Reseña: anime de ‘Berserk’ (1997)

¿El destino de la Humanidad está controlado por una entidad o ley trascendental...?

El 1 de julio 2016 se estrenó el nuevo anime de Berserk, del cual podéis leer las impresiones aquí. Este se sitúa cronológicamente después de la trilogía de películas de la Edad de Oro. Sin embargo, las películas no son la única adaptación de este famoso arco. En los años noventa ya se realizó un anime de 25 episodios que abarcaba misma. Las comparaciones van a ser inevitables, ya que son dos productos de tiempos muy diferentes y ninguna termina de hacer justicia al manga por un motivo u otro. Y como nunca está de más, vamos a hacer un repaso del anime, por nostalgia, interés, y porque se merece mucho respeto. En especial cuando vemos productos como el moderno.

El anime de Berserk estuvo en manos del poco conocido estudio Oriental Light and Magic y fue dirigido por Naohito Takahashi. En ciertos aspectos parece carecer de experiencia a la hora de estructurar los episodios y, en otros, denota un profundo respeto por la obra de Miura. La mezcla es confusa y deja un sabor de boca algo agridulce.

Pero vayamos por partes. Existen trabajos de animación tan bien realizados que siguen siendo impresionantes años más tarde. Un claro ejemplo sería Neon Genesis Evangelion. Berserk, lamentablemente, aunque tiene unas ideas atractivas, en especial en las imágenes estáticas que casi parecen sacadas del manga, se ha quedado atrás en cuanto a escenarios y uso del color. Es un estilo muy, muy de su tiempo y seguramente chocará a cualquier espectador de nuestra época. Algunos colores harán daño a los ojos, como los rosas que viste Casca, o el mundo del Eclipse, casi indistinguible en la forma que ha sido diseñado. Aun así, la idea general es muy disfrutable si uno siente verdadero interés por la serie.

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En cuanto a la animación en sí, como en todo anime que se precie, encontramos escenas de lucha que son calcadas o que repiten los mismos movimientos para animar lo menos posible. A menudo la calidad sufre descensos en picado. Pero, al menos, en los momentos clave como la primera pelea entre Griffith y Guts se ha realizado un esfuerzo para que las escenas de este enfrentamiento resulten fluidas, lo suficiente para lo que se espera de una adaptación del manga. Con todo, se abusa demasiado de la inclusión de imágenes estáticas para insuflar mayor tensión y, al cabo de un tiempo, resulta evidente que también son incluidas para evitar el trabajo de la animación.

Así pues, queda al gusto del espectador decidir si es una animación perezosa —ningún anime es perfecto—, que por suerte ni se aproxima al horror de la adaptación de 2016, o si los recursos han sido bien empleados para abaratar los costes y al final crean un estilo muy personal.

Siguiendo por el camino de la ambivalencia, la música es uno de los aspectos más dolorosos de esta adaptación. Para empezar, es hermosa. El estilo de Susumu Hirasawa no será del agrado de todos, pero casa muy bien con el mundo de Berserk. El tema de Guts sorprende por su delicadeza y melancolía, revelando que se trata de un personaje más profundo —como insiste una y otra vez en mostrarnos la serie— que lo que su aspecto y ruda actitud pueden dar a entender. El problema llega cuando pensamos en los pocos tracks (sólo 9, sin contar el la canción del opening, Tell me why, y la del ending, Waiting so long) que hay para una serie de una extensión más que aceptable.

Así, se reutiliza la misma música, una y otra vez —uno puede hartarse de los temas de Guts y del Behelit— y sólo en una ocasión, aparte de en los adelantos del siguiente capítulo, se usa la famosa Forces y solo para cortarse de pronto. Y no solo eso, sino que la música está muy mal implementada. A menudo el sonido se baja bruscamente o, peor aún, se corta de súbito sin ningún efecto dramático. Es una verdadera lástima ver que no se ha aprovechado con más ingenio. La mayor parte de la serie transcurre en silencio —pero no en silencio artístico, como sucede en el cine japonés, sino en ausencia total de música porque no hay nada que poner—y ya que muchas escenas de animación tampoco son especialmente elegantes, esto impide que nos sumerjamos en los momentos más dramáticos o épicos.

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Y hablando de cortes bruscos, la serie demuestra su torpeza en otro aspecto narrativo muy básico: las transiciones entre escenas. Prácticamente no existen. Al igual que con la música, los diferentes actos se amontonan unos sobre otros. Los capítulos se terminan de súbito con la introducción del ending, como si de pronto hubieran recordado que se les acaba el tiempo. A veces, si hay suerte, la pantalla se oscurece, pero no se permite que el cliffhanger se viva. No hay tiempo para rabiar porque vamos a tener que esperar al siguiente capítulo. Se rompe por completo toda la emoción y la suspensión de la realidad.

En definitiva, un trabajo más tirando a mediocre que otra cosa en cuanto a la construcción de la credibilidad y la emoción.

¿Y en cuanto a la historia?

Quienes quieran comprender el universo de Berserk probablemente no deberían depender demasiado del anime. Comienza con una adaptación un poco libre de los primeros capítulos del manga pero se salta casi todo el arco de El guerrero negro para entrar de inmediato en la saga de la Edad de Oro. De esta forma se da a entender cuál va a ser el futuro de Guts y se presenta a un Apóstol, pero no se profundiza ni se estudia a los demonios ni tampoco la actitud sanguinaria de Guts. Con una animación muy pausada y poco impactante, además de confusa, el primer capítulo queda terriblemente desgajado del resto de la historia, que parece olvidar la magia o lo demoníaco en pos de lo político en cuanto viajamos al pasado.

¿Esto es malo? No, pero si se iba a seguir el orden, más o menos, del manga, lo lógico habría sido animar todo el arco de El guerrero negro, ya que construye la diégesis de Berserk, en especial en los capítulos dedicados al Conde y a su hija Theresia.

En cambio, se toma la decisión de recortar información. No encontraremos ni el nacimiento de Guts, ni los motivos que lo llevan a estar bajo los cuidados del cruel Gambino —y, personalmente, he encontrado irritante que no se muestre a Shisu, por las importantes reminiscencias que despierta en el lector cuando averigua el destino de cierto personaje—. En su lugar, la trama da un salto hasta el encuentro de Guts con la Banda del Halcón sin contarnos su traumático pasado o sus motivos para adoptar su actitud suicida. Eso sí, el pasado se resumirá rápidamente en un flashbacks… Que se salta el gran conflicto entre Gambino y Guts y, por tanto, deja sin explicar el por qué Guts odia que lo toquen.

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A partir de ahí, por suerte, la adaptación sigue con bastante fidelidad el manga. Hasta incluye un par de capítulos de relleno para desarrollar un poco más las relaciones de Guts con Casca y Griffith. No hacen daño pero, la verdad, ya que al final de la serie vuelven los recortes en el trasfondo de personajes como la reina de Midland —aunque su relación con Julius no es necesaria a nivel general, su ausencia le resta mucha humanidad— o, directamente, durante cierto rescate se excluye por completo la intervención la princesa. Los personajes que se habían introducido como el rey o Charlotte pierden de súbito toda su importancia y se los saca de escena. En parte, se trata de una decisión comprensible ya que el anime no pretendía adaptar lo que sucedería después de la Edad de Oro, por lo que es normal que no se incluya a los kushanos o a Puck. Sin embargo, así no sólo se le arrebata el desarrollo a personajes que habían sido relevantes, sino que da la sensación de que la historia se quede coja.

¿Qué ha pasado con ellos? ¿Por qué el rey toma una decisión tan drástica en vez de una más lógica (la ejecución) si era un personaje amable? No obtenemos respuestas ni el anime está interesado en dárnoslas.

Pero justificación cuando llegamos al final de la serie. ¿Se les acabó el presupuesto? No parece ser el caso, pero es que se cierra el anime de una manera tan abrupta, sin clímax, que no permite ninguna conexión con el odio de Guts.   En general se puede resumir todo en un: ¿qué?

Quizás incluso los que no han leído el manga tengan reminiscencias de un personaje muy icónico de Berserk: Skull Knight. El misterioso caballero tiene unos pocos encuentros con Guts y no sólo da a entender hacia dónde se va a dirigir la historia después de la Edad de Oro, sino que también sirve para justificar la supervivencia de ciertos personajes en una situación insalvable. En la serie no parece existir.

Es decir, el final no tiene sentido, no aclara el destino de ciertos personajes y tampoco da una resolución. Es una interrupción. Faltaba tiempo, un par de capítulos más. O quizás podrían haberse saltado el primero y el relleno.

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Por otra parte, los recortes no son del todo negativos. Se eliminan a personajes cuya presencia no es necesaria para la historia tales como Wyatt. Este  es fácilmente sustituido para cumplir el papel que se esperaba de él y no puedo dejar de dar las gracias. También el sexismo y la sexualización se reducen en gran medida. Con eso no quiero decir que esté bien que se salten el trasfondo emocionalmente desgarrador de Guts, pero se agradece cuando deja de rodear al único personaje femenino.

En cuanto a la adaptación de los personajes, es bastante digna con la excepción de la falta de un pasado básico para Guts. Sus expresiones desprenden la vulnerabilidad apropiada cuando el momento lo pide y también saben sacar lo peor y más salvaje de él. No es tan intenso como en el manga, pero se respeta mucho el alma del personaje. El actor de voz también hace un gran trabajo. Casca tiene la piel convenientemente oscura —en las nuevas películas su tono es bastante más claro y es preferible no hablar de la nueva adaptación— y se la ve en escenas que no salen en el manga como dirigente que ayudan a comprenderla mejor como personaje. El mayor problema sería Griffith: es muchísimo más frío, digno y adulto que su versión original, lo cual produce una cierta disonancia cuando se quiere mostrar, de vez en cuando, su faceta infantil.

En general se ha envejecido a los personajes muy pronto y no mantienen su aire extraordinariamente juvenil. De esta forma se pierde parte del encanto y la fragilidad de los mismos en momentos como el juego en el pozo o las confesiones contemplando las hogueras del campamento. Es fácil olvidar que Griffith es poco más que un chico —y por eso resulta tan escalofriante—. La ambivalencia de Griffith es básica para entender por qué Guts se siente tan atraído por él, al igual que el resto de la Banda del Halcón. No es que Griffith no sea carismático, pero se han esforzado mucho más que Miura por hacerlo bello. Y así, al perderse sus bromas, sus tonterías con Guts, no es tan humano.

En conclusión, Berserk no es un mal anime, en especial para los que no han leído el manga. Invitará a querer continuar la historia para aclararse qué ha pasado en esa suerte de final, ya sea mediante el nuevo anime o siguiendo el manga, y también nos dejará muchas escenas bellamente plasmadas. Pero tiene muchos errores y fallos que sólo se pueden pasar por alto si se le coge verdadero cariño a la serie. Además, en gran medida ha sobrevivido mal al tiempo. En mi caso, se me hizo un poco cuesta arriba terminarla y sólo lo hice por curiosidad, porque quería cómo se adaptaban ciertas escenas y qué clase de sentimientos podrían transmitirme.




  • si tan solo la nueva hubiera seguido el mismo estilo T_T