Reseña: ‘Bungou Stray Dogs’ #1 de Kafka Asagiri y Sango Harukawa

Bienvenidos a la Agencia de Detectives Armados

Bungou Stray Dogs, de Kafka Asagiri (guion) y Sango Harukawa (dibujo), es una de las novedades por las que apuesta Norma Editorial. Se trata de una serie abierta que en Japón cuenta con 13 tomos recopilatorios por el momento y que en España se publica con periodicidad bimestral.

La historia se centra en Atsushi Nakajima, un joven que ha sido expulsado del orfanato en el que vivía hace unas semanas y acaba en la ciudad de Yokohama. Con las ropas desgarradas, descalzo y con el estómago vacío, llega a la orilla de un río donde es testigo de cómo un hombre se está ahogando. Atsushi no duda en sumergirse y salvarle y es así como conoce a Osamu Dazai, un detective de tendencias suicidas que no reacciona como Atsushi esperaba cuando se da cuenta de que su último plan para acabar con su vida ha fallado. A pesar de su descontento, el hombre se disculpa por las molestias causadas ya que su objetivo es morir tranquilamente sin importunar a nadie y, para compensar a Atsushi, le invita a comer con el dinero de Doppo Kunikida, su compañero de trabajo.

Mientras Atsushi llena su estómago a costa del dinero de Kunikida, éste le explica que Dazai y él forman parte de la Agencia de Detectives Armados, cuyos integrantes cuentan con habilidades especiales. En ese momento su misión consiste en atrapar un tigre enorme que ha estado aterrorizando la zona. Ahí es cuando el protagonista entra en pánico e intenta huir, ya que ese tigre lleva persiguiéndole desde que se fue del orfanato. Para su desgracia, acaba involucrándose en el caso y, tras una entrevista de trabajo de lo más peculiar, se une a la Agencia de Detectives Armados.

Toda historia necesita su villano y Bungou Stray Dogs cuenta con Akutagawa, el mafioso conocido como el perro diabólico de Port Mafia, y su habilidad innata de destruir para darle vida a la trama. Parece que una convención de tuertos haya mirado a Atsushi porque en su primer caso como miembro de la Agencia se topa con él, apenas unos minutos después de que le hubieran advertido que huyera si se topaba con él. Habrá que esperar al segundo tomo para averiguar cómo se desarrolla el encuentro.

Una vez explicado el argumento, hay que hablar de los otros elementos fundamentales de Bungou Stray Dogs: el humor y la acción. El primero es muy evidente en el carácter y las rarezas de los personajes. Es posible que el más destacable sea Dazai con su obsesión por suicidarse pero, ojo, no de cualquier manera: debe ser algo rápido, indoloro y que no moleste a otras personas. Hasta ahora no ha tenido éxito –sigue vivo y Kunikida siempre se queja de que da mala fama a la Agencia– pero sus intentos son hilarantes. Sus interacciones con Kunikida tampoco tienen desperdicio: cada vez que éste le enfada, le apacigua con una mentira absurda como «ahorcarse es saludable». Hay que ver, cómo puede un tipo tan serio y maduro ser tan crédulo… El caso es que Atsushi no sabe dónde se mete cuando se une a la Agencia –o quizás sí, no parece muy contento de pasar su entrevista–, porque Dazai y Kunikida no son los únicos miembros peculiares con los que va a trabajar. Va a tener más compañeros, pero con este tomo solo se conoce bien a unos hermanos (Naomi y Junichiro Tanizaki) con una relación de lo más intensa. Básicamente, la más joven ama a su hermano mayor y éste no sabe muy bien cómo reaccionar cuando su hermanita se le pega como una lapa; una lapa muy intensa y chillona, todo sea dicho.

Por supuesto, no todo es humor en este manga. También hay mucha acción y unas buenas dosis de violencia. No hay que olvidar que el protagonista se une a un grupo de detectives con habilidades especiales y que se va a enemistar con la mafia. Hay peleas tanto con armas corrientes como con los variopintos poderes de los personajes. Es evidente que hay asesinatos, como es de esperar al tener a semejante organización como antagonista. Por ahora no hay que tener mucho estómago para leer Bungou ya que las heridas no son muy gráficas. Solo se ven los cuerpos manchados de sangre, pero no resulta desagradable.

Pasando al apartado gráfico, hay que decir que Sango Harukawa hace unos dibujos muy bonitos. Las proporciones son correctas y no me he topado con personajes de fondo bizcos ni  otras deformidades que me distraigan de la lectura. Lo más característico es el uso que hace de las tramas. Hay mucho contraste, sobre todo en los personajes, donde encontramos pelo blanco en su totalidad como el de Atsushi y Kunikida o negro como el de Dazai. Las sombras del pelo blanco con negras, muy marcadas, igual que las luces del cabello negro que son de un blanco puro. El gris queda reservado en su mayoría para ropa y fondos. La excepción hasta ahora es Junichiro Tanizaki, cuyo pelo se ve gris claro con sombras negras. Este efecto logra que el dibujo quede muy sólido y limpio así que, por mi parte, bienvenido sea.

Como ya comenté, la publicación en España corre a cargo de Norma Editorial. La traducción es correcta: los personajes hablan de forma natural y no se ven frases forzadas o con traducciones muy literales. La edición es impecable: el material de la sobrecubierta, en particular, es agradable al tacto y el diseño del lomo es simple pero elegante. Las primeras páginas están a color, cosa que siempre se valora positivamente. Además, la primera edición del primer tomo viene acompañada por un cofre, detalle que esta editorial acostumbra a tener.

Como conclusión, el primer tomo de Bungou Stray Dogs es más que suficiente para abrir el apetito. Hay humor, acción, personajes interesantes y promete una buena trama. Eso no quita que todavía queda por ver la dinámica que se establecerá en el futuro. ¿Se dedicarán a detener a la mafia o habrá algo más? ¿Exactamente qué tipo de misiones suelen encargar a la Agencia? ¿Será Kafka Asagiri capaz de mantener ese sentido del humor tan ameno a lo largo de la obra, o lo dejará de lado una vez la trama se vuelva más seria? Personalmente, a mí me ha dejado con ganas de más, así que habrá que leer los siguientes tomos para averiguar las respuestas a estas incógnitas.

Me fui en noviembre, pero aquí sigo.

Lo mejor
  • Empieza fuerte. Ya empieza a haber acción en el primer tomo.
Lo peor
  • Aparecen personajes en el primer capítulo que no llegan a presentarse.



“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.