánicas, tenemos lo mismo, pero más bonito. Ratchet & Clank nos enseñaron con el remake de 2016 que un remake no solo incorpora mejoras para ofrecer más y nuevo contenido a la vez que se adapta a la evolución inevitable de la industria, sino que además respeta y evita convertir en caduco al clásico original. Los recopilatorios de Kingdom Hearts también incluyen novedades, cambios y secretos que no pudimos disfrutar en su momento en PS2. Sin embargo, esta remasterización de Parappa the Rapper es más de lo mismo, convirtiendo a la versión clásica de PSX en un juego caduco, que ya no hay que jugar porque tienes otro exactamente idéntico pero con sombrero.

Cada uno de los niveles del juego está protagonizado por un profesor de rap diferente, y a cada cual más surrealista. Alces que hacen de profesores de escuela, cebollas con bigotes que enseñan el kung fu y otros ayudan a conformar ese universo absurdo y divertido que hace tan encantador al juego. Superar estas enseñanzas será vital para Parappa, ya que de ello depende su progreso en el camino hacia el amor de Sunny Funny. Mejorar el resultado final del “rapeo” será una de las razones que nos empujen a rejugar el juego en busca de la nota perfecta.

Antes criticaba que no hayamos tenido cambios a nivel jugable, y eso más que un capricho era una necesidad imperiosa. Parappa the Rapper Remastered parece un abuelo vestido con camisa sin mangas, pantalones cortos y gorro de lana al lado de otros juegos de ritmo más actuales y esta remasterización habría sido la oportunidad perfecta para demostrar que el gran maestro del género sabía adaptarse a los tiempos. Seguro que habrá quien piense que con lo clásico le va mejor, pero ¿no habría sido más útil trabajar en mejoras y dejar en manos del jugador que elija un modo u otro en el menú de opciones del juego?

Pese a estas deficiencias técnicas y su diseño prehistórico, Parappa the Rapper Remastered logra brillar, no solo debido a su remozado aspecto, sino también a todo lo bueno que sembró en los 90 y que conserva en la remasterización. La viveza de los colores en las partidas contribuyen a potenciar aún más ese carisma que ya antaño desprendía el juego. Además, el apartado musical permanece invicto y resulta sobresaliente. Las cancioens son pegadizas y muy divertidas, y gracias a ellas le cogeremos nuevamente aprecio y afecto a los personajes. Una cápsula del tiempo que nos ayuda a recordar, así como a comprender, parte de la historia de los videojuegos.

Fundador, redactor jefe y editor de Deculture.es. Jugón desde la vieja escuela, amante de JRPGs y SRPGs, a poder ser de estilo clásico. Lector de cómics, amante del manga clásico.

7.5
Parappa the Rapper
Lo mejor
  • Un universo colorido que gana en frescura y viveza gracias a su remozado visual
  • La música y el universo de Parappa the Rapper conservan su carisma
Lo peor
  • Sin novedades jugables que ayuden a sobrellevar el paso de los años



  • Dragoonglue

    Bueno, eso de que las remasterizaciones de KH tienen cosas nuevas… Si acaso cosas que antes no sacaron de Japón (con la excepción de 2.8 y las películas, que no dejan de ser versiones mutiladas de juegos que sí nos llegaron).

    No veo mal que hagan una remasterización del juego, pero le habría visto más sentido si hubiesen incluído también Um Jammer Lammy y PaRappa 2. En cualquier caso, ¿has notado problemas de sincronía mientras jugabas? En la versión de PSP había y he leído que parece ser que en esta también, y es lo que está haciéndome dudar sobre si comprar el juego o no. Ah, y lo dudo mucho, ¿pero esta versión incluye los remixes descargables de la versión de PSP?

“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.