Reseña: ‘Para ti, hijo de la Tierra’ de Azusa Mase y Tow Ubukata

Gracias por encontrarme en este vasto universo...

Milky Way nos trae Para ti, hijo de la Tierra, un tomo único lleno de sentimientos y emociones, como no podía ser de otra manera. Azusa Mase fue la mangaka encargada de adaptar las historias del novelista Tow Ubukata, un autor con una trayectoria interesante que decidió recopilar las vivencias de ciertas personas a las que tuvo la suerte de conocer. Por lo tanto, los seis relatos que se incluyen en este tomo —junto a dos pequeños extras igual de profundos en contenido al final— están basados en experiencias reales, lo que les da aún más valor y un toque único.

Aunque en la página oficial de Milky Way esta obra está catalogada como shojo creo que es un pequeño error, puesto que las historias aquí plasmadas están a medio camino entre el drama y la vida cotidiana (slice of life), con personajes que sufren, dudan, aprenden a base de errores y, sobre todo, no pierden la esperanza. Ubukata explora el lado más frágil del ser humano de una forma que no dejará indiferente a nadie.

Pero ¿qué nos ofrece esta obra? Hagamos un pequeño repaso por los seis relatos que nos encontraremos en este manga —sin destripes— para comprender mejor su contenido:

Voy pasando: Nanao Takahashi es una estudiante de bachillerato que sabe que Internet puede ser cruel y el revisor del metro muy desagradable, pero cuando ve el aviso de una persona que pretende suicidarse en un tablón de anuncios tendrá que cambiar de perspectiva.

Para ti, hijo de la Tierra: el relato que da título a esta obra nos sitúa en los días posteriores al tsunami del 11 de marzo del 2011 en Japón. Makio es un cartero que ha visto desaparecer su ciudad, su casa… y a su mujer. Pero su deber sigue siendo el de repartir cartas, aunque estén escritas por personas que ya no están en este mundo.

El profesor y la camiseta: la relación entre un padre severo y una hija díscola no es sencilla, por lo que Hanako decide abandonar su hogar y hacer su vida a su manera, lejos de esa mirada paterna continuamente decepcionada.

La música y la calva: Kei y Ami han renunciado a sus estudios, a su familia, al amor y a la estabilidad… por el sueño de la música. Quizá les ha llegado el momento de ver la realidad.

Una persona muy legal: Kato se humilla para conseguir lo que quiere, mientras que Wada es perseverante e insistente. Ambos se conocen desde hace trece años, pero… ¿son amigos de verdad?

El taxi y el anillo: un oficinista ha perdido su anillo de casado, pero le da igual. En el taxi de vuelta a casa, el conductor le cuenta cómo se comprometió con su mujer.

¿Y si no siguiéramos nunca nuestros sueños? ¿Y si hubiésemos reflexionado más ciertas acciones que lo podrían haber cambiado todo? Las seis historias invitan a pensar de una forma profunda respecto a ciertos aspectos vitales. Situaciones dramáticas —como el terrible tsunami del 11 de marzo— en su mayoría acompañadas de alguna que otra hazaña de superación.

Esto está muy bien, pero hay elementos que no podemos evitar que nos hagan fruncir el ceño. El autor se limita a plasmarnos los recuerdos de aquellos que se han atrevido a contar sus historias, sin entrar en valoraciones o dar otros puntos de vista. Esto hace que seamos dolorosamente conscientes de ciertos aspectos de la sociedad japonesa que no a todo el mundo le gustarán. Uno de ellos es el evidente machismo del país nipón: que una mujer no pueda tener hijos se plasma como una tragedia, algo por lo que ella debe avergonzarse, hasta llegar al punto de pensar que no merece casarse ni ser feliz por estar biológicamente incompleta.  

También se nos plantea el tema de lo que se llama abandono por amor, donde un miembro de la pareja —en este caso, una vez más, la mujer— tira por tierra años de trabajo, esfuerzo e ilusión porque la persona a la que ama le pide que lo haga. Quizá esto sea más subjetivo y algunos estén dispuestos a sacrificarlo todo por permanecer al lado de su pareja cueste lo que cueste, pero entraríamos en un debate del amor romántico que no tiene cabida en esta reseña.

Otra cuestión destacable —de las varias que hay, pero no me extenderé más— es la visión de la juventud. Queda plasmado en este manga —y en otros muchos— que la juventud se termina en el momento que se acaba la universidad o, en caso de no haber estudiado, llega a los 23 años como mucho. La juventud es un momento de rebeldía, de locura, de hacer lo que a uno le gusta durante unos pocos años, pero es obligación de toda persona sensata que se precie volver al redil luego de haber disfrutado de un poco de campo y hacer lo que la sociedad espera de ti. Trabaja. Cásate. Compra una casa. Forma una familia. Los que no cumplen esta norma no escrita, este convencionalismo social establecido, son peor que apestados. Son inútiles para la construcción de la sociedad.

En otros aspectos, está el tema del arte. ¿Y si Azusa Mase hubiera empleado un dibujo más maduro en una obra que lo necesita? Quizá para algunos no sea un problema, pero la estética que sigue Mase en su dibujo, representando a personajes adultos como adolescentes, no ayuda a entrar completamente en la narrativa ni a empatizar del todo con las situaciones diversas que se nos plantean. La autora es más conocida en Japón por sus obras shojo, por lo que está acostumbrada a un dibujo determinado dirigido a amoríos de instituto, pero en Para ti, hijo de la Tierra eso provoca que la calidad de los relatos disminuya bastante al no acompañarlos de un trazo acorde a la seriedad de lo que se nos plantea.

Por último, Para ti, hijo de la Tierra se nos presenta en un formato tankobon (11’5 cm x 17’5 cm) ­—algo más pequeño que el B6 al que nos tiene acostumbrados la editorial asturiana—, en rústica con sobrecubierta y con una bonita y delicada portada que habla mucho por sí sola. La localización, como es habitual en Milky Way, está bien lograda, con alguna que otra nota a pie de página para explicar conceptos o traducir elementos que aparecen en japonés.

Si saltáis el escollo del tipo de dibujo y las cuestiones sociales, es una obra más que recomendable llena de escenas entrañables, tramas que hacen reflexionar y, sobre todo, personajes muy humanos al estar todos los relatos basados en historias reales. Una compra obligatoria tanto para los que ya siguen de cerca a la editorial Milky Way como para aquellos que aún no se han adentrado en su catálogo.

 

 

Lo mejor
  • Personajes reales
  • Profunda reflexión sobre los errores y el arrepentimiento
  • Relatos variados con historias muy distintas entre sí
Lo peor
  • Un dibujo poco logrado
  • Las cuestiones sociales pueden ser complicadas de asimilar



“Mi título dice que soy Ingeniero en Telecomunicaciones. Mi puesto de trabajo, que soy desarrollador de software. Pero mi corazón me hace creativo.”

Y es que no podía comenzar a escribir estas líneas sin parafrasear la célebre cita de Satoru Iwata que tan bien define mi dualidad y, ya de paso, mi amor por el mundo del videojuego.